El Cambio en la Preparación Teológica
Cambiar de formación teológica institucional a entrenamiento ministerial descentralizado
Cuando estudié en el Seminario Teológico entrábamos cuarenta por generación, ahora el promedio es de Diez. Conozco unas preciosas instalaciones de un seminario cerca de la ciudad de México, que operaba para entrenar a los pastores de cierta denominación para todo Centroamérica. Hoy están cerradas y se usan solo para retiros y campamentos. Otro caso similar tiene una fuerte crisis por el tamaño de sus instalaciones que se han convertido en un elefante blanco, dado que no las pueden sostener con los menos e diez alumnos que reciben al año. Los institutos principales de dos de las denominaciones históricas más importantes en México, están funcionando a menos de una cuarta parte de su capacidad. . . ¿Qué sucede?
He escuchado cosas como: “Los jóvenes de ahora no tienen interés en las cosas de Dios”, “Hoy los muchachos no dan importancia al llamado del Señor”, “A las nuevas generaciones les falta compromiso con el ministerio”, “A estos jóvenes no les gusta estudiar la Palabra”, etcétera. Déjeme decirle de una vez: ¡Yo no estoy de acuerdo con nada de esto! Predicando en congresos juveniles por todo el país, he visto a cientos de jóvenes haciendo compromisos fuertes con Cristo y comprometiéndose a llevar vidas radicales para seguirle y servirle. ¿Entonces qué es lo que sucede en el campo de la preparación teológica? Tengo una teoría: Muchos de estos jóvenes simplemente no están a gusto con el tipo de cultura eclesiástica que tienen. Ellos entienden mucho mejor que nosotros que este tipo de Iglesia, no alcanzará a este tipo de mundo. Y además están conscientes de que el entrenamiento que recibirán en muchos de estos seminarios, ¡está enfocado a perpetuarlo!
Los menores de 20 años con su pensamiento mosaico y su alto desarrollo tecnológico, han empujado a los sistemas de enseñanza seculares a una experiencia mucho menos escolástica, más pragmática, más descentralizada, mucho más participativa y cada vez más tecnológica. En otras palabras, otra vez, el mundo se nos adelanta, y mientras la mayor parte de universidades cuenta ya con conexión inalámbrica a Internet y los salones de primaria con enciclomedia, nuestros institutos todavía usan pizarrón verde y nuestros salones de Iglesia, franelógrafo.
Nuestros actuales sistemas de preparación teológica en la mayoría de los Seminarios Bíblicos y las aulas de las Iglesias, están obsoletos en su metodología de enseñanza y rebasados en su enfoque. Es urgente revisarlos y proponer nuevos caminos para responder con eficacia al desafío del entrenamiento de líderes en y para esta generación. Propongo cuatro ideas.
Entrenamiento diversificado
Por décadas nuestra formación teológica ha estado fuertemente influida por el modelo helénico. El sistema de salón de clases con la cátedra que otorga algún erudito ha sido la premisa central para capacitar a nuestros ministros. ¡Qué diferente del modelo hebreo ejemplificado por Jesús mejor que por nadie! Ese sistema de enseñanza, práctico, relacional y de campo logró convertir a 12 hombres comunes, en héroes de la fe en solo tres años. La clave en el fondo es que a diferencia del modelo griego, el objetivo central de Jesús no era la transmisión de información, sino la transformación de la vida. Hasta la fecha, la mayoría de nuestros sistemas de enseñanza giran alrededor de transmitir conocimientos que se asume crearán paradigmas que afectarán la conducta. Aunque esto sea parcialmente cierto, la experiencia enseñanza-aprendizaje encierra mucho más que la acumulación de datos.
Sin embargo, con este enfoque en mente, es obvio que la necesidad se limita a un profesor y un salón de clases. Necesitamos avanzar rápido hacia una experiencia de entrenamiento ministerial más diversificada que impulse la práctica y la participación constantes. En este sentido, el salón de clases se ve rebasado. Es fundamental el aprendizaje de campo en las experiencias prácticas del ministerio, el uso activo y constante de Internet, los talleres con foros de debate presenciales o en línea y las discusiones en grupo pequeño en todo tipo de ambientes.
La Meta es la transformación de la vida por medio del balance entre la teoría, la práctica y el taller. Ninguna experiencia educativa estará completa si privilegiamos alguno de estos elementos en detrimento de los otros. Mientras que la teoría puede expresarse en un salón de clases (aunque no solo en él), la práctica requiere entrar al “mundo real” y el taller, que se realiza mejor en un ambiente familiar y seguro permite la retroalimentación de las anteriores.
Entrenamiento global
La formación bíblica ha tenido la tendencia de poner a la teoría por encima de la práctica, la teología por encima de la ética y la institución por encima de la relación. Los alumnos tienden a ser evaluados en función de los conocimientos que retienen y no tanto por la forma en que responden a la vida diaria. Esto ha creado un currículum de estudio que privilegia la formación teológica antes que el estudio de la Iglesia y la Cultura. En Liderazgo Emergente, estamos convencidos de que un estudio eficaz equivale a poner en balance los tres elementos: Evangelio-Cultura e Iglesia.
Veamos las siguientes fórmulas:
Evangelio+ Iglesia-Cultura= Legalismo
Es una tendencia común en muchas Iglesias y que predomina en bastantes Seminarios Bíblicos tradicionales. Se enfatiza el conocimiento teológico, con una dosis baja de estudios sobre el ser y hacer Iglesia, y se deja casi por completo la cultura. El resultado es legalismo. Aparecen los fariseos del siglo XXI, diezmando la menta y la ruda.
Cultura+Iglesia-Evangelio= Liberalismo
El otro extremo es cuando sacamos al evangelio de la fórmula. Podemos tener organizaciones religiosas integradas y preocupadas por la cultura, pero que al soltar los fundamentos del evangelio terminan infiltradas por las corrientes del mundo.
Evangelio+Cultura-Iglesia= Paraeclesiástica
Otro tipo de organizaciones cristianas como la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, los Gedeones ó las Sociedades Bíblicas, son ejemplo de la combinación de Evangelio que responde a la Cultura, sin ser en sí mismos una Iglesia.
Evangelio+Cultura+ Iglesia=Ministerio Emergente
Cuando hacemos la correcta combinación de las tres cosas formamos un Ministerio Bíblico ó Ministerio Emergente como nosotros le llamamos. Esto es lo que esperamos del entrenamiento ministerial actual y del currículum de nuestros modelos educativos.
Entrenamiento con tecnología
El uso de la tecnología ya no es una opción para el entrenamiento ministerial. Debe quedar claro que usted puede aprender la Biblia sin el uso de la tecnología, pero no la podrá enseñar sin ella a las nuevas generaciones. Recuerde que los menores de 20 años son parte de la generación “mosaico” y reciben ese nombre por la forma en que reciben y procesan la información. Tienen capacidades multisensoriales, que les permiten recibir los estímulos por diversos sentidos y los procesan en forma simultánea. Los estímulos visuales, táctiles y el que verbalicen el conocimiento, son tan importantes como antes lo fue solamente la información auditiva.
La tecnología es esencial en los nuevos modelos de entrenamiento porque nos proveen herramientas para una enseñanza multisensorial. Videoproyector, foros de discusión en línea, investigación rápida por Internet, audio y video, así como diferentes formas de participación en clase, todo esto es ahora parte normal de la experiencia educativa. Es importante notar que este uso tecnológico no se limita al salón de clases, es parte ya de la vida cotidiana y debería serlo por lo tanto, también del púlpito. Las predicaciones como el medio principal de enseñanza en la Iglesia deberían ser la mayor palestra para el uso tecnológico, pero sabemos que no es así. De hecho, algunos consideran “poco espiritual” el uso de otros apoyos que no sean la palabra hablada.
Es natural que la generación Silente (mayores hoy de 65 años) no se identifique con el uso de la tecnología en la enseñanza educativa, sin embargo es obvio también que la tendencia se modifica rápidamente en la medida que las nueva generaciones tienen la oportunidad de enseñar a otros o que ejercen presión para que se les enseñe a ellos de acuerdo a sus necesidades. Estamos entonces en un punto de cambio estratégico en lo que se refiere a cómo enseñaremos la Biblia los próximos años y más vale que entendamos cómo hacer los ajustes pertinentes en la forma más rápida posible.
Entrenamiento laico
La primera tendencia que comenté en esta conferencia fue acerca del cambio en el ministerio. Expliqué que el servicio camina hacia tres características: Colectivo, Colegial y Compartido y los tres tienen relevancia profunda en cómo entrenamos a los miembros al ministerio. Estas tres características, bíblicas por su puesto, se contraponen al modelo Clerical que ha predominado por varios siglos tanto en el ministerio, como en la preparación teológica.
El modelo clerical concentra el servicio en unos cuántos líderes, arruinando su carácter colectivo; profesionaliza el entrenamiento y le quita su carácter colegial y limita el ministerio laico, lo cual acaba con su carácter compartido. Es importante que los modelos de entrenamiento que usemos las próximas décadas fortalezcan las tres “C”. Necesitamos formar a todo miembro para el servicio, dándole tanto los fundamentos teológicos necesarios como las herramientas prácticas adecuadas. Necesitamos acercar el entrenamiento al nivel escolar y cultural que las personas posean evitando su profesionalización y por último, necesitamos sistemas educativos que nos preparen para el trabajo en equipo, lo cual significa que cada uno se especializa en el área de ministerio que le corresponde y trabaja en armonía con los demás. No tenemos todólogos, sino especialistas.
Los modelos de entrenamiento pastoral han apoyado esta idea, predominando los seminarios en los que se entrenan pastores, misioneros y evangelistas. Por años, estos especialistas del ministerio no se caracterizaron por entrenar a los miembros para operar en el ministerio, sino por realizarlo ellos mismos. Una vez más, la cultura abierta, participativa, mejor calificada y altamente motivada de las generaciones Buster y Mosaico, está chocando con estas ideas centralistas. Cada vez son más los jóvenes que prefieren salir de la Iglesia, antes que ser simples oyentes dominicales. A esto se refiere Eddie Gibbs al decir que “Los líderes emergen de sus bases, mientras que otros se han desprendido de las denominaciones más antiguas por la frustración debida a la burocracia o por el dominio de una generación de líderes más antiguos”
En resumen
Los modelos de preparación bíblica necesitan acelerar su transformación para responder a las nuevas generaciones:
- Los institutos tradicionales están viviendo una de las peores crisis de su historia.
- La formación bíblico-teológica se ha vuelto institucional y escolástica, concentrándose en la formación de pastores y líderes de alto nivel.
- El entrenamiento que se requiere hoy es diversificado, balanceando los conocimientos de Evangelio, Cultura e Iglesia
- El entrenamiento debe ser práctico, enfocado en áreas específicas y con uso adecuado de la tecnología.
- El entrenamiento ministerial actual debe enfocarse al desarrollo de los miembros para que respondan a un ministerio Colectivo, Colegial y Compartido
Cambiar de formación teológica institucional a entrenamiento ministerial descentralizado
Cuando estudié en el Seminario Teológico entrábamos cuarenta por generación, ahora el promedio es de Diez. Conozco unas preciosas instalaciones de un seminario cerca de la ciudad de México, que operaba para entrenar a los pastores de cierta denominación para todo Centroamérica. Hoy están cerradas y se usan solo para retiros y campamentos. Otro caso similar tiene una fuerte crisis por el tamaño de sus instalaciones que se han convertido en un elefante blanco, dado que no las pueden sostener con los menos e diez alumnos que reciben al año. Los institutos principales de dos de las denominaciones históricas más importantes en México, están funcionando a menos de una cuarta parte de su capacidad. . . ¿Qué sucede?
He escuchado cosas como: “Los jóvenes de ahora no tienen interés en las cosas de Dios”, “Hoy los muchachos no dan importancia al llamado del Señor”, “A las nuevas generaciones les falta compromiso con el ministerio”, “A estos jóvenes no les gusta estudiar la Palabra”, etcétera. Déjeme decirle de una vez: ¡Yo no estoy de acuerdo con nada de esto! Predicando en congresos juveniles por todo el país, he visto a cientos de jóvenes haciendo compromisos fuertes con Cristo y comprometiéndose a llevar vidas radicales para seguirle y servirle. ¿Entonces qué es lo que sucede en el campo de la preparación teológica? Tengo una teoría: Muchos de estos jóvenes simplemente no están a gusto con el tipo de cultura eclesiástica que tienen. Ellos entienden mucho mejor que nosotros que este tipo de Iglesia, no alcanzará a este tipo de mundo. Y además están conscientes de que el entrenamiento que recibirán en muchos de estos seminarios, ¡está enfocado a perpetuarlo!
Los menores de 20 años con su pensamiento mosaico y su alto desarrollo tecnológico, han empujado a los sistemas de enseñanza seculares a una experiencia mucho menos escolástica, más pragmática, más descentralizada, mucho más participativa y cada vez más tecnológica. En otras palabras, otra vez, el mundo se nos adelanta, y mientras la mayor parte de universidades cuenta ya con conexión inalámbrica a Internet y los salones de primaria con enciclomedia, nuestros institutos todavía usan pizarrón verde y nuestros salones de Iglesia, franelógrafo.
Nuestros actuales sistemas de preparación teológica en la mayoría de los Seminarios Bíblicos y las aulas de las Iglesias, están obsoletos en su metodología de enseñanza y rebasados en su enfoque. Es urgente revisarlos y proponer nuevos caminos para responder con eficacia al desafío del entrenamiento de líderes en y para esta generación. Propongo cuatro ideas.
Entrenamiento diversificado
Por décadas nuestra formación teológica ha estado fuertemente influida por el modelo helénico. El sistema de salón de clases con la cátedra que otorga algún erudito ha sido la premisa central para capacitar a nuestros ministros. ¡Qué diferente del modelo hebreo ejemplificado por Jesús mejor que por nadie! Ese sistema de enseñanza, práctico, relacional y de campo logró convertir a 12 hombres comunes, en héroes de la fe en solo tres años. La clave en el fondo es que a diferencia del modelo griego, el objetivo central de Jesús no era la transmisión de información, sino la transformación de la vida. Hasta la fecha, la mayoría de nuestros sistemas de enseñanza giran alrededor de transmitir conocimientos que se asume crearán paradigmas que afectarán la conducta. Aunque esto sea parcialmente cierto, la experiencia enseñanza-aprendizaje encierra mucho más que la acumulación de datos.
Sin embargo, con este enfoque en mente, es obvio que la necesidad se limita a un profesor y un salón de clases. Necesitamos avanzar rápido hacia una experiencia de entrenamiento ministerial más diversificada que impulse la práctica y la participación constantes. En este sentido, el salón de clases se ve rebasado. Es fundamental el aprendizaje de campo en las experiencias prácticas del ministerio, el uso activo y constante de Internet, los talleres con foros de debate presenciales o en línea y las discusiones en grupo pequeño en todo tipo de ambientes.
La Meta es la transformación de la vida por medio del balance entre la teoría, la práctica y el taller. Ninguna experiencia educativa estará completa si privilegiamos alguno de estos elementos en detrimento de los otros. Mientras que la teoría puede expresarse en un salón de clases (aunque no solo en él), la práctica requiere entrar al “mundo real” y el taller, que se realiza mejor en un ambiente familiar y seguro permite la retroalimentación de las anteriores.
Entrenamiento global
La formación bíblica ha tenido la tendencia de poner a la teoría por encima de la práctica, la teología por encima de la ética y la institución por encima de la relación. Los alumnos tienden a ser evaluados en función de los conocimientos que retienen y no tanto por la forma en que responden a la vida diaria. Esto ha creado un currículum de estudio que privilegia la formación teológica antes que el estudio de la Iglesia y la Cultura. En Liderazgo Emergente, estamos convencidos de que un estudio eficaz equivale a poner en balance los tres elementos: Evangelio-Cultura e Iglesia.
Veamos las siguientes fórmulas:
Evangelio+ Iglesia-Cultura= Legalismo
Es una tendencia común en muchas Iglesias y que predomina en bastantes Seminarios Bíblicos tradicionales. Se enfatiza el conocimiento teológico, con una dosis baja de estudios sobre el ser y hacer Iglesia, y se deja casi por completo la cultura. El resultado es legalismo. Aparecen los fariseos del siglo XXI, diezmando la menta y la ruda.
Cultura+Iglesia-Evangelio= Liberalismo
El otro extremo es cuando sacamos al evangelio de la fórmula. Podemos tener organizaciones religiosas integradas y preocupadas por la cultura, pero que al soltar los fundamentos del evangelio terminan infiltradas por las corrientes del mundo.
Evangelio+Cultura-Iglesia= Paraeclesiástica
Otro tipo de organizaciones cristianas como la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, los Gedeones ó las Sociedades Bíblicas, son ejemplo de la combinación de Evangelio que responde a la Cultura, sin ser en sí mismos una Iglesia.
Evangelio+Cultura+ Iglesia=Ministerio Emergente
Cuando hacemos la correcta combinación de las tres cosas formamos un Ministerio Bíblico ó Ministerio Emergente como nosotros le llamamos. Esto es lo que esperamos del entrenamiento ministerial actual y del currículum de nuestros modelos educativos.
Entrenamiento con tecnología
El uso de la tecnología ya no es una opción para el entrenamiento ministerial. Debe quedar claro que usted puede aprender la Biblia sin el uso de la tecnología, pero no la podrá enseñar sin ella a las nuevas generaciones. Recuerde que los menores de 20 años son parte de la generación “mosaico” y reciben ese nombre por la forma en que reciben y procesan la información. Tienen capacidades multisensoriales, que les permiten recibir los estímulos por diversos sentidos y los procesan en forma simultánea. Los estímulos visuales, táctiles y el que verbalicen el conocimiento, son tan importantes como antes lo fue solamente la información auditiva.
La tecnología es esencial en los nuevos modelos de entrenamiento porque nos proveen herramientas para una enseñanza multisensorial. Videoproyector, foros de discusión en línea, investigación rápida por Internet, audio y video, así como diferentes formas de participación en clase, todo esto es ahora parte normal de la experiencia educativa. Es importante notar que este uso tecnológico no se limita al salón de clases, es parte ya de la vida cotidiana y debería serlo por lo tanto, también del púlpito. Las predicaciones como el medio principal de enseñanza en la Iglesia deberían ser la mayor palestra para el uso tecnológico, pero sabemos que no es así. De hecho, algunos consideran “poco espiritual” el uso de otros apoyos que no sean la palabra hablada.
Es natural que la generación Silente (mayores hoy de 65 años) no se identifique con el uso de la tecnología en la enseñanza educativa, sin embargo es obvio también que la tendencia se modifica rápidamente en la medida que las nueva generaciones tienen la oportunidad de enseñar a otros o que ejercen presión para que se les enseñe a ellos de acuerdo a sus necesidades. Estamos entonces en un punto de cambio estratégico en lo que se refiere a cómo enseñaremos la Biblia los próximos años y más vale que entendamos cómo hacer los ajustes pertinentes en la forma más rápida posible.
Entrenamiento laico
La primera tendencia que comenté en esta conferencia fue acerca del cambio en el ministerio. Expliqué que el servicio camina hacia tres características: Colectivo, Colegial y Compartido y los tres tienen relevancia profunda en cómo entrenamos a los miembros al ministerio. Estas tres características, bíblicas por su puesto, se contraponen al modelo Clerical que ha predominado por varios siglos tanto en el ministerio, como en la preparación teológica.
El modelo clerical concentra el servicio en unos cuántos líderes, arruinando su carácter colectivo; profesionaliza el entrenamiento y le quita su carácter colegial y limita el ministerio laico, lo cual acaba con su carácter compartido. Es importante que los modelos de entrenamiento que usemos las próximas décadas fortalezcan las tres “C”. Necesitamos formar a todo miembro para el servicio, dándole tanto los fundamentos teológicos necesarios como las herramientas prácticas adecuadas. Necesitamos acercar el entrenamiento al nivel escolar y cultural que las personas posean evitando su profesionalización y por último, necesitamos sistemas educativos que nos preparen para el trabajo en equipo, lo cual significa que cada uno se especializa en el área de ministerio que le corresponde y trabaja en armonía con los demás. No tenemos todólogos, sino especialistas.
Los modelos de entrenamiento pastoral han apoyado esta idea, predominando los seminarios en los que se entrenan pastores, misioneros y evangelistas. Por años, estos especialistas del ministerio no se caracterizaron por entrenar a los miembros para operar en el ministerio, sino por realizarlo ellos mismos. Una vez más, la cultura abierta, participativa, mejor calificada y altamente motivada de las generaciones Buster y Mosaico, está chocando con estas ideas centralistas. Cada vez son más los jóvenes que prefieren salir de la Iglesia, antes que ser simples oyentes dominicales. A esto se refiere Eddie Gibbs al decir que “Los líderes emergen de sus bases, mientras que otros se han desprendido de las denominaciones más antiguas por la frustración debida a la burocracia o por el dominio de una generación de líderes más antiguos”
En resumen
Los modelos de preparación bíblica necesitan acelerar su transformación para responder a las nuevas generaciones:
- Los institutos tradicionales están viviendo una de las peores crisis de su historia.
- La formación bíblico-teológica se ha vuelto institucional y escolástica, concentrándose en la formación de pastores y líderes de alto nivel.
- El entrenamiento que se requiere hoy es diversificado, balanceando los conocimientos de Evangelio, Cultura e Iglesia
- El entrenamiento debe ser práctico, enfocado en áreas específicas y con uso adecuado de la tecnología.
- El entrenamiento ministerial actual debe enfocarse al desarrollo de los miembros para que respondan a un ministerio Colectivo, Colegial y Compartido
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