El cambio en el Ministerio
Cambiar de un grupo que hace el ministerio, a miembros haciendo el ministerio
En una ocasión el Emperador Francés Napoleón Bonaparte se reunió con sus generales para planear el avance de su ejército. Observó los mapas y señaló un gran territorio diciendo: He ahí un gigante dormido. Era la tierra del Imperio Chino y ante la expectación de sus hombres concluyó: Déjenlo que duerma. Dado que las iglesias realizan el ministerio con apenas el 20 por ciento de sus miembros; es decir, el 80 por ciento de nuestros convertidos no tienen un ministerio formalmente ordenado en sus congregaciones, me imagino que Satanás dice a sus demonios, las mismas palabras que pronunció Napoleón. He ahí el gigante dormido, déjenlo que duerma.
¿Cómo se sentiría si tres cuartas partes de su cuerpo no le funcionaran? El cuerpo de Cristo ha sobrevivido por varios siglos con una mínima participación de sus miembros. La concentración del ministerio entonces, ha sido uno de los estorbos más grandes al crecimiento de la Iglesia. Si queremos llevar a nuestra congregación a un desarrollo dinámico y a un crecimiento saludable en el siglo XXI, es necesario hacer la transición de un individuo o grupo haciendo la obra del ministerio, a los miembros de la iglesia realizándolo.
La tendencia de la generación Silente en el ministerio es hacia el control. El concepto del pastor “todólogo” fue, y en muchos grupos sigue siendo predominante. Es la vieja tendencia donde el pastor predica, toca el piano, enseña, abre el templo, lo cierra, casa, entierra, aconseja, visita, etc. El ministerio laico es limitado y con poca preparación. Afortunadamente, los últimos veinte años se han levantado más y más voces para regresar el ministerio a las bases y hacer de cada miembro un ministro y de cada congregación un ejército. Lo que está en proceso de descomposición en el siglo XXI respecto al servicio, es el ministerio centralizado con tendencias clericales y el concentrar la capacitación en unos cuantos. Nuestro objetivo debe ser la movilización de cada miembro al ministerio, así como su capacitación y ordenamiento según su llamado.
Veamos las 3 claves para realizar este cambio de paradigma.
Ministerio Colectivo
En lugar de, el pastor haciendo el ministerio, los miembros deben realizar la obra. Pasamos del modelo de pastor todólogo, al pastor realizando las funciones directivas. Llevamos a los miembros a ser guerreros activos y no solo ovejas pasivas y cada una asume su responsabilidad en lo que debe hacer según el llamado de Dios a sus vidas. En la Iglesia institucional, el pastor-orquesta no se para al frente y dirige, sino que toma el sitio de cada músico e interpreta cada instrumento. Se ve a sí mismo como un especialista entrenado para cumplir con muchas funciones y asume que para eso le pagan. Esta forma de entender el ministerio, concentra el servicio en él y unos cuántos más de su confianza. Las estadísticas a nivel mundial dicen que este grupo que acapara el ministerio no pasa del veinte por ciento de la membresía. Es decir, el trabajo se concentra en dos de cada diez personas. ¿Quién y cuántos hacen la obra del ministerio en su congregación?
En la Iglesia Emergente, el papel del pastor es movilizar a los laicos para que ellos hagan “la obra del ministerio”. Él aporta visión, dirección, entrenamiento y cuidado a líderes clave, que a su vez colaboran en la atención de otros. Su papel es dirigir y al hacerlo, acepta que cada músico es un experto en su instrumento. Él lo ayuda a que saque su mejor interpretación y a que su música suene en armonía con el resto de la orquesta.
En el mundo, miles de causas encuentran voluntarios cada año, y sin ánimo de ser criticón, algunas de ellas dan risa. Observe este dato: “En la actualidad, el voluntariado está rompiendo todos los records en USA. El número de organizaciones sin fines de lucro ha aumentado en un 74% en solo 10 años. Principalmente dedicadas a la salud, la educación y la investigación científica. Estas organizaciones representan casi la mitad del sector independiente. Es decir, 734,000 de las 1, 600,000 organizaciones sin fines de lucro registradas en el país. El sector completo representa el 6.1% del producto bruto nacional”. ¿Qué le parece? ¡Y la iglesia no encuentra obreros para cumplir su visión!
Por muchos años el ministerio se ha concentrado alrededor de algunas personas. Hemos idealizado el llamado y la unción de ciertos líderes de la Iglesia y esto ha hecho que identifiquemos al servicio alrededor “del miembro” y no alrededor del “cuerpo”. La Biblia por el contrario en Efesios 4, nos muestra que el servicio no es personal sino colectivo. No es “mío” sino “nuestro”. Es un ministerio colectivo
Las iglesias y denominaciones eficaces en este siglo tienen una aguda capacidad para soltar y multiplicarse. “Su iglesia nunca será más fuerte de lo que sean los ministros laicos que desempeñan los diferentes ministerios de la misma. Cada iglesia necesita un sistema intencional y bien planeado para descubrir, movilizar y apoyar los talentos de sus miembros”. Su estructura debe enfocarse a entrenar y enviar. ¿Cómo hacer esto? Enfatice a la persona antes que a la función. Tradicionalmente las congregaciones observan una necesidad y tratan de colocar allí al que esté dispuesto a hacerlo. Muchas veces el trabajo recae en los mismos miembros que siempre hacen el trabajo. No importa si sus cualidades se ajustan o no a la obra en cuestión, lo que importa es que es una persona que se supone responsable y a la que le gusta servir. Lo diré claramente: ¡No siga en esta línea! Usted necesita que el ministerio venga según la función del ministro y no al revés. Cada persona fue dotada y llamada a cierta actividad, entonces no deje que la función preceda al miembro. La iglesia fracasa cuando asigna a sus miembros al trabajo y gobierna por comités, sin formarlos ni capacitarlos para el discipulado en esta era postmoderna. Pero, la iglesia que los asigna a ministerios para los cuales están capacitados, realiza con éxito su misión.
Ministerio Colegial
A diferencia de la profesionalización que se ha dado en el ministerio en los últimos 100 años, la Biblia nos muestra un servicio colegial, es decir, una actividad no profesional (o de profesionistas). Cada miembro tiene una función en el Cuerpo, de tal forma que debe cumplir ese llamado según la habilitación que Dios le ha dado por diseño. Aunque es importante que los miembros maduren en la fe, el llamado responde más a este diseño personal que tiene que ver con cinco áreas: Las cosas que nos atraen, los dones espirituales que hemos recibido, las capacidades naturales con las que nacimos, la personalidad de cada uno y las experiencias que hemos recibido a lo largo del tiempo. El entrenamiento y la graduación teológica quedan en segundo plano.
Esto tiene fuertes implicaciones en la forma en que estamos preparando a nuestros futuros líderes. Mientras que el modelo institucional se concentra en mandar al seminario a unos cuantos especialmente seleccionados para que se conviertan en profesionales bajo salario; en la Iglesia Emergente se busca la movilización total y con ello, el entrenamiento de todos los miembros para que sirvan de acuerdo a su llamado personal. Es entonces un ministerio colegial, no profesional.
En el primer caso, la presión de pagar una cara educación teológica y luego de sostener a este tipo de profesionales, se está volviendo una carga difícil de llevar. Eddie Gibbs comenta al respecto que “según cálculos recientes, más de cien mil iglesias luchan para mantener sus puertas abiertas frente a la elevación de los costos. . . para asegurar los servicios de un egresado de la facultad teológica”. Las iglesias sabias en cambio, están creando modelos de entrenamiento discipular y ministerial para habilitar a sus miembros para la “obra del ministerio”. Este cambio de paradigma implica llevar el ministerio de ser personal, profesional y centralizado a colectivo, colegial y compartido.
Ministerio Compartido
El tercer elemento en este cambio de paradigma, tiene que ver con la necesidad de que los creyentes interactúen en el ministerio. No permitiéndose trabajar como unidades independientes, sino como miembros los unos de los otros, donde la actividad de cada uno pierde sentido si no se desarrolla en el marco del cuerpo. Pablo habla de la “edificación del Cuerpo de Cristo” que recibe por la actividad de los miembros trabajando en unidad, y también menciona “las coyunturas” y los “ligamentos” que obligan al cuerpo a trabajar en unidad.
Esta analogía nos muestra que la unidad en la Biblia no es uniformidad, sino diversidad, lo cual va de acuerdo con la tendencia del siglo XXI. En el pensamiento de la iglesia tradicional la uniformidad dentro de la Iglesia y entre las iglesias de una misma denominación, era condición para la unidad. En el mundo posmoderno por el contrario, donde existen miles de opciones y las posibilidades de elección son ilimitadas, se celebra la diversidad, la participación colectiva y el trabajo en equipo. Las Iglesias que sean incluyentes en el ministerio impulsando la participación de sus congregantes, respetando la diversidad y las ideas creativas, tendrán mejores posibilidades no solo de retener a más personas, sino de crecer por medio del trabajo conjunto. Debemos aprovechar que la generación Buster gusta de trabajar en equipo y de ser creativa en sus labores.
El reto será, tener un ministerio Colectivo, Colegial y Compartido, bajo un liderazgo seguro de sí mismo y listo para una delegación eficaz. Líderes que dan permiso de hacer, que facilitan la creatividad, la improvisación y la libertad para el error. Que dan espacio a improvisar y experimentar, según el estilo de trabajo y la iniciativa personal, y están dispuestos a apoyar en caso de que las cosas no salgan como se esperaba.
En resumen
De acuerdo a lo que el Espíritu está realizando en el ministerio y poyados en Efesios 4:11-17 podemos concluir que la Iglesia Emergente en el futuro cercano:
- Tendrá en lugar de un pastor haciendo el ministerio, miembros realizando la obra
- En lugar de tener todólogos, desarrollará especialistas
- En lugar de contratar gente externa, desarrollar y reclutar personas de adentro
- En lugar de cerrarse en un grupo de profesionales, usará todo tipo de miembros creativos con capacidades diferentes.
lunes, septiembre 24, 2007
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