miércoles, agosto 06, 2008

Más de 100 años


En los últimos tres meses tuve la oportunidad de predicar en 3 Iglesias con más de 100 años de edad. Una con 133, otra con 126 y otra con 106. La pregunta obvia es: ¿Por qué? Ya que estoy metido hasta el gorro en el tema de impulsar ministerios para el siglo XXI resulta claro que Dios me llevó a ellos con un propósito. Les comparto las 3 ideas al respecto

La advertencia. En los 3 casos la palabra fue un aviso, una luz naranja que parpadea. Con respeto, pero sin restar seguridad, el mensaje fue: ¡Cuidado, el ritmo del cambio les amenaza más que nunca! No se confíen en su historia, no asuman más de lo debido, deben seguir dependiendo de Dios para garantizar su permanencia. ¿Cuántas Iglesias que el Apóstol Pablo fundó permanecen hasta hoy?. . . Ninguna. Toda congregación pasa por el ciclo natural de nacer, crecer, reproducirse y morir. ¿Ellas están exentas? Por el contrario, la amenaza de muerte es hoy, más fuerte que nunca.

La negociación. Estas 3, como muchas otras congregaciones en América Latina necesitan urgentemente sentar a la mesa del diálogo a todas sus generaciones, especialmente a los mayores de 65 años (Silentes) y a los menores de 25 (Mosaicos). El cambio de estafeta en el liderazgo y el ajuste generacional, implica cambios de formas y de estrategias. No obstante, es evidente que no lo estamos logrando pacíficamente. Polarizamos los temas, "diezmamos la menta y la ruda" para defender nuestras posturas y tenemos la tendencia a ser demasiado críticos en nuestros juicios.

La pluralidad. Los fundamentos del evangelio son los mismos, pero el tipo de Iglesia que necesitamos para cada generación es diferente. Es urgente que en una misma congregación, (especialmente cuando esta tiene más de 50 años) podamos tener opciones de ministerio para cada grupo generacional. ¿Cómo hacerlo? El primer paso es vencer nuestro egoísmo. Esa necedad nuestra que presume de que el evangelio "es así", justo como yo lo aprendí, lo vivo y lo enseño. Debemos separar lo que no debemos cambiar, de aquellas cosas que ya necesitamos cambiar y bajo esta premisa movernos a una iglesia plural y diversificada.

En fin. . .¿Qué piensan ustedes?