Ministerios Emergentes
Por Daniel Nájar
Director de Liderazgo Emergente
Actualmente el 70% de la población mundial tiene menos de cuarenta años. Usted y su Iglesia necesitan tomar la firme decisión de avanzar hacia las nuevas generaciones, o su tendencia natural será quedarse donde y con quien están. Para moverse en esa dirección, debe recordar que aquellas cosas que le permitieron llegar hasta donde está, son precisamente las que le pueden impedir ir más lejos. Entonces, ¿cómo llegar a los menores de cuarenta años de la era posmoderna? Esta es una pregunta que confunde a muchos; y usted necesita la respuesta porque, recuerde que si no tiene una visión clara, no podrá tomar una dirección específica y sus planes en el siglo XXI serán confusos.
El tipo de Ministerio Emergente
Para clarificar el asunto, en Liderazgo Emergente proponemos que cada ministerio enfoque su trabajo de acuerdo a tres posibilidades dentro de la Iglesia y una fuera de ella:
- El ajuste de su ministerio juvenil
- La plantación de una nueva congregación ó
- La transición de su propia Iglesia
- Ministerios en la cultura secular
Cuando escogemos una de estas opciones, es más sencillo diseñar un plan intencional para el avance.
Este artículo se concentra en las 3 primeras opciones, que son en realidad tres maneras diferentes de construir lo que llamamos un Ministerio Emergente dentro de la Iglesia. Pero, ¿qué es esto? Un Ministerio Emergente es aquel que se concentra en alcanzar a las nuevas generaciones de la era posmoderna con el objetivo de formar discípulos doctrinalmente fuertes, eclesiásticamente sanos y culturalmente relevantes.
El diseño del Ministerio Emergente
Para que el Ministerio Emergente sea doctrinalmente sano, debemos mantener los Propósitos eternos de Dios como fundamento de lo que hacemos. Con ellos no solo damos solidez, sino también dirección y proceso al ministerio, pues convertimos a los propósitos en nuestra estrategia de trabajo para hacer discípulos. Son los Principios que nos sostienen
Por otra parte, el ministerio debe ser culturalmente relevante y eso implica trabajar en el Estilo de ministerio que tenemos. Es decir, necesitamos ser claros e intencionales respecto a la apariencia e identidad que tenemos, en función del grupo al que queremos alcanzar.
Por último, para que el Ministerio Emergente sea eclesiásticamente fuerte necesita adaptar la Estructura a su contexto, puesto que a través de ella nos organizamos para alcanzar los objetivos que tenemos y entonces podemos suplir las necesidades de quienes pretendemos alcanzar.
A continuación le daré una descripción de los 3 tipos de Ministerios Emergentes que usted puede realizar y veremos cómo los 3 bloques del diseño pueden entrar en acción. Al terminar la lectura, espero que usted esté listo para unirse a la ola de Ministerios Emergentes que Dios está levantando alrededor del mundo y se inscriba en nuestro programa Alcance Emergente
Hacia un Ministerio Juvenil Emergente
Diseñar un ministerio juvenil que sea relevante a las nuevas generaciones es la ruta más sencilla de las tres opciones y por ello, muchas congregaciones podrían comenzar desde este punto. Si bien, nuestro deseo es crear ministerios para los Buster y Mosaico, (1) (menores de 40 años) esta posibilidad le coloca directamente frente a los menores de 25. Alcanzarlos desde el ministerio juvenil parece razonable pues el grupo debería estar diseñado para ello, pero ¿lo está?. . . Para ser franco, no lo creo. Aunque muchos lo intentan, creo que no lo logran.
Si usted desea llevar a su grupo juvenil hasta convertirlo en un ministerio relevante a la cultura posmoderna, necesita trabajar en los Principios (fundamentos bíblicos y proceso para hacer discípulos), el Estilo (Identidad e imagen) y la Estructura (organización para cumplir objetivos). Sin embargo, antes deberá enfrentar algunos obstáculos.
El lastre del pasado.
Muchos ministerios están diseñados para responder al perfil juvenil de hace una o más décadas. Las actividades, el estilo de la alabanza, las letras de las canciones, la apariencia del lugar de reunión, los horarios, el programa y el estilo de la predicación, entre otras cosas, hacen que los muchachos se sientan como en otro planeta cada vez que se reúnen. Este Estilo corresponde a la herencia y a la cultura acumulada de las generaciones anteriores. Sin embargo, los intereses, características y necesidades de los jóvenes actuales rebasan ese diseño y siguen cambiando rápidamente.
No estamos calificando aquí la pureza del mensaje que se comparte, sino la forma en que se presenta. ¿Es culturalmente relevante? Como creyentes, todos somos resultado de una herencia histórica y denominacional que posee virtudes y defectos. Esta historia y sus tradiciones nos dan un sentido de identidad y seguridad; sin embargo, pueden ser tan fuertes que ahoguen el futuro de cualquier ministerio juvenil al limitar su capacidad de adaptación.
El potencial de alcance del ministerio.
Con esto en mente, usted puede ver porqué el alcance de nuestros ministerios juveniles es tan bajo, e incluso porqué muchos ni siquiera retienen a los que antes tenían. Dado que un alto porcentaje de los jóvenes que asisten al grupo son hijos de hermanos de la Iglesia, nacieron y crecieron ya con determinado estilo de ministerio juvenil, por lo que aceptan la cultura de su grupo como algo “normal”. “Así es el evangelio, así es mi Iglesia”, asumen. Aunque el impacto en la cultura joven de su comunidad es casi nulo, algunos se conforman y se quedan.
Puesto que un 90% de las Iglesias tienden al mantenimiento más que al crecimiento, la conservación de sus miembros y no la conquista de su comunidad, es su meta. Los padres de estos muchachos están más que satisfechos si sus hijos van al culto, se juntan con otros chicos cristianos y no tienen qué sacarlos de algún antro cada quincena. Estas bajas expectativas forman el ADN que reciben y reproducen nuestros hijos espirituales. Una mentalidad de adaptación más que de conquista, de preservación, más que de infiltración.
El diseño del futuro a través del grupo.
Si las necesidades de los jóvenes deben determinar por lo menos en parte nuestro estilo y estructura, entonces debemos reconocer que nos estamos quedando a años luz de las nuevas generaciones. Repito, los métodos deben cambiar, no el mensaje, el cual permanece para siempre.
Por lo tanto, el desafío más grande que enfrentan los directivos juveniles y me atrevo a decir que el liderazgo cristiano en general, es la capacidad de separar el método del mensaje, el odre del vino. (2) Cómo diseñar un ministerio juvenil culturalmente relevante sin dejar los fundamentos del evangelio, esa es la meta. En algunos casos esta fórmula más allá de una reingeniería, pedirá la muerte y resurrección del ministerio. En Liderazgo Emergente ayudar a ministerios que deben pasar por estos cambios, es uno de nuestros trabajos principales.
Otro punto fundamental en el rediseño del ministerio juvenil, es hacerlo en paz con los líderes mayores. Durante nuestro ministerio, hemos notado la importancia de que las nuevas generaciones de líderes entreguen la honra debida a miembros y líderes que les antecedieron, evitando rompimientos y tendiendo puentes. Mucha de la bendición que Dios quiere entregar a los jóvenes se perderá, a menos que se logren los acuerdos debidos durante el cambio de estafeta.
En Liderazgo Emergente tenemos alianzas con varios ministerios de apoyo al liderazgo juvenil y nuestro deseo es que al registrarse como Ministerio Juvenil Emergente reciban de ellos y de nosotros, el apoyo y la dirección que hará de su grupo un poderoso instrumento de cambio entre las nuevas generaciones. Quizá usted tiene un grupo juvenil que ya ha trabajado en sus principios, estilo y estrategia hacia las necesidades del mundo posmoderno; si es así, le ruego que no se duerma en sus laureles. El mundo está cambiando muy rápido y la mejor forma de no atorarse es mantenerse viejo y nuevo al mismo tiempo. Queremos ayudarle en ambas cosas
Hacia una Iglesia Emergente Nueva
Desde la década de los setentas se consolidaron nuevos modelos en la plantación de iglesias. No solo en la estrategia para iniciarla, sino en la propia identidad de la congregación. Así pues, vimos nacer y crecer a mega iglesias, iglesias celulares y más recientemente iglesias casa, entre otros modelos o combinaciones de estos. Esto es notable si consideramos cómo durante varios siglos, ha prevalecido el modelo de Iglesia de célula única, este tipo de congregación con menos de cien personas, dirigida por un solo pastor, que se reúnen en un templo principalmente en domingo, para celebrar su reunión de adoración. Iglesias Emergentes
Las necesidades de la cultura posmoderna nos ponen ante el desafío de encontrar nuevas formas en el ser y hacer Iglesia sin soltar la Biblia. El reto es mucho más complejo que hace apenas unas décadas, básicamente porque la cultura del siglo XXI ofrece un abanico de opciones para cualquier área de la vida. El tema es diversidad. El menú eclesiástico por lo tanto, necesitará ser ahora mucho más amplio en virtud de las complejas necesidades del hombre actual. En sus últimos estudios George Barna vaticina que surgirán: Ciberiglesias, Iglesia comunal, Iglesia evento, Foros de diálogo e Iglesias de lugares de trabajo, (3) entre otras que rompen con la dinámica eclesiástica tradicional.
De acuerdo a la definición de Ministerio Emergente que di antes, algunos de estos nuevos modelos de Iglesia, son emergentes en sí mismos. Entonces, algo que nos preocupa es la creciente identificación de las llamadas “Iglesias Emergentes” en Estados Unidos con cierto modelo. Especialmente cuando se les ha relacionado con determinadas prácticas que resultan cuestionables. Algunos de hecho, han puesto bajo la cubierta de Iglesia Emergente a grupos con inclinaciones claramente humanistas y de Nueva Era. Entonces, no es de sorprender que algunos busquen y encuentren “la paja en el ojo ajeno”, (4) sino lo preocupante es que se tome la parte por el todo y encasillen a todo un movimiento bajo esas tendencias.
Iglesias diseñadas según la necesidad
En América Latina, a través de Liderazgo Emergente estamos luchando para que el concepto Iglesia Emergente no se identifique con un determinado estilo de congregación, sino más bien con un conjunto de principios que permitan responder a las necesidades de las nuevas generaciones. Si es así, los próximos años podremos ver una buena variedad de iglesias, todas ellas emergentes y respondiendo a los desafíos de la posmodernidad, siempre que se sujeten a las tres características que mencionamos en la definición. Un elemento más que debe aportar variedad a las Iglesias Emergentes en Latinoamérica es el trasfondo denominacional, pues esperamos propuestas diferentes de toda clase de raíces.
Nuestro trabajo entonces, no es avalar y menos proponer un único y determinado modelo eclesiástico, más bien, deseamos aportar ideas que permitan a cualquier ministerio hacer adaptaciones en el estilo y la estructura de su ministerio sin comprometer sus principios.
Un gran problema que enfrentamos para continuar con una plantación de Iglesias efectiva en el siglo XXI, se llama inercia. Tenemos una insistente tendencia a la clonación. Asumimos que la mejor, y a veces única forma de hacer las cosas, es precisamente como la habíamos hecho antes y entonces, nos clonamos. Intentamos (y con mucho éxito) reproducir nuestra genética espiritual completa en los tres bloques que deberíamos permitir mutaciones. Me refiero una vez más, a los principios, estilo y estructura. Así, en lugar de permitir el nacimiento de ministerios que respondan a su contexto y se diseñen en base a la necesidad, nos aferramos a que nuestro modelo es la forma “correcta” de respuesta.
Diferentes orígenes para la Iglesia Emergente
Recuerdo que Pablo habla de la “multiforme gracia de Dios”, (5) versículo que me hace pensar en Su creatividad. Donde nosotros solo vemos un camino, nuestro Señor revela cien posibilidades. Cuando se nos están acabando las ideas, Dios va más allá de todo lo soñado. No cabe duda que “ni sus pensamientos, ni sus caminos son los nuestros”. (6) Cada denominación en la historia ha asumido su victoria y viendo con desdén a otros, presume de haber llegado a la meta. Cuando sus aguas parecen más tranquilas y calladas, Dios permite que se levante, normalmente de su mismo seno, algunos que alborotan las ideas y sacuden las conciencias. Una nueva forma de hacer las cosas, una nueva manera de enfrentar los desafíos, un nuevo estilo para responder a las preguntas.
En nuestro ministerio le apostamos a que las Iglesias que se plantarán los próximos años bajo una visión Emergente, vendrán por lo menos de tres fuentes:
Grupos Juveniles convirtiéndose en nuevas Iglesias: Estas nuevas iglesias nacerán de y para una nueva generación. La forma en apliquen sus principios, estilo y estructura obedecerá a los desafíos que en realidad, ellos entienden mejor que nadie. Esperamos que este sea el mayor semillero de todos y que cientos de ministerios juveniles con las características que mencionamos en el punto anterior, avancen para convertirse en Iglesias en sí mismas.
Continuar o no con la Iglesia que les engendró será una decisión de cada uno según convenga a su visión. Sin embargo, podemos ver nubes de tormenta en el horizonte. Aunque no nos guste aceptarlo, muchos líderes mayores mostrarán renuencia en “dejar ir” a sus muchachos. Bajo la bandera de la falta de experiencia, algunos presionarán para mantener bajo su cobija y paraguas a estos inquietos líderes emergentes.
Nuevas Iglesias dirigidas a grupos particulares: Otras Iglesias Emergentes surgirán en respuesta a necesidades específicas de grupos de nuestras comunidades. En el pasado, con una cultura más homogénea una iglesia estándar podía responder a casi cualquier persona en algún momento de su vida. Esto ha cambiado radicalmente, porque aunque nos sostiene la eficacia inmutable del evangelio, nuestras formas para evangelizar y discipular se encuentran muchas veces fuera de contexto, especialmente entre las llamadas tribus urbanas.
Darketos, punketos ó emos son grupos tribales dentro del mosaico de la cultura urbana actual. La mayoría difícilmente llegará por voluntad propia a una iglesia tradicional. Pero aunque así fuera, ¿es solo responsabilidad del inconverso acercarse, ó es también nuestra responsabilidad acercarnos a él? ¿Debe renunciar a toda su cultura para adoptar nuestra cultura eclesiástica como parte del paquete evangélico ó estamos llamados a flexibilizar nuestro odre para que reciban el vino? ¿No se refería a esto Pablo cuando dijo ser judío a los judíos y gentil a los gentiles? (7)
Para los mayores de 40 años que nacieron en iglesias de generación Silente, esta adaptación resulta casi imposible. No obstante, para los miembros de la generación Buster resulta posible y necesaria; mientras que para la generación Mosaico es indispensable.
Iglesias alternas dentro de una Iglesia madre: Otra inminente posibilidad es el nacimiento de nuevas dentro de viejas congregaciones. Iglesias ya establecidas que se dirigen a la vieja generación pueden incubar a una nueva congregación que se dirija a las nuevas generaciones. El problema aquí, es otra vez nuestra tendencia a creer que determinado modelo no solo es el mejor sino el único. Algunos miembros y líderes de la Iglesia no aceptarán ver un estilo y estructura diferente al suyo y menos, ¡¡¡bajo su mismo techo!!! Como dice Warren, “se requieren miembros no egoístas y maduros” para permitir esta diversidad. Sin embargo, quienes lo logren, encontrarán grande beneficios en esta alternativa. La nueva Iglesia se beneficia de la cobertura directa e inmediata de la Iglesia madre, y gracias a la provisión de experiencia y recursos se puede concentrar en su objetivo central, que es diseñar un ministerio relevante al grupo que se ha propuesto alcanzar. Consideremos que la Iglesia invierte muchas horas hombre y millones de dólares anuales en hacerse de un lugar y del equipo necesario solo para una reunión semanal.
Las iglesias que nacen con una visión emergente se extienden hacia su comunidad como una parte vital del Cuerpo de Cristo y con un alto potencial de crecimiento. Es por esto que en Liderazgo Emergente estamos experimentando con nuevos modelos de iglesias para responder a las nuevas generaciones y además tenemos alianza con algunos ministerios enfocados específicamente en la plantación de iglesias a tribus urbanas.
Hacia una Iglesia Emergente en Transición
La tercera posibilidad al dirigirse a las nuevas generaciones, es para aquellos que ya tienen un ministerio establecido. Si dicho ministerio tiende a dirigirse por programas y no por Principios (un problema de estrategia) se enfoca en el mantenimiento (estructura), o tiene una identidad generacional vieja (estilo), entonces es un buen candidato a efectuar Transiciones. Cabe recordar que ninguna Transición puede realizarse con una receta en la mano pues cada iglesia necesita iniciar o continuar sus ajustes en el punto particular en el que se encuentra, y avanzar según su historia, necesidades presentes y visión. Sin embargo, sí podemos decir que, quienes desean un ministerio relevante en el siglo XXI necesitan tocar tanto el Odre, como el Vino. Es decir, necesitarán hacer ajustes en cómo aplicar tanto los Principios, como el Estilo y la Estructura. En Liderazgo Emergente hemos distinguido 15 áreas de trabajo (5 por cada una) para hacer el Diseño de un Ministerio Emergente. Los tres ajustes mayores, son en realidad directrices generales y las 15 áreas de trabajo son los indicadores que marcarán su avance. (8)
Una Iglesia (o ministerio) promedio en América Latina tiene 3 grandes enemigos para moverse hacia un ministerio emergente:
- Su inclinación a dirigirse por Programas. Un problema de Estrategia
- Su tendencia al Mantenimiento. Un problema de Estructura
- Su Cultura generacional. Un problema de Estilo.
Uno de los problemas que hemos visto en México y América Latina es que son muy pocos los ministerios y recursos disponibles para ayudar a congregaciones en proceso de cambio. Por si fuera poco, los que existen han mostrado dos carencias: En primer lugar, no ayudan a distinguir entre las 3 partes que vengo mencionando, lo cual hace más difícil que el líder pueda distinguir entre lo que puede y no puede cambiar y lo que es prioritario en su proceso de cambio. El segundo problema es que no se ha hecho el énfasis suficiente en el tema del Estilo. Es decir, las congregaciones aun no comprenden el tema de la relevancia cultural basada en las diferencias generacionales. En Liderazgo Emergente, estamos ocupados en suplir estas dos carencias.
Dedicaré lo siguientes párrafos a darle algunas ideas sobre los tres bloques de Transición.
Modificar la Estrategia: De dirigirse por Programas a dirigirse por Principios
Dije ya que la Estrategia se refiere a formar un ministerio doctrinalmente sano y para eso, debemos atarnos al corazón de Dios. Esta es la parte del ministerio que nunca cambia, porque los Principios divinos que nos dan fundamento, son eternos. Mientras que las Iglesias promedio se dirigen por Programas, los ministerios Emergentes se mueven basados en Principios eternos. Las primeras basan su desarrollo en el conjunto de actividades que han realizado a través del tiempo (actividades y programas) y las segundas en el cumplimiento sistemático de los propósitos de Dios.
Lograr que una Iglesia ó Ministerio se mueva por Principios de base implica hacer de ellos la base de su trabajo, convertirlos en su Estrategia de avance; es decir, que sean la base misma de su Proceso para hacer discípulos. Esto es lo que han hecho ministerios como Iglesia con Propósito de Warren ó G12 de Castellanos. Llevan a cada creyente a través de compromisos graduales que le permiten madurar sistemáticamente en su fe, y dichos pasos son en realidad niveles de crecimiento ligados a los Propósitos eternos de Dios.
Es esta parte de la Transición la que ha sido más enseñada en América Latina. No obstante, aunque es la central no es la única. En Liderazgo Emergente estamos convencidos de que los próximos años debemos hablar más de la Estructura y todavía más del Estilo de los ministerios.
Modificar la Estructura: De mantenimiento a crecimiento. Para que un Ministerio sea eclesiásticamente fuerte necesita hacer cambios en su Estructura y estos cambios deberán estar en función de su particular contexto. La Estructura permite a un ministerio organizarse para alcanzar sus objetivos y para suplir las necesidades de los que se ha propuesto alcanzar.
La Iglesia promedio en América Latina tiene una fuerte tendencia al mantenimiento, enfocándose en dar continuidad a su historia y tradición. Ambas cosas aportan un sentido de identidad y seguridad al ministerio; sin embargo, tienden a provocar estatismo y llevarlo a una línea de mantenimiento, que a la larga se transforma en Estructuras. En otras palabras, la iglesia se organiza para dar continuidad y el mantenimiento se convierte en el objetivo central.
Un Ministerio que pretende tener un impacto significativo en su mundo, necesita pasar de una Estructura de mantenimiento, a una de crecimiento. Debe ir de, organizarse para subsistir, a organizarse para extenderse. Su visión, líneas de autoridad, la forma de entrenar a sus líderes, su lugar y tiempos de reunión y en general su disposición al cambio, deben perfilar un ministerio para el crecimiento.
Las estructuras son como el esqueleto de un cuerpo. Uno puede ver solo el esqueleto y adivinar qué tipo ser vivo era. Si observa el esqueleto de un elefante, sabe que no estaba diseñado para ser el animal más rápido del mundo, y si observa el de un guepardo, sabe que no estaba diseñado para ser el animal más pesado. Las iglesias deben poseer estructuras adecuadas a los objetivos que quieren cumplir y a las necesidades que quieren suplir. Una estructura de mantenimiento es un esqueleto muy diferente a uno que tiene como meta la multiplicación constante de discípulos.
Modificar el Estilo: De una cultura silente/boomer a una cultura buster/mosaico
Esta es la Transición de la que menos se ha hablado en América Latina, y por ello, es en la que más nos concentramos en Liderazgo Emergente. Hay tres razones por las que sabemos que ha llegado el tiempo de tocar este tema e insistir en los ajustes pertinentes:
- El tiempo. Dios ya ha estado insistiendo en el cambio de Estrategia y de Estructura los años anteriores, sentimos que es el tiempo de empujar el tema del Estilo.
- Los Silentes. La generación silente (mayores de 65 años) están dejando el ministerio. Su salida facilita el cambio en las tres áreas de las que venimos hablando
- El cambio cultural. La posmodernidad ha provocado un mega ajuste cultural y los menores de 25 años, son la primera generación 100% posmoderna
Un Ministerio Emergente al enfocarse en alcanzar a las nuevas generaciones, debe ser culturalmente relevante y eso implica trabajar en el Estilo de ministerio. La identidad y apariencia que tenemos debería estar en función del grupo al que queremos alcanzar.
Ya entrados en el siglo XXI, las iglesias con cultura generacional Silente ó Baby Boomer, siguen siendo la mayoría; en México, son nueve de cada diez. Como digo en nuestros seminarios: Mientras que el 70 por ciento de la población tiene menos de cuarenta años, el 90 por ciento de las Iglesias, tienen una identidad para alcanzar a quienes ahora tienen más de 60. Nuestras congregaciones fueron edificadas para personas con otras necesidades. . . ¡de hecho con otra cultura! Es por esto que uno de los desafíos más grandes de la Iglesia para la siguiente década, es crear modelos de ministerio que sean “culturalmente relevantes” a las nuevas generaciones. Esta reestructuración del odre, representa un reto que para algunos será casi imposible; sin embargo, en Liderazgo Emergente estamos trabajando para hacerlo y vemos señales de bendición en el horizonte.
Lo que más me ha sorprendido estos años trabajando al trabajar en estos temas, es el profundo interés que Dios tiene en que el cambio de estafeta entre generaciones y la transición entre modelos de trabajo, se haga con respeto y sabiduría. Nos lo ha demostrado de diferentes maneras. Es como si Dios nos estuviera insistiendo en su anhelo de que edifiquemos sobre la bendición del pasado, no que rompamos con ella. En que tomemos el manto de los líderes que nos antecedieron y que no menospreciemos su experiencia. Es por esto, que hemos dedicada mucho tiempo en nuestras conferencias y seminarios, hablando sobre la honra a líderes viejos y la buena delegación a líderes nuevos. (9)Recuerde
Hemos visto tres tipos de “Ministerio Emergente” en los que usted puede enfocarse para alcanzar a los menores de 40 años de la era posmoderna. Usted puede: Construir un Ministerio Juvenil Emergente, Iniciar una Iglesia Emergente Nueva ó Tener una Iglesia Emergente en Transición. En cualquier caso, usted necesitará trabajar en los Principios, el Estilo y la Estructura de ese ministerio.
En Liderazgo Emergente, nuestro propósito es proveer recursos para alcanzar más eficazmente a las nuevas generaciones. Ahora mismo, estamos creando una red internacional de Ministerios Emergentes. Nuestra meta es enlazar a 1,000 ministerios emergentes en América Latina. Usted puede registrar su ministerio en cualquiera de las 3 opciones que le he mencionado y ayudarnos a incrementar esta ola de bendición que alcanzará a las nuevas generaciones. (10)
(1) Para más información sobre las diferencias generacionales y sobre los modelos eclesiásticos que representan, puede escuchar nuestra conferencia “Iglesias para la Generación Emergente” o leer el capítulo dos de nuestro libro “Liderazgo para la Iglesia Emergente”
(2) Cita. El tema del Odre y del Vino es repetitivo en nuestro ministerio pues con esta parábola explicamos la diferencia entre lo que puede y lo que no puede cambiar cuando diseñamos un ministerio emergente. Sugerimos leer el tema: Diseño de un Ministerio Emergente que incluye un diagrama sobre este tema.
(3) Punto de Ebullición. George Barna. Editorial Vida
(4) Cita
(5) Cita
(6) Cita
(7) Cita
(8) Para una descripción sobre cómo usar las 15 áreas de trabajo para el Diseño de un Ministerio Emergente, lea nuestro artículo sobre el tema.
(9) En Liderazgo Emergente contamos con el libro “La Simiente de Caín”, que habla específicamente sobre este tema.
(10) Efectúe su registro en: www.liderazgoemergente.org