viernes, mayo 01, 2009

¿Y SI NOS DEJAMOS INFLUENCIAR?


Que si el contagio, que si la economía se cae, que si no puedo salir a la calle y ya me aburrí en la casa, que si tengo qué usar tapaboca todo el tiempo, que si me duele la cabeza ya me puse nervioso. Ups!! . . . Millones de mexicanos y cada vez más personas de otros países somos golpeados por esta variante de influenza que está cobrando ya decenas de vidas.

Creo que no hay mucho qué aportar más allá de lo que ya se ha dicho en cuanto a formas de contagio, medidas de seguridad o atención a los enfermos. Por mi parte, también ya escuché suficiente sobre teorías del complot y mensajes apocalípticos. Sin embargo, mientras me pongo el tapaboca y manejo extrañamente rápido por avenida Insurgentes, me doy cuenta de algunas lecciones positivas que nos deja este invasor corporal, las cuales haríamos bien en preservar.

La ciudad se volvió más lenta. Con cientos de miles de chilangos encerrados, evitando el centro comercial, el cine, el cafecito o el parque, todo se mueve más tranquilo en estos días. Me recordó al movimiento europeo del “slow attitude” que busca contrarrestar esta tendencia “fast” tan consumista. No puedo negarlo. He disfrutado una ciudad más lenta.

Y cuando nos mandaron a casa en pleno puente, sin ánimo de gastarnos fuera el poco dinero que queda, nos descubrimos de nuevo en familia. Comiendo lo que hubiera con los nuestros. Platicando en sobremesa por horas. Muchos tuvieron qué asomarse al fin de semana que terminará hasta el martes y planear cómo aprovecharán el tiempo “en casa”. Los Blockbuster hacen su agosto y a la tele le quedan largas horas de servicio.

Y afuera, el sentido de comunidad aumenta. No diría que se trata de “compromiso social”, porque es más bien un egoísmo básico para preservar la salud. Sin embargo, retomamos estas reglas esenciales de convivencia que nos haría bien mantener. ¡No le estornudes en la cara al vecino! ¡Lávate las manos! ¡Si te sientes mal, atiéndete por el bien de todos!. . . Vaya novedades, ¿no es cierto?

¿Gastar?. . . A no ser que sea para atender las compras de pánico, la mayoría se aprieta el cinturón “por si las dudas”. No es tiempo de gastar de más. Y eso me recuerda aquella recomendación divina que hoy nos suena tan incomprensible: “Si tienes qué comer y qué vestir, mantente contento”. Pero, ¿qué haremos mañana? ¿Habrá trabajo? ¿Mejorará la situación?. . . Pues lo que dice Dios es básicamente: Confía. Y mientras tanto, disfruta lo que tienes.

¿Y la vida religiosa?. . . Se cancelan lo cultos, se cierran los templos, no hay pastores ni curas. Claro, el domingo. ¡Qué otro día sería! Pero, ¿no templo? ¿No día santo? ¿No líder religioso? Mientras algunos se enojaron por la falta de fe al cancelar la reunión y otros simplemente se tomaron vacaciones espirituales, unos cuantos decidieron ponerse creativos. ¡Gracias por ellos! Transmitieron sus actividades por Internet, contrataron un programa de radio, decidieron reunirse en casas en grupos pequeños y verse algún día que no fuera domingo. ¡Tenía qué caernos la influenza para darnos el empujón y aflojar nuestros tres grandes candados! Somos tan pastorceéntricos, templocéntricos y cultocéntricos. ¡Aprendamos ya a hacer ministerio de otra forma!

Entonces, ¿cómo enfrentar la influenza? Las recomendaciones sanitarias espero que las sepamos de memoria, pero hablando de recordar cosas, yo anhelo que luego de librar esta bronca, se nos quede el buen hábito de llevárnosla tranquila, disfrutar más de la familia, tener un mejor sentido de comunidad, contentarnos más con menos y practicar un cristianismo fuera de nuestros paradigmas clásicos. De estas cosas, sí vale la pena dejarse influenciar.

jueves, febrero 19, 2009

PRIORIDADES EN ORDEN



“El día de reposo fue hecho por causa del hombre,
y no el hombre por causa del día de reposo” (1)


¿En qué momento comenzamos a dar más importancia a los métodos que a los principios? ¿Porqué nuestros edificios son más importantes que la gente? ¿Cómo es que los programas comenzaron a controlar nuestra agenda? En palabras de Winston Churchill, “la cola termina moviendo al perro” o como dice Junior Zapata, somos “una cultura más interesada en conservar sus costumbres y su histórica reputación que en alcanzar a una nueva generación” (2)
El problema es que con el tiempo, las costumbres las volvemos doctrinas y luego las convertimos en estructuras. Al inicio, no las creamos pensando que un día podríamos morir por ellas, simplemente las practicamos porque era lo más adecuado. No obstante, con el tiempo asumimos que es “la mejor” forma de hacerlo y luego vamos un paso más allá y enseñamos que es, “la única” forma de hacerlo. Esta era la táctica y el problema de los fariseos del tiempo de Jesús. Habían hecho de la letra su dios y estaban dispuestos a morir por ella. No se daban cuenta de que la distancia entre el “espíritu de la palabra” y la palabra misma, era cada vez más grande, al punto de que los puntos y las comas fueron más importantes que la lógica de su verdad. De hecho, llegaron a extremos ridículos acusando a Jesús una y otra vez de no guardar la ley, porque no hacía “exactamente” lo que ellos asumían que debía ser hecho. Sometieron sus vidas a la letra y se hicieron esclavos de su propio mensaje. Y no se detuvieron allí, pues como lobos hambrientos salieron a atrapar sus presas: Más esclavos de la letra. Obligaban a la gente a someterse, olvidando que “el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo”.
Es el mismo problema al que se enfrentó el apóstol Pablo con los maestros judaizantes. Un grupo de cristianos de origen judío insistía en que el odre viejo del Antiguo Testamento se extendiera hacia la recién nacida Iglesia. Insistían en que las costumbres, ritos, métodos y ceremonias judías se llevaran a los nuevos cristianos gentiles. El problema fue tan grande que se tuvo que realizar el primer concilio de líderes para resolver el asunto. Aún así, algunos insistían en el tema y Pablo tuvo que escribir un mensaje determinante y profundo en su carta a los Gálatas. ¡Cuán fuertes y vigentes resuenan sus palabras el día de hoy para el tema que aquí tratamos!
En Gálatas 4:28 al 30, Pablo compara a los hijos de Abraham, con la primacía de la libertad y la gracia sobre las obras y tradiciones. Uno de ellos hijo de Agar y el otro de Sara. Uno heredero de la promesa y el otro sin derecho a ella. Dice Pablo: “Ustedes, hermanos, al igual que Isaac son hijos de la promesa. Y así como en aquel tiempo el nacido por decisión humana persiguió al hijo nacido por el Espíritu, así también sucede ahora”. ¿Se da cuenta? Nuestras obras, legalismo y tradiciones tienden a perseguir a la libertad y la gracia. Pero, ¿qué dice la Escritura? “¡Echa de aquí a la esclava y a su hijo! El hijo de la esclava jamás tendrá parte en la herencia con el hijo de la libre”. A quien debemos contrarrestar, es a nuestra tendencia legalista. ¡Echarla fuera!
El día de hoy, la Iglesia se enfrenta a maestros judaizantes que intentan preservar sus tradiciones, costumbres de culto y estilo de ceremonias, como si ellas fueran: “La Promesa”. Pero no es así, es la herencia de nuestras formas humanas. Valiosas sí, pero que de ninguna manera se pueden comparar con el espíritu del evangelio, con la libertad en Cristo y con la gracia redentora. Yo me uno al clamor de Pablo: “¡Echa de aquí a la esclava y a su hijo!”. Deje que la Iglesia viva bajo la libertad de las promesas vertidas en la gracia y no la consuma con el legalismo destructivo de sus convicciones personales. “Hermanos, no somos hijos de la esclava sino de la libre” (vrs. 31)
Hablemos con franqueza. Muchos cambios en la iglesia no se realizan, simplemente porque somos presas de este legalismo rapaz. En 1963, S. Lewis Johnson escribió: “Uno de los problemas más serios que enfrenta la iglesia cristiana tradicional es el legalismo. Uno de los problemas más serios que enfrentaba la iglesia en tiempos de Pablo era el problema del legalismo. Siempre ha sido así. El legalismo arrebata el gozo del Señor de la vida del creyente, y con el gozo, se va también el poder para la adoración viva y el servicio entusiasta. No queda otra cosa que una expresión reprimida, triste, indiferente y sin brillo. La verdad es traicionada”. (3)
En su excelente libro El Despertar de la Gracia, Charles Swindoll expresa: “El legalismo es un asesino. Las personas legalistas, con sus listas de lo que se puede y no se puede hacer, matan el espíritu de gozo y la espontaneidad en aquellos que desean disfrutar de su libertad. Las personas legalistas que están en lugares de liderazgo asfixian la verdadera vida de la iglesia, aunque declaren que están sirviendo a Dios”. (4) Esta clase de liderazgo, está más ocupado en tratar de mantener los esquemas a los que está acostumbrado, que en enseñar sobre los baluartes de libertad y gracia en los que reposa todo el evangelio. Peter Lyne da su opinión: “¿Por qué los cristianos se han ganado todos los premios por ser complicados y carecen de la imagen para comunicarse con la cultura actual? Sé que vivimos en una sociedad obsesionada por la imagen. . . pero, como siempre, la iglesia se ha especializado en cosas menores y ha desperdiciado oportunidades enormes para alcanzar a la generación próxima, debido a nuestra insistencia en aferrarnos a principios dudosos”
Miles de Líderes Emergentes están luchando contra estructuras asfixiantes. Y no lo están haciendo por rebeldía, ¡sino por sentido común! Por obediencia al llamado de ganar a una nueva generación para Cristo. Desde aquí, le ruego a nuestros viejos líderes que entremos al diálogo de lo que puede ser cambiado y de la libertad que debe ser entregada. Como dice Swindoll “libertad es independencia. . . independencia de algo e independencia de hacer algo”. No me malinterprete, no me refiero a que una bola de anárquicos anden por allí haciendo lo que les de la gana, sino a que demos libertad de movimiento a líderes jóvenes íntegros. Finalmente, si enseñamos bien las bases ellos no irán más lejos de lo que deben porque están anclados al evangelio.

Ante esta libertad, el Liderazgo Emergente será guiado por nuestro Dios para unir sus propósitos eternos con las búsquedas de su generación. Deberán poner sus prioridades en orden y acomodar la verdad sobre la opinión; el mandato puro sobre las costumbres; la necesidad sobre la tradición y los principios sobre los métodos. No olvide que el guardián del evangelio y de la Iglesia es el Espíritu Santo y nunca ha fallado. Nunca fallará.

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Este artículo fue tomado del libro Iglesias para la Generación Emergente de Daniel Nájar

1. Marcos 2:27
2. Junior Zapata. La Generación Emergente
3. S. Lewis Johnson. Citado por Charles Swindoll. El Despertar de la Gracia
4. Charles Swindoll. El Despertar de la Gracia

miércoles, diciembre 24, 2008

2009 Y EL MINISTERIO EMERGENTE EN AMERICA LATINA


¿Qué le depara el 2009 al movimiento emergente en América Latina?

Como otras olas de bendición que Dios ha enviado a la Iglesia, creo que el movimiento emergente seguirá creciendo. Mi deseo y el de muchos otros, es que se diversifique. Que, acorde con la tendencia posmoderna, se pluralice y dialogue. Y si ésta es la ruta a seguir, será natural que continúen los encuentros y desencuentros con otras confesiones cristianas. En otras palabras, seguiremos siendo casi el Diablo para algunos y la respuesta esperada para muchos otros.

Un punto importante será la praxis. Aterrizar tantos conceptos en los que hemos estado volando los años anteriores y esforzarnos por seguir con la plantación de Iglesias que respondan a las necesidades de la nueva cultura. Mi sueño es ver el nacimiento de ministerios emergentes que atiendan a la nueva generación desde la trinchera de cada denominación, cada uno con sus sellos particulares.

Otro aspecto importante en el próximo año, será consolidar las redes de ministerios emergentes en cada país, y hacer un intento por fortalecer los lazos entre países a través de quienes promueven la visión en cada lugar. El punto es que, podemos hacer un movimiento internacional de iglesias a favor de los menores de 30 años. . .Pero no lo podemos hacer solos. Nos hacemos falta de frontera a frontera.

Otra necesidad que quiero mencionar y que haríamos bien en atender los siguientes meses, es la honra a la vieja generación. Esto es parte de nuestro ADN en Liderazgo Emergente. Sabemos de la importancia de reconocer el trabajo de las generaciones que nos antecedieron. Con tristeza veo cómo algunos líderes emergentes, se levantan con orgullo y hacen su trabajo en franco menosprecio a los mayores, quizá motivados por la urgencia del cambio. ¡No caigamos en esta trampa! Honremos en 2009 a esos líderes mayores que están por partir y tomemos su manto para seguir con seguridad hacia el futuro.

Lo que es un hecho, es que la necesidad sigue creciendo. Cada año se suman millones de jóvenes que requieren que el evangelio se manifieste en forma relevante a sus vidas. ¡Hagamos nuestra parte!

hi5 - Fotos de Daniel

hi5 - Fotos de Daniel

martes, diciembre 16, 2008

GENERACIÓN EINSTEIN


Una de mis mejores lecturas en este año, fue sin duda el libro Generación Einstein de Jeroen Boshma. Indispensable para todos aquellos interesados en el trabajo con los niños y jóvenes del siglo XXI. Trata en forma amena y profunda las características socio-culturales de estos chicos, pasando por sus hábitos en familia, su desempeño escolar y su creciente influencia en los mercados internacionales, ya sea como consumidores e incluso como productores.

Generación Einstein es el nombre que el autor asignó a los menores de 25 años criados en la naciente cultura posmoderna. Me pareció interesante el optimismo con que Boshma presenta sus características, empezando por el nombre mismo. En lugar de seguir el estereotipo de vagos, frívolos, irresponsables y egoístas, nos presenta con estudios de mercado y datos concretos, a una generación altamente capaz. Como dice en el subtitulo: más listos, más rápidos y más sociables. Fuertemente comprometidos con su entorno, deseosos de recuperar la familia, muy tecnológicos y con grandes capacidades multisensoriales.

En sana crítica puedo decir que el libro de 319 páginas editado por Gestión 2000 me costó mucho trabajo encontrarlo y su costo está muy por encima de otras publicaciones de similares características. Sin embargo, la búsqueda y el costo valieron la pena. Lo que sí me dejó con cierto descontento, es que la mayor parte de los datos ofrecidos, obedecen a estudios realizados en Europa. Si bien es cierto que los Einstein son más que ninguna otra, una cultura globalizada, no podemos dejar de lado los rasgos distintivos de América Latina incluyendo su entorno familiar, escolar y religioso.

Boshma habla con autoridad del tema, pues es cofundador de Keesie, una agencia holandesa de publicidad especializada en marketing a niños y jóvenes, la cual inició en 1998 y ahora tiene oficinas en tres países. Ahora se desempeña como consultor y conferencista en estos temas.

En conclusión, no dejes de leerlo.

lunes, noviembre 24, 2008

UN DIA POR LA GENERACION EMERGENTE Reseña de la reunión con Generación Tribal y Liderazgo Emergente


Me siento como en la canción aquella que dice: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Es que todos los que estuvimos en la reunión del día 13 de noviembre convocada por Liderazgo Emergente y Generación Tribal, teníamos una cosa en común: Nadie sabía exactamente cómo realizaremos el ministerio entre la generación posmoderna. Algunos vinieron a la reunión pensando que encontrarían la respuesta ese día. . . ¡Me gusta su optimismo!

No obstante, esta actividad fue un escalón más (y muy importante) para el ministerio emergente en México. Nos dimos cuenta que no estamos solos, que esta ola que Dios está levantando a favor de las nuevas generaciones, cubre al mundo entero. Que los locos de aquí, fueron movidos por el mismo Espíritu que los locos de allá. Que nuestras dudas son compartidas por otros y que nuestros anhelos laten fuerte también en otras latitudes.

El Seminario Teológico Presbiteriano de la ciudad de México fue el marco adecuado para la actividad. Muchos no hubieran creído que para una reunión que impulsa el ministerio alternativo para el siglo XXI, escogiéramos un lugar de tanta tradición y pasado. A mí en cambio, me hace recordar la importancia de mantener los enlaces adecuados y seguir tendiendo los puentes necesarios entre las distintas confesiones cristianas para que el ministerio emergente se forme en cada denominación.

Superamos nuestras expectativas de asistencia y tuvimos representantes de Puebla, Estado de México, Tabasco, Guerrero, Aguascalientes y el Distrito Federal. Casi 60 asistentes pudimos compartir historias, dudas, contactos, sueños y frustraciones. Además escuchamos la presentación del ministerio Generación Tribal y de Liderazgo Emergente.

El Pastor Olgalvaro Bastos quien dirige el ministerio Generación Tribal con sede en Brasil, compartió con nosotros tanto la visión de GT, como algunas de sus áreas de trabajo. Fue muy interesante saber que Dios viene preparando este tiempo de transición para la Iglesia desde hace tiempo y que él ya ha levantado ministerios para allanarnos el camino.

Los asistentes pudieron compartir con Olgalvaro algunas experiencias sobre la condición del movimiento emergente en México y la necesidad que existe.

Dado que el movimiento en México está en cierne, detectamos dos necesidades: Hacer un esfuerzo por relacionar a los pocos ministerios que ya están trabajando y continuar con los enlaces adecuados para impulsar el nacimiento de otros, dentro de cada denominación, intentando que lo asuman como esfuerzos autóctonos en el marco de su historia y énfasis denominacionales.

Otra de las conclusiones a las que llegamos es la necesidad de entrenamiento sistematizado, que permita por una parte catalizar los esfuerzos que ya se están dando y por otra, tener elementos para un seguimiento más efectivo. Es por eso, que la Escuela de Plantadores de Iglesias de GT, se presenta como una excelente opción. Los planes apuntan a la fusión de nuestro Instituto de Desarrollo de Liderazgo Emergente (INDELE) con ella, de tal forma que podamos hacer sinergia. Oren por este asunto, y estén pendientes del seguimiento.

Por la tarde tuvimos una meditación que yo compartí y cerramos con una conferencia de primer nivel que Olgalvaro nos expuso al respecto de la respuesta de la Iglesia ante la cultura posmoderna. Nuestra amiga Wendy Der dirigió unos cantos y la soprano Claudia Cota interpretó unas alabanzas.

Desde aquí un abrazo y un agradecimiento enorme a Lety nuestra coordinadora general y a Edgar Salomón nuestro líder de comunicación, que se hizo cargo de audio y video. Son lo máximo. También mandamos un saludo a Claudia Meza por su coordinación desde Brasil y a todo el equipo de GT que hizo posible el viaje de Olgalvaro.

viernes, octubre 31, 2008

Liderazgo Emergente Videos

domingo, octubre 26, 2008

DISCÍPULOS POSMODERNOS


¿Cómo hacer discípulos en la cultura posmoderna? Igual que en otros de nuestros temas, la respuesta tiene dos vertientes. La eterna y la actual. La que viene de los fundamentos y la que viene de la cultura. Y otra vez, tenemos qué combinarlas.


Algunos se irán a un extremo y dirán que solo hagamos lo que hizo Jesús hace siglos y otros dirán que nos concentremos en estrategias contemporáneas. Los primeros, olvidan que sus actividades ya llevan de hecho una fuerte carga cultural, la cual suele ser parte de nuestra historia de Iglesia tradicional. Y por otra parte, quienes se van al otro extremo, no deberían olvidar que ninguna estrategia por sí misma sustituye los fundamentos de la transferencia de vida.


Lograr el equilibrio requerirá tres elementos: Rescatar los fundamentos del discipulado, ir más allá de los anclajes del discipulado de la iglesia tradicional, y encontrar modelos adecuados a la cultura actual.


Volver a los fundamentos del discipulado es como todos sabemos, continuar con el modelo de Jesús. El libro clásico de Robert Coleman, Plan Maestro de Evangelización, sigue siendo el mejor para el caso. Más difícil será romper con tres anclajes del discipulado de la iglesia tradicional: Ser pastorcéntricos, templocéntricos y cultocéntricos. Llevamos muchos años haciendo creyentes alrededor del Pastor, del templo y de sus cultos. ¿Cómo entonces formar vidas sin estas costumbres?


La clave será, desarrollar estrategias de discipulado que partan de los fundamentos bíblicos, pero que respondan a las necesidades culturales de una nueva generación en la era posmoderna. Deberán ir más allá de esos anclajes mencionados y estar basados en fuertes modelos de vida. Pero eso. . . será otro tema.

lunes, septiembre 29, 2008

LA DESINCRONIZACIÓN DE LA IGLESIA


Por Daniel Nájar

¿Has llegado tarde a una cita? ¿Qué es lo peor que te ha pasado por un retraso? Quizá perdiste un empleo, o echaste a perder una relación, o no pudiste despedirte de alguien importante, o afectaste tu salud. Sincronizarse en la vida moderna es cada vez más complicado y por lo tanto, los “accidentes” de tiempo son cada vez más comunes. Sin embargo, ¿qué tanto puedes rezagarte?

En términos de relevancia cultural, la iglesia está retrasada unos 50 años, llegando constantemente tarde a la fiesta. Cuando las empresas se hacían millonarias con el uso de la radio y la televisión, nosotros dedicamos varias décadas a satanizarla, ignorarla, luego vindicarla y cuando decidimos aprender su uso, ya estábamos en el último lugar. Lo mismo está pasando con los medios electrónicos.

Las Iglesias, son organismos naturalmente conservadores, su tendencia por mantener el status quo, es devastadora. Si comparáramos la sociedad con una autopista, veríamos pasar un carro a 160 kms por hora, son las empresas. Detrás viene la sociedad civil a 130, con la nueva generación al volante; luego a la distancia veremos a las ONG´S a unos 100 kms tratando de no quedarse atrás. Ya desbancados y con mínimas posibilidades por sus 70 kms por hora, veremos a las burocracias gubernamentales. . . Sí, ya entendiste. Saca los binoculares y observa a la Iglesia a la distancia. Con sus escasos 30 kms, por hora no solo llegará al último, sino incluso cuando la gente se haya ido del estadio a otra carrera.

¿Cuáles son las consecuencias de esta desincronización de tiempo que vive la Iglesia? En última instancia podemos medir nuestra lentitud con la pérdida de millones de almas para las que nuestras enseñanzas, estructuras y estrategias son absolutamente irrelevantes. ¿Quién de esta acelerada generación menor de 25 años, querría subirse a un auto al que puede rebasar con su bici?

El reto es enorme, sincronizar a la Iglesia con la vida posmoderna implica hacer cambios radicales que tendrían qué comenzar en la mente de sus integrantes. Según Romanos 12, tendríamos qué “renovar el espíritu de nuestra mente” y entonces quizá podamos comprender cual es la “buena, agradable y perfecta voluntad de Dios” para esta generación.

Por lo pronto, usted puede pisar el acelerador. Ore por sabiduría, busque respuestas en la Biblia para el mundo actual, manténgase al día en los movimientos culturales actuales, aprenda y utilice la tecnología. . . en fin, no deje que la inercia de su costumbre le meta el freno.

martes, septiembre 09, 2008

EL RETROVISOR


La primera vez que choqué en auto tenía unos 17 años (aquí entre nos, quisiera decir que fue la única) Tenía qué dar una vuelta forzada la derecha cruzando cuatro carriles de una avenida principal. Sin embargo, creo que olvidé que la preferencia la tenía la turba que se me venía encima. Básicamente, el problema fue que olvidé la importancia del retrovisor. Uno no puede andar manejando (ni en carro, ni por la vida), sin voltear ocasionalmente hacia atrás.


En Liderazgo Emergente hablo tanto del diseño de la Iglesia del futuro que algunos pueden malinterpretar que no me importa el pasado. ¡Nada más lejos de la verdad! Guiar a la iglesia hacia las nuevas generaciones, es como manejar un auto. ¡Es fundamental no dejar de ver el retrovisor! No puedes diseñar el futuro sin agradecer tu legado y sin aprovechar las bendiciones que te heredaron. Como dice la Biblia: “Mirad la roca de donde fuiste cortados y el hueco de la cantera de donde fuiste arrancados”. El reto es construir un ministerio relevante para las nuevas generaciones, sin menoscabar el valor de nuestros viejos fundamentos.


Por otra parte, es obvio que no podemos manejar solo viendo el retrovisor. ¡Espero que no lo intentes! Dios nos diseñó para ver hacia adelante. Por eso te puso los ojos en la frente y no en la nuca. Por eso el parabrisas es más grande que el retrovisor. Sin embargo, muchas iglesias intentan ir al frente mientras su vista está solo en el ayer. Ante un mundo que los agrede con cambios culturales globales, pretenden encontrar todas las respuestas en su pasado. Recuerda que el choque por solo ver el retrovisor, puede ser mucho más grande que cuando no lo usas.


La próxima vez que te subas al auto del ministerio, recuerda que tu meta es el futuro, así que levanta la vista. Pero antes de que aprietes el acelerador no olvides lo conveniente de echar una mirada para atrás y asegurarte de que tomarás la ruta correcta.

martes, agosto 26, 2008

¿Cuál verdad?


Caminar en la verdad de Dios y no en la nuestra no es cosa fácil. ¡Somos tan propensos a dirigirnos por nuestras personales convicciones, tan vulnerables a nuestro propio corazón! Podemos estar seguros de nuestras mentiras (verdades para nosotros) y vivir engañados en alguna área de nuestra vida. Bien dice la Biblia que "el corazón del hombre es engañoso". Y cada vez que cedemos ante una mentira que nos contamos nos volvemos esclavos de ella y la única forma de salir es regresando a "la verdad". Jesús dijo: "Conocerán la verdad y ella les hará libres".

Pero, ¿qué hacemos cuando la verdad se vuelve itinerante? En el mundo posmoderno no hay "una verdad", por el contrario, cada uno vive en su particular versión de ella. Las cambiantes convicciones personales se convierten en la regla única de cada persona. La verdad absoluta ha sido cambiada por la verdad individual, tan valiosa y respetable como la del otro. La Iglesia tiene un reto sin precedentes. Compartir la única verdad que no cambia, a un mundo de valores relativos que siempre está cambiando. Llevar el evangelio a una generación posmoderna que no tiene filiación con la verdad absoluta y por lo tanto, menosprecia la cosmovisión cristiana y los valores del evangelio.

Pero creo que el reto más grande ni siquiera está ahí. ¿Dónde entonces? Dentro de la Iglesia misma. Antes de intentar "convencer" al mundo de la verdad del evangelio, debemos luchar contra nuestra falta de unidad dentro de las congregaciones y entre denominaciones diferentes. Esta falta de unidad viene precisamente de nuestra incapacidad para unirnos en la verdad esencial y respetar las diferencias no esenciales. Nuestra "verdad denominacional", nuestra "verdad histórica", nuestra "verdad generacional" y hasta nuestra "verdad personal", intentan prevalecer contra la verdad de otros.

Resolvamos el asunto de una vez por todas y repitamos aquella máxima tan citada: "En lo esencial unidad, en lo no esencial diversidad, pero en todo amor". Si la verdad de Cristo prevalece en lo esencial, y dejamos la necedad de intentar imponer convicciones personales donde Dios permite diversidad de opiniones, entonces podemos dar el siguiente paso.

Este tema será esencial para el futuro de la Iglesia pues solo al aplicar estos principios podremos construir Ministerios Emergentes doctrinalmente sanos y culturalmente relevantes para las nuevas a las generaciones.

martes, agosto 19, 2008

Trabajemos en procesos


Hace tiempo que se ha vuelto difícil organizar eventos cristianos con una gran convocatoria en México y en particular en el D.F. En parte por la gran cantidad de actividades y en parte porque nos dejamos invadir por la mercadotecnia. Si no está una figura cristiana famosa no le damos importancia. Esto nos ha llevado a perseguir nombres en lugar de temas y actividades en lugar de procesos.

A diferencia de esto, los ministerios emergentes en México necesitan menos eventos y más procesos. Además de conferencias y congresos que aporten visión, ideas y ánimo, también requerimos líderes juveniles, pastores y plantadores de Iglesias que estén dispuestos a "experimentar" con nuevos modelos ministeriales, haciendo compromiso con procesos a mediano plazo. Consideremos que el probar con nuevas estructuras y estrategias que respondan eficazmente al mundo posmoderno, implica de facto, que impulsaremos cambios y debemos estar conscientes que todo cambio enfrentará resistencia. La primera resistencia será interna, la que imponen nuestros paradigmas personales. Esas ideas que nos obligan a hacer las cosas "como siempre las hemos hecho".

Entonces, si nos concretamos a organizar actividades la fuerza no será suficiente, por lo menos en lo que a ministerios emergentes se refiere. Actividades aisladas por buenas que sean, aún sazonadas con grandes ministros, seguirán siendo solo catalizadores. ¿Pero catalizadores de qué? Al no haber procesos que nos obliguen al seguimiento, la fuerza se perderá tarde o temprano. Como decía un amigo. "Evento sin seguimiento, se lo lleva el viento".

Desde aquí, hago un llamado a todos aquellos interesados en ganar a la Generación Emergente, para que nos metamos a la "talacha ruda", a "picar piedra", tanto en la planeación como en la implementación. Urgen nuevas ideas para ministerios dentro y fuera de la Iglesia. Necesitamos por ejemplo, líderes que se conviertan en coachs de ministros juveniles para acompañarles de cerca en su viaje. Plantadores de iglesias que quieran "arriesgarse" con nuevos modelos para alcanzar tribus urbanas. Pastores de Iglesias locales, dispuestos a llevar a sus congregaciones a través del cambio para enfocarse en una nueva generación. En estos y otros casos, un evento no será suficiente, se necesitan programas con nuevas estructuras y nuevas estrategias. . . . Y tú, ¿qué opinas?

viernes, agosto 08, 2008

En busca de la relación perdida



Mientras compartía el tema de 12 Tendencias para el Futuro de la Iglesia reflexioné otra vez en la importancia de las relaciones. Durante el seminario meditamos en tener un liderazgo relacional, estructuras relacionales, una predicación más relacional y grupos pequeños enfocados en relaciones. Eso me recordó que hace un par de semanas tuve la oportunidad de escuchar a Josh McDowell, quien presentó su nuevo libro en la ciudad de México. ¿El título?. . . Relaciones. La clave para salvar a nuestros adolescentes.

En generaciones anteriores los sistemas de autoridad, las estructuras, los ministerios dentro de la Iglesia e incluso las relaciones mismas, eran mucho menos "relacionales". El contacto era más vertical, las órdenes más piramidales, la comunicación más formal, la predicación más fría, la consejería más impersonal y en general, la congregación más institucional.

Por el contrario, el clamor de las nuevas generaciones es: ¡¡¡¡Más Relaciones!!!! Muchos de aquellos con menos de 30 años, venimos de fuertes crisis de abandono. Abandono de padres, soledad por la pareja y pérdida de amigos. ¡Clamamos por encontrar la relación perdida! Necesitamos reencontrarnos con el evangelio que nos hace conectarnos en relaciones vitales con Dios y con otras personas. Nos urge un mensaje más cercano al Sermón del Monte que a las doctrinas Paulinas (sin dejar ninguna de ellas)

¿Cómo podemos cambiar de una Iglesia tan institucional hacia un ministerio más relacional? ¿Cuándo entenderemos la importancia de los grupos pequeños, de los tiempos libres, de la plática amena y la risa natural? ¿Cómo podremos avanzar hacia un ministerio más del corazón y menos de la letra?. . . Se escuchan ideas.

miércoles, agosto 06, 2008

Más de 100 años


En los últimos tres meses tuve la oportunidad de predicar en 3 Iglesias con más de 100 años de edad. Una con 133, otra con 126 y otra con 106. La pregunta obvia es: ¿Por qué? Ya que estoy metido hasta el gorro en el tema de impulsar ministerios para el siglo XXI resulta claro que Dios me llevó a ellos con un propósito. Les comparto las 3 ideas al respecto

La advertencia. En los 3 casos la palabra fue un aviso, una luz naranja que parpadea. Con respeto, pero sin restar seguridad, el mensaje fue: ¡Cuidado, el ritmo del cambio les amenaza más que nunca! No se confíen en su historia, no asuman más de lo debido, deben seguir dependiendo de Dios para garantizar su permanencia. ¿Cuántas Iglesias que el Apóstol Pablo fundó permanecen hasta hoy?. . . Ninguna. Toda congregación pasa por el ciclo natural de nacer, crecer, reproducirse y morir. ¿Ellas están exentas? Por el contrario, la amenaza de muerte es hoy, más fuerte que nunca.

La negociación. Estas 3, como muchas otras congregaciones en América Latina necesitan urgentemente sentar a la mesa del diálogo a todas sus generaciones, especialmente a los mayores de 65 años (Silentes) y a los menores de 25 (Mosaicos). El cambio de estafeta en el liderazgo y el ajuste generacional, implica cambios de formas y de estrategias. No obstante, es evidente que no lo estamos logrando pacíficamente. Polarizamos los temas, "diezmamos la menta y la ruda" para defender nuestras posturas y tenemos la tendencia a ser demasiado críticos en nuestros juicios.

La pluralidad. Los fundamentos del evangelio son los mismos, pero el tipo de Iglesia que necesitamos para cada generación es diferente. Es urgente que en una misma congregación, (especialmente cuando esta tiene más de 50 años) podamos tener opciones de ministerio para cada grupo generacional. ¿Cómo hacerlo? El primer paso es vencer nuestro egoísmo. Esa necedad nuestra que presume de que el evangelio "es así", justo como yo lo aprendí, lo vivo y lo enseño. Debemos separar lo que no debemos cambiar, de aquellas cosas que ya necesitamos cambiar y bajo esta premisa movernos a una iglesia plural y diversificada.

En fin. . .¿Qué piensan ustedes?

lunes, julio 28, 2008

El otro evangelio


Me puse a recordar cuando conocí el evangelio. No el evangelio de la iglesia en la que crecí, bajo el que me bauticé en 1985 a los 14 años (no saquen cuentas). No el evangelio de mil sermones dominicales. Aunque le debo mucho, no me refiero a aquel.

Más bien, me acordé del evangelio de la gracia, aquel en el que me sentí libre un día. (Sin embargo, no he logrado acordarme cuándo fue) Este evangelio que me trajo tan buenas noticias como el anterior; aquel me mostró la vida, y éste la vida abundante. Aquel me llevó a la salvación, pero este me llevó al gozo de vivir la vida libre en Cristo.

Aquel, lamento decirlo, trajo consigo ¡tantas cargas, tantas prohibiciones, tantos: No! Este en cambio, me dio tanta libertad.

Este evangelio que me quitó el saco y la corbata, y que me dejó ir a Coyoacán para comprar algún colguije para el cuello, o un brazaleta hippie de piel para la muñeca. Este evangelio más despreocupado de las formas y mucho más interesado en la cultura que me rodea; que odia la bipolaridad cristiana y que no insiste en ponerle pescadito al carro. Este evangelio que disfruta un concierto "secular" con Norah Jones y también uno con Chuchín Adrián en el Auditorio Nacional.

Éste, que me ha puesto una impresionante carga por las nuevas generaciones porque quiero ver a Cristo en ellos. No quiero verlos bajo el legalismo rígido de algunas de nuestras iglesias, sino bajo la cruz de Jesús y la libre comunión con su prójimo (no solo con otros cristianos por cierto).

En fin. . .

Me acordé de este evangelio y sonreí.

martes, mayo 13, 2008

El cambio en las Prioridades

Cambiar de culto de adoración como lo principal, a grupos pequeños como lo principal

Introducción

Una congregación con el Culto como lo principal muestra una tendencia centrífuga, es decir, su trabajo se inclina a tratar de atraer personas hacia sí misma. Por su parte una Iglesia que tiene los Grupos Pequeños como lo principal tiene una tendencia centrípeta, es decir, se inclina a tratar de ganar personas yendo hacia donde ellas están. En la cultura posmoderna la tendencia muestra que la infiltración de las células será más efectiva que la atracción de los cultos. En el pasado, la meta fue traer personas al templo y conservarlas allí, en el mejor de los casos transferirlos a las células, mientras que la tendencia actual es ganar personas en las células y llevarlas al culto general. Aunque es importante procurar un culto relevante, note que “una gran predicación con música de alta calidad puede ser capaz de atraer a una multitud, pero no construyen un organismo en el que todos tienen un rol funcional”.

El modelo eclesiástico tradicional que intenta atraer a le gente al templo, obedece a paradigmas que la generación Silente recibió y que resultaron todavía relevantes y efectivos para ellos hace 50 años y más. Ralph Neibourgh declara que “esta forma de iglesia, la cual heredamos de la Reforma, funcionó bien en la cultura europea cuando todos vivían en aldeas o cerca de ellas. En donde la gente ya tenía un estrecho círculo de apoyo, contaba con un templo, un pastor y una congregación (que vivía alrededor de la parroquia) y que se reunían para adorar a Dios”. Esta herencia cultural explica en gran parte nuestra tendencia cultocéntrica. Es como si la Iglesia como una “pequeña gran familia” no necesitara otra cosa que las relaciones básicas impuestas por su reducida comunidad. Recordemos que las congregaciones tienen en promedio 70 personas, y esta es una cantidad todavía manejable para la comunión y la ministración mutua.

Esta forma sin embargo, resulta cada vez más ineficaz en las sociedades urbanas y se convierte en una fuerza desperdiciada, porque según Hunter, “consume mucho tiempo y energía y no edifica a la gente”. Aunque los líderes suponen que los programas edifican (cultos en primer lugar), la dinámica del mundo actual los rebasa. En realidad la cultura cultocéntrica actual tiende a producir miembros nominales, débiles e inactivos.

El problema hoy, es que las grandes urbes imponen modelos de relación más diversificados y con horarios variados. Es mucho más difícil en la actualidad reunir a una familia en todos los cultos durante una semana típica y ¡casi imposible si lo intenta con todas las familias de la Iglesia! Usted podrá darse por bien servido si logra una asistencia significativa de los congregantes un día a la semana, el resto del trabajo tendrá que hacerlo por otros medios y en otros lugares. Si está listo para romper los moldes templocéntrico y cultocéntrico, entonces podrá avanzar a tener reuniones de grupos pequeños en días, horarios y lugares adecuados a la necesidad de cada grupo

Por otra parte, como dije en el punto anterior, es fundamental que la Iglesia tenga una variedad de actividades que produzcan balance y salud en cuanto a la Adoración, el Compañerismo, el Discipulado, el Ministerio y el Evangelismo. Las iglesias que concentran su actividad alrededor de cultos, suelen dar prioridad a la Adoración muchas veces en detrimento de los otros objetivos de la Iglesia. Como dijo el Maestro, “es necesario hacer esto, sin dejar lo otro”.

Multiplicación basada en grupos pequeños

¿Ha escuchado el ejemplo de los bonsái? Son árboles que por su semilla podrían crecer varios metros de altura, pero que se colocan en macetas pequeñas y se limita su crecimiento al cortarles sistemáticamente raíces y ramas, lo cual provoca que se queden enanos. Las iglesias Institucionales se concentran en un único espacio: su propio templo. A la larga, ese espacio se convierte en una maceta que ahoga su visión y crecimiento, su potencial y alcance. Dada su concentración en sí misma, esta congregación solo necesita este espacio para suplir sus necesidades. Como ya dije que su enfoque es culto céntrico solo requiere un templo pequeño o regular para concentrar a la gente y tener un culto una o varias veces por semana.

La Iglesia en el siglo XXI no puede ni quiere concentrarse en un solo lugar. No se ve a sí misma en referencia a un sitio, ni siquiera el templo; más bien, piensa en tantos lugares como sea necesario para cumplir con su misión. Su lugar de trabajo está donde está la gente. Su postura no es “congreguemos a más”, sino “infiltrémonos más”. Los grupos pequeños se convierten entonces en el mejor instrumento para llegar a donde están las personas. Las casas, los parques, las oficinas, etcétera, son los centros de reunión, de discipulado e incluso de adoración. No hay maceta. Mientras que la iglesia institucional pregunta, ¿lo podemos hacer en el templo? la Iglesia Emergente se pregunta, ¿en dónde es mejor cumplir el objetivo?

Si usted apunta a un crecimiento basado en los cuatro principios que comenté en el punto anterior, estará multiplicando discípulos y tendrá más y mejor fruto. ¿Cómo logrará atender a esas personas? ¿Cómo hará que el crecimiento continúe de ellos hacia otros? ¿Cómo logrará que se cumpla Proverbios cuando dice: “Asegúrate de saber cómo están tus rebaños; cuida mucho de tus ovejas”? La clave está, en crear como base un sistema de pastoreo que libere y mantenga ese crecimiento. Esto es básicamente una estructura celular. No importa cuál modelo escoja, en el fondo esa es la meta. Los grupos pequeños o células, le permiten tener unidades mínimas de pastoreo dirigidas por líderes laicos, a través de las cuales usted pueda garantizar el crecimiento balanceado y la multiplicación de sus miembros. Con el culto como lo principal, la iglesia tiende a atender y mantener a los que ya tiene, mientras que con Grupos Pequeños como lo principal la iglesia tiende a multiplicar y crecer.

En los Grupos Pequeños, el pastor general e incluso los pastores asociados se concentrarán en pastorear directamente a sus líderes cercanos, de tal manera que no se conviertan en ningún momento en el cuello de botella del crecimiento. Eddie Gibbs dice: “Con el fin de responder a las tantas demandas pastorales, los líderes deben establecer redes relacionales para brindar el apoyo que cada uno necesita, para que el ochenta por ciento de las necesidades pastorales sean suplidas por pequeños grupos”. Según Ralph Neibourgh, “las iglesias estratégicas, ahora tienen que dar importancia a la vida de los grupos pequeños como el componente indispensable del movimiento cristiano local”.

Regresemos al caso hipotético de la ciudad de México. Si las 4 mil iglesias existentes se propusieran crecer bajo el modelo de grupos pequeños podríamos ver las siguientes ventajas:

* En lugar de 4 mil templos nuevos, podríamos tener unos 30 mil centros de predicación en células reuniéndose en diferentes lugares. Esto es, considerando que las 80 nuevas personas por iglesia se reúnan en 10 células diferentes, 8 por cada una ¡Esto es infiltración!

* En lugar de un proyecto de crecimiento a 20 años, podríamos reducirlo a una modesta meta de 5 años. ¿Se da cuenta? Reducir el tiempo de alcance a una cuarta parte. ¡Esto es rapidez!

* En lugar de desgastarnos en la compra y construcción de 4 mil pequeños templos, podemos dedicar gran parte de estos recursos a alcanzar más personas. Llegado cierto momento con una cantidad mucho mayor de personas, la labor de comprar y construir no solo será más estratégica, sino también menos pesada. ¡Esto es mayordomía!

* En lugar de dedicarnos a continuar programas para atender a los miembros, nos dedicamos a cumplir los propósitos de Dios y empujar el avance del Reino, teniendo como prioridad a lo perdidos. ¡Esto es enfoque!

Si usted cree que le estoy vendiendo un sueño guajiro, repase su Biblia, revise la historia y observe a las grandes iglesias que ahora existen en el mundo. En los tres casos el crecimiento es de este tipo. Vea a la Iglesia China o a la Iglesia Cubana, ambas restringidas por gobiernos autoritarios y ateos, en las que el resultado es una iglesia fuerte y creciente al verse forzada a utilizar células.

Una red celular que entrena y libera líderes

Al trabajar con grupos pequeños, asegúrese de que su meta sea crear una estructura de multiplicación. La meta no es que tome a los que ya tiene, los divida en grupos y los mande a sus casas a tener más cultos. El objetivo es la extensión del reino en cantidad y calidad y para eso necesita multiplicar líderes. Líderes confiables. Hombres y mujeres “dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros”. En una Iglesia donde el culto es lo principal, usted solo requiere unos cuántos que ministren, pero cuando los Grupos Pequeños son lo principal, usted requiere desarrollar un líder confiable por cada diez personas en promedio.

Estos líderes de las células necesitan entrenamiento específico “para asegurar que los grupos no estén puestos bajo una intolerable presión por individuos que exigen demasiado y son destructivos”. Si estos líderes son formados en la visión de su Iglesia local y desarrollan una estrategia de crecimiento basada en los propósitos de Dios, el resultado será significativo. Recuerde que las iglesias con grupos pequeños combinados con un culto que provea formas de adoración culturalmente relevantes, alcanzan un crecimiento significativo.

Una meta será multiplicar discípulos que se convertirán también en líderes de grupo pequeño. Este es el valor central de movimientos como G12. Más allá de los encuentros como instrumentos de sanidad, de la escalera del éxito, que no es sino otra forma de mostrar los propósitos de Dios, o de las células mismas como instrumento de pastoreo; su clave está, en haber desarrollado un sistema eficaz para la reproducción de líderes. Líderes que multiplican líderes. Miembros comunes que no encuentran tope a su deseo de crecer, sino que se pueden ver así mismos como padres de multitudes. Los grupos G12 son unidades mínimas para el pastoreo y entrenamiento constante de los líderes de células. No son células abiertas. Una estructura así no tiene límites. Es una pirámide que reproduce líderes sin parar. Entre más clara y sencilla sea esta estructura para la multiplicación de líderes, más efectivo será su ministerio para el crecimiento. Las personas accederán a ella más fácilmente, y en forma más sencilla podrán avanzar a través del proceso. Si además, logra que este proceso se convierta en la cultura misma de su iglesia, usted tendrá un grupo poderoso y creciente.

Una red celular que atiende necesidades y hace relaciones

La atención de necesidades y las relaciones deben ser el fundamento de sus células. Si se concentran en ambas cosas, el crecimiento será dinámico. “Los grupos pequeños deben proveer ahora el oikos, o sea la experiencia de sentirnos parte de un grupo y de que nos conozcan. Deben tomar el lugar de los círculos de apoyo, edificación y ministración mutuos que antes la sociedad proveía automáticamente. La necesidad es imperiosa porque la sociedad urbana moderna ya no provee esos importantes vínculos humanos”.

Zapata hizo una encuesta a 10 mil jóvenes de iglesias cristianas en diecisiete ciudades de Latinoamérica. En una sección de la encuesta les pidió que escogieran las cuatro preguntas que les parecieran más relevantes. Una de las cuatro preguntas que más le importó a estos jóvenes fue: “¿Dónde está esa relación especial?”. Su sistema celular debe resolver esta pregunta. Sus líderes de célula deben estar listos para aportar esta relación especial que pueda refrescar los secos corazones de las nuevas generaciones.

Esto modifica el concepto clásico sobre membresía y compañerismo en la iglesia. Las iglesias institucionales se ven como una pequeña gran familia cuyos lazos son fuertes y su identidad bien definida. Las personas nuevas deben adaptarse a “nuestra forma de ser”. En la Iglesia Emergente las redes de relación son complejas y variadas, porque sus unidades mínimas (células) también lo son. Algunos de estos grupos pequeños son tan diferentes unos de otros, que bien podrían formar una iglesia independiente y en muchos sentidos, opuesta a los demás. La unidad ya no se ve como uniformidad, sino al contrario, como diversidad. Una vez más, se aplica el principio del odre nuevo en el que su resistencia y fortaleza depende de su flexibilidad. La dureza impide el crecimiento.

Por otra parte, cuando una congregación establece un buen sistema celular se asegura de saber lo que está sucediendo en los rebaños, sin importar el tamaño que tengan. Juan 10:14 dice: “Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas”. En una sociedad tan fragmentada y herida, las personas necesitan atención y cuidado personal además de salvación. Necesitan quién les ayude a desarrollar una fuerte identidad cristiana, además de reunirse cada ocho días. La Iglesia puede ser esa familia que muchos buscan, porque “hay muchas familias desordenadas, familias jóvenes que no tienen el apoyo del resto de su familia, padres solteros y una envejecida población”. Esta generación está urgida de pastores que los apacienten. Debemos preocuparnos por las personas que con nombre y apellido llenarán las filas de nuestros ministerios y por ello debemos enseñar a nuestros líderes a contar y a contar bien y muéstreles que contamos, no porque nos interese ver el “gran total”, sino porque cada persona cuenta.

Por otra parte, la gente del siglo XXI aprende a conocer mejor a Dios a través del contacto con otros, que a través de ser espectador. Esto tiene que ver con la forma en que las personas reciben y procesan la información en la actualidad. Dado que en el pasado los estímulos eran más auditivos, la predicación lineal del culto era una buena forma para aprender; sin embargo, en la actualidad los mensajes se reciben mejor en forma multisensorial, por lo que las experiencias interactivas en un grupo pequeño facilitan más el aprendizaje y promueven modelos vivos para otros.

En resumen

La Iglesia del futuro necesita responder con una sólida estructura celular para atender a las nuevas generaciones.

- Porque es más efectiva en la era posmoderna una estrategia de infiltración (centrífuga) que una estrategia de atracción (centrípeta)

- El crecimiento de la Iglesia es mejor en calidad y cantidad con la multiplicación en Grupos Pequeños que con la atracción al culto

- Los Grupos Pequeños exigen mayor esfuerzo en la preparación de líderes

- Las relaciones personales retoman la primacía, en el Grupo Pequeño

- Se llega a conocer mejor a Dios a través del contacto con otros, que a través de ser espectador

viernes, febrero 29, 2008

Registro de Ministerios Emergentes

Ministerios Emergentes
-mil en la mira-

Actualmente el 70% de la población mundial tiene menos de cuarenta años. Usted y su Iglesia necesitan tomar la firme decisión de avanzar hacia las nuevas generaciones o su tendencia natural será quedarse dónde y con quién está. Para moverse en esa dirección, debe recordar que aquellas cosas que le permitieron llegar hasta aquí, son precisamente las que le pueden impedir ir más lejos.

¿Qué es un Ministerio Emergente?

Un Ministerio Emergente es aquel que se concentra en alcanzar a las nuevas generaciones de la era posmoderna con el objetivo de formar discípulos doctrinalmente fuertes, eclesiásticamente sanos y culturalmente relevantes.

Las bases del Diseño

La mayor preocupación del liderazgo cristiano cuando hablamos de Ministerios Emergentes es que las bases del evangelio se diluyan, así que enfatizamos tres aspectos como base de un Diseño sano:
- Los Principios que están determinados por el corazón de Dios y son el fundamento para todo lo que hacemos. Allí radican nuestros fundamentos de fe que nos permiten ser doctrinalmente sanos. Los Principios NO SE PUEDEN cambiar.
- El Estilo que está determinado por a quién queremos alcanzar. Allí radica nuestra identidad y apariencia para ser culturalmente relevantes. El Estilo DEBE CAMBIAR.
- La Estructura que está determinada por los objetivos que queremos cumplir. Es la base de la organización y por ella podemos ser eclesiásticamente fuertes. En la Estructura hay cosas que CAMBIARÁN y otras que NO CAMBIARÁN.

Contamos con un libro sobre las bases del diseño para un Ministerio Emergente, el cual incluye una sección de estudio bíblico y 15 áreas que usted puede trabajar para ministrar mejor en la cultura posmoderna.

¿Cómo puedo trabajar un Ministerio Emergente?

En Liderazgo Emergente vemos cuatro posibilidades para un Ministerio Emergente:
1. El ministerio infantil ó juvenil
2. La plantación de una nueva congregación
3. La transición de una Iglesia existente
4. Un ministerio en la cultura secular

Registramos a un ministerio como Emergente cuando:

1. Es un ministerio infantil ó juvenil y
- su enfoque está claramente dirigido a menores de 25 años
- y están enfocados en desarrollar un ministerio que responda a las características y necesidades de la era posmoderna

2. Es una nueva congregación y
- su enfoque está claramente dirigido a menores de 40 años (generaciones Buster y Mosaico)
- y se concentra en desarrollar un estilo de iglesia que resulte relevante a las necesidades de esas generaciones

3. Es una Iglesia en transición y
- su enfoque está en efectuar un cambio que la lleve de una estructura y estilo de la generación Silente (mayores de 65 años) a la generación Buster ó Mosaico (menores de 40 años)

4. Es un ministerio en la cultura secular y
- su enfoque está en transmitir fuera de la Iglesia y por cualquier medio, los valores del evangelio a los menores de 25 años de la era posmoderna.

Para más información sobre esta clasificación lea en este blog el artículo: “Ministerios Emergentes”.

¿Cuál es el objetivo?

En Liderazgo Emergente podemos ver cómo Dios está levantando una ola mundial de ministerios a favor de las nuevas generaciones. Creemos que Dios lo está haciendo por cuatro razones:
- Él quiere dar una oportunidad de salvación a cada joven y niño
- Él quiere que tengamos congregaciones con un estilo relevante al siglo XXI
- Él quiere contrarrestar el relativismo de la era posmoderna
- Él quiere que formemos una cosmovisión cristiana en las nuevas generaciones

Buscamos crear sinergia, porque ninguna de estas cosas las logrará un solo ministerio. Es tiempo de unirnos para presentar un frente común ante la Cultura Emergente. Es por esto, que enlazar a 1,000 Ministerios Emergentes que estén respondiendo a las demandas actuales y que están luchando por alcanzar a los menores de cuarenta años, es solo el principio.

¿Qué me ofrece el registro?

1. Actualización sobre las necesidades del ministerio en el siglo XXI
2. Información sobre la posmodernidad y sus desafíos
3. Relación con cientos de ministerios que trabajan en la Cultura Emergente
4. Posibilidad de recibir recursos y entrenamiento para alcanzar a las nuevas generaciones
5. Registro gratuito en la página de Internet www.ministeriosemergentes.org donde está la información

¿En qué me comprometo?

Cuando usted registra un Ministerio Emergente no se compromete a ningún tipo de filiación denominacional, doctrinal o de servicio, porque nuestro objetivo solo es enlazar ministerios para compartir ideas, recursos y entrenamiento. Tampoco necesita cubrir ningún tipo de cuota. Es gratuito.

¿Cómo puedo registrarme?

Debe llenar el formulario de registro y enviarlo por fax ó Mail a la oficina de Liderazgo Emergente. Nosotros capturaremos sus datos y los pondremos en Internet. También puede entrar al sitio www.ministeriosemergentes.org y registrarse allí mismo. Sus datos serán verificados y después subidos a la página.

Si usted está haciendo un esfuerzo por ministrar a los menores de 40 años, no tarde en entrar en contacto con nosotros. Queremos ayudarle a desenvolverse mejor ante los desafíos del siglo XXI. Comuníquese a: liderazgoemergete@hotmail.com ó al teléfono (lada 0155) 8994-9618 y le haremos llegar más información sobre estas definiciones y sobre el programa.

Únase para ver lo que Dios está haciendo por alcanzar a la cultura del siglo XXI, haga sinergia para que la cosmovisión cristiana prevalezca ante la amenaza de la relatividad posmoderna y empuje con nosotros para ver la gloria del evangelio revelada en las nuevas generaciones.

jueves, enero 31, 2008

Ministerios Emergentes

Por Daniel Nájar
Director de Liderazgo Emergente

Actualmente el 70% de la población mundial tiene menos de cuarenta años. Usted y su Iglesia necesitan tomar la firme decisión de avanzar hacia las nuevas generaciones, o su tendencia natural será quedarse donde y con quien están. Para moverse en esa dirección, debe recordar que aquellas cosas que le permitieron llegar hasta donde está, son precisamente las que le pueden impedir ir más lejos. Entonces, ¿cómo llegar a los menores de cuarenta años de la era posmoderna? Esta es una pregunta que confunde a muchos; y usted necesita la respuesta porque, recuerde que si no tiene una visión clara, no podrá tomar una dirección específica y sus planes en el siglo XXI serán confusos.

El tipo de Ministerio Emergente

Para clarificar el asunto, en Liderazgo Emergente proponemos que cada ministerio enfoque su trabajo de acuerdo a tres posibilidades dentro de la Iglesia y una fuera de ella:

- El ajuste de su ministerio juvenil

- La plantación de una nueva congregación ó

- La transición de su propia Iglesia

- Ministerios en la cultura secular

Cuando escogemos una de estas opciones, es más sencillo diseñar un plan intencional para el avance.

Este artículo se concentra en las 3 primeras opciones, que son en realidad tres maneras diferentes de construir lo que llamamos un Ministerio Emergente dentro de la Iglesia. Pero, ¿qué es esto? Un Ministerio Emergente es aquel que se concentra en alcanzar a las nuevas generaciones de la era posmoderna con el objetivo de formar discípulos doctrinalmente fuertes, eclesiásticamente sanos y culturalmente relevantes.

El diseño del Ministerio Emergente

Para que el Ministerio Emergente sea doctrinalmente sano, debemos mantener los Propósitos eternos de Dios como fundamento de lo que hacemos. Con ellos no solo damos solidez, sino también dirección y proceso al ministerio, pues convertimos a los propósitos en nuestra estrategia de trabajo para hacer discípulos. Son los Principios que nos sostienen

Por otra parte, el ministerio debe ser culturalmente relevante y eso implica trabajar en el Estilo de ministerio que tenemos. Es decir, necesitamos ser claros e intencionales respecto a la apariencia e identidad que tenemos, en función del grupo al que queremos alcanzar.

Por último, para que el Ministerio Emergente sea eclesiásticamente fuerte necesita adaptar la Estructura a su contexto, puesto que a través de ella nos organizamos para alcanzar los objetivos que tenemos y entonces podemos suplir las necesidades de quienes pretendemos alcanzar.

A continuación le daré una descripción de los 3 tipos de Ministerios Emergentes que usted puede realizar y veremos cómo los 3 bloques del diseño pueden entrar en acción. Al terminar la lectura, espero que usted esté listo para unirse a la ola de Ministerios Emergentes que Dios está levantando alrededor del mundo y se inscriba en nuestro programa Alcance Emergente


Hacia un Ministerio Juvenil Emergente

Diseñar un ministerio juvenil que sea relevante a las nuevas generaciones es la ruta más sencilla de las tres opciones y por ello, muchas congregaciones podrían comenzar desde este punto. Si bien, nuestro deseo es crear ministerios para los Buster y Mosaico, (1) (menores de 40 años) esta posibilidad le coloca directamente frente a los menores de 25. Alcanzarlos desde el ministerio juvenil parece razonable pues el grupo debería estar diseñado para ello, pero ¿lo está?. . . Para ser franco, no lo creo. Aunque muchos lo intentan, creo que no lo logran.

Si usted desea llevar a su grupo juvenil hasta convertirlo en un ministerio relevante a la cultura posmoderna, necesita trabajar en los Principios (fundamentos bíblicos y proceso para hacer discípulos), el Estilo (Identidad e imagen) y la Estructura (organización para cumplir objetivos). Sin embargo, antes deberá enfrentar algunos obstáculos.

El lastre del pasado.

Muchos ministerios están diseñados para responder al perfil juvenil de hace una o más décadas. Las actividades, el estilo de la alabanza, las letras de las canciones, la apariencia del lugar de reunión, los horarios, el programa y el estilo de la predicación, entre otras cosas, hacen que los muchachos se sientan como en otro planeta cada vez que se reúnen. Este Estilo corresponde a la herencia y a la cultura acumulada de las generaciones anteriores. Sin embargo, los intereses, características y necesidades de los jóvenes actuales rebasan ese diseño y siguen cambiando rápidamente.

No estamos calificando aquí la pureza del mensaje que se comparte, sino la forma en que se presenta. ¿Es culturalmente relevante? Como creyentes, todos somos resultado de una herencia histórica y denominacional que posee virtudes y defectos. Esta historia y sus tradiciones nos dan un sentido de identidad y seguridad; sin embargo, pueden ser tan fuertes que ahoguen el futuro de cualquier ministerio juvenil al limitar su capacidad de adaptación.

El potencial de alcance del ministerio.

Con esto en mente, usted puede ver porqué el alcance de nuestros ministerios juveniles es tan bajo, e incluso porqué muchos ni siquiera retienen a los que antes tenían. Dado que un alto porcentaje de los jóvenes que asisten al grupo son hijos de hermanos de la Iglesia, nacieron y crecieron ya con determinado estilo de ministerio juvenil, por lo que aceptan la cultura de su grupo como algo “normal”. “Así es el evangelio, así es mi Iglesia”, asumen. Aunque el impacto en la cultura joven de su comunidad es casi nulo, algunos se conforman y se quedan.

Puesto que un 90% de las Iglesias tienden al mantenimiento más que al crecimiento, la conservación de sus miembros y no la conquista de su comunidad, es su meta. Los padres de estos muchachos están más que satisfechos si sus hijos van al culto, se juntan con otros chicos cristianos y no tienen qué sacarlos de algún antro cada quincena. Estas bajas expectativas forman el ADN que reciben y reproducen nuestros hijos espirituales. Una mentalidad de adaptación más que de conquista, de preservación, más que de infiltración.


El diseño del futuro a través del grupo.

Si las necesidades de los jóvenes deben determinar por lo menos en parte nuestro estilo y estructura, entonces debemos reconocer que nos estamos quedando a años luz de las nuevas generaciones. Repito, los métodos deben cambiar, no el mensaje, el cual permanece para siempre.

Por lo tanto, el desafío más grande que enfrentan los directivos juveniles y me atrevo a decir que el liderazgo cristiano en general, es la capacidad de separar el método del mensaje, el odre del vino. (2) Cómo diseñar un ministerio juvenil culturalmente relevante sin dejar los fundamentos del evangelio, esa es la meta. En algunos casos esta fórmula más allá de una reingeniería, pedirá la muerte y resurrección del ministerio. En Liderazgo Emergente ayudar a ministerios que deben pasar por estos cambios, es uno de nuestros trabajos principales.

Otro punto fundamental en el rediseño del ministerio juvenil, es hacerlo en paz con los líderes mayores. Durante nuestro ministerio, hemos notado la importancia de que las nuevas generaciones de líderes entreguen la honra debida a miembros y líderes que les antecedieron, evitando rompimientos y tendiendo puentes. Mucha de la bendición que Dios quiere entregar a los jóvenes se perderá, a menos que se logren los acuerdos debidos durante el cambio de estafeta.

En Liderazgo Emergente tenemos alianzas con varios ministerios de apoyo al liderazgo juvenil y nuestro deseo es que al registrarse como Ministerio Juvenil Emergente reciban de ellos y de nosotros, el apoyo y la dirección que hará de su grupo un poderoso instrumento de cambio entre las nuevas generaciones. Quizá usted tiene un grupo juvenil que ya ha trabajado en sus principios, estilo y estrategia hacia las necesidades del mundo posmoderno; si es así, le ruego que no se duerma en sus laureles. El mundo está cambiando muy rápido y la mejor forma de no atorarse es mantenerse viejo y nuevo al mismo tiempo. Queremos ayudarle en ambas cosas


Hacia una Iglesia Emergente Nueva

Desde la década de los setentas se consolidaron nuevos modelos en la plantación de iglesias. No solo en la estrategia para iniciarla, sino en la propia identidad de la congregación. Así pues, vimos nacer y crecer a mega iglesias, iglesias celulares y más recientemente iglesias casa, entre otros modelos o combinaciones de estos. Esto es notable si consideramos cómo durante varios siglos, ha prevalecido el modelo de Iglesia de célula única, este tipo de congregación con menos de cien personas, dirigida por un solo pastor, que se reúnen en un templo principalmente en domingo, para celebrar su reunión de adoración.

Iglesias Emergentes

Las necesidades de la cultura posmoderna nos ponen ante el desafío de encontrar nuevas formas en el ser y hacer Iglesia sin soltar la Biblia. El reto es mucho más complejo que hace apenas unas décadas, básicamente porque la cultura del siglo XXI ofrece un abanico de opciones para cualquier área de la vida. El tema es diversidad. El menú eclesiástico por lo tanto, necesitará ser ahora mucho más amplio en virtud de las complejas necesidades del hombre actual. En sus últimos estudios George Barna vaticina que surgirán: Ciberiglesias, Iglesia comunal, Iglesia evento, Foros de diálogo e Iglesias de lugares de trabajo, (3) entre otras que rompen con la dinámica eclesiástica tradicional.

De acuerdo a la definición de Ministerio Emergente que di antes, algunos de estos nuevos modelos de Iglesia, son emergentes en sí mismos. Entonces, algo que nos preocupa es la creciente identificación de las llamadas “Iglesias Emergentes” en Estados Unidos con cierto modelo. Especialmente cuando se les ha relacionado con determinadas prácticas que resultan cuestionables. Algunos de hecho, han puesto bajo la cubierta de Iglesia Emergente a grupos con inclinaciones claramente humanistas y de Nueva Era. Entonces, no es de sorprender que algunos busquen y encuentren “la paja en el ojo ajeno”, (4) sino lo preocupante es que se tome la parte por el todo y encasillen a todo un movimiento bajo esas tendencias.


Iglesias diseñadas según la necesidad

En América Latina, a través de Liderazgo Emergente estamos luchando para que el concepto Iglesia Emergente no se identifique con un determinado estilo de congregación, sino más bien con un conjunto de principios que permitan responder a las necesidades de las nuevas generaciones. Si es así, los próximos años podremos ver una buena variedad de iglesias, todas ellas emergentes y respondiendo a los desafíos de la posmodernidad, siempre que se sujeten a las tres características que mencionamos en la definición. Un elemento más que debe aportar variedad a las Iglesias Emergentes en Latinoamérica es el trasfondo denominacional, pues esperamos propuestas diferentes de toda clase de raíces.

Nuestro trabajo entonces, no es avalar y menos proponer un único y determinado modelo eclesiástico, más bien, deseamos aportar ideas que permitan a cualquier ministerio hacer adaptaciones en el estilo y la estructura de su ministerio sin comprometer sus principios.

Un gran problema que enfrentamos para continuar con una plantación de Iglesias efectiva en el siglo XXI, se llama inercia. Tenemos una insistente tendencia a la clonación. Asumimos que la mejor, y a veces única forma de hacer las cosas, es precisamente como la habíamos hecho antes y entonces, nos clonamos. Intentamos (y con mucho éxito) reproducir nuestra genética espiritual completa en los tres bloques que deberíamos permitir mutaciones. Me refiero una vez más, a los principios, estilo y estructura. Así, en lugar de permitir el nacimiento de ministerios que respondan a su contexto y se diseñen en base a la necesidad, nos aferramos a que nuestro modelo es la forma “correcta” de respuesta.


Diferentes orígenes para la Iglesia Emergente

Recuerdo que Pablo habla de la “multiforme gracia de Dios”, (5) versículo que me hace pensar en Su creatividad. Donde nosotros solo vemos un camino, nuestro Señor revela cien posibilidades. Cuando se nos están acabando las ideas, Dios va más allá de todo lo soñado. No cabe duda que “ni sus pensamientos, ni sus caminos son los nuestros”. (6) Cada denominación en la historia ha asumido su victoria y viendo con desdén a otros, presume de haber llegado a la meta. Cuando sus aguas parecen más tranquilas y calladas, Dios permite que se levante, normalmente de su mismo seno, algunos que alborotan las ideas y sacuden las conciencias. Una nueva forma de hacer las cosas, una nueva manera de enfrentar los desafíos, un nuevo estilo para responder a las preguntas.

En nuestro ministerio le apostamos a que las Iglesias que se plantarán los próximos años bajo una visión Emergente, vendrán por lo menos de tres fuentes:

Grupos Juveniles convirtiéndose en nuevas Iglesias: Estas nuevas iglesias nacerán de y para una nueva generación. La forma en apliquen sus principios, estilo y estructura obedecerá a los desafíos que en realidad, ellos entienden mejor que nadie. Esperamos que este sea el mayor semillero de todos y que cientos de ministerios juveniles con las características que mencionamos en el punto anterior, avancen para convertirse en Iglesias en sí mismas.
Continuar o no con la Iglesia que les engendró será una decisión de cada uno según convenga a su visión. Sin embargo, podemos ver nubes de tormenta en el horizonte. Aunque no nos guste aceptarlo, muchos líderes mayores mostrarán renuencia en “dejar ir” a sus muchachos. Bajo la bandera de la falta de experiencia, algunos presionarán para mantener bajo su cobija y paraguas a estos inquietos líderes emergentes.

Nuevas Iglesias dirigidas a grupos particulares: Otras Iglesias Emergentes surgirán en respuesta a necesidades específicas de grupos de nuestras comunidades. En el pasado, con una cultura más homogénea una iglesia estándar podía responder a casi cualquier persona en algún momento de su vida. Esto ha cambiado radicalmente, porque aunque nos sostiene la eficacia inmutable del evangelio, nuestras formas para evangelizar y discipular se encuentran muchas veces fuera de contexto, especialmente entre las llamadas tribus urbanas.

Darketos, punketos ó emos son grupos tribales dentro del mosaico de la cultura urbana actual. La mayoría difícilmente llegará por voluntad propia a una iglesia tradicional. Pero aunque así fuera, ¿es solo responsabilidad del inconverso acercarse, ó es también nuestra responsabilidad acercarnos a él? ¿Debe renunciar a toda su cultura para adoptar nuestra cultura eclesiástica como parte del paquete evangélico ó estamos llamados a flexibilizar nuestro odre para que reciban el vino? ¿No se refería a esto Pablo cuando dijo ser judío a los judíos y gentil a los gentiles? (7)

Para los mayores de 40 años que nacieron en iglesias de generación Silente, esta adaptación resulta casi imposible. No obstante, para los miembros de la generación Buster resulta posible y necesaria; mientras que para la generación Mosaico es indispensable.

Iglesias alternas dentro de una Iglesia madre: Otra inminente posibilidad es el nacimiento de nuevas dentro de viejas congregaciones. Iglesias ya establecidas que se dirigen a la vieja generación pueden incubar a una nueva congregación que se dirija a las nuevas generaciones. El problema aquí, es otra vez nuestra tendencia a creer que determinado modelo no solo es el mejor sino el único. Algunos miembros y líderes de la Iglesia no aceptarán ver un estilo y estructura diferente al suyo y menos, ¡¡¡bajo su mismo techo!!! Como dice Warren, “se requieren miembros no egoístas y maduros” para permitir esta diversidad.

Sin embargo, quienes lo logren, encontrarán grande beneficios en esta alternativa. La nueva Iglesia se beneficia de la cobertura directa e inmediata de la Iglesia madre, y gracias a la provisión de experiencia y recursos se puede concentrar en su objetivo central, que es diseñar un ministerio relevante al grupo que se ha propuesto alcanzar. Consideremos que la Iglesia invierte muchas horas hombre y millones de dólares anuales en hacerse de un lugar y del equipo necesario solo para una reunión semanal.

Las iglesias que nacen con una visión emergente se extienden hacia su comunidad como una parte vital del Cuerpo de Cristo y con un alto potencial de crecimiento. Es por esto que en Liderazgo Emergente estamos experimentando con nuevos modelos de iglesias para responder a las nuevas generaciones y además tenemos alianza con algunos ministerios enfocados específicamente en la plantación de iglesias a tribus urbanas.


Hacia una Iglesia Emergente en Transición

La tercera posibilidad al dirigirse a las nuevas generaciones, es para aquellos que ya tienen un ministerio establecido. Si dicho ministerio tiende a dirigirse por programas y no por Principios (un problema de estrategia) se enfoca en el mantenimiento (estructura), o tiene una identidad generacional vieja (estilo), entonces es un buen candidato a efectuar Transiciones.

Cabe recordar que ninguna Transición puede realizarse con una receta en la mano pues cada iglesia necesita iniciar o continuar sus ajustes en el punto particular en el que se encuentra, y avanzar según su historia, necesidades presentes y visión. Sin embargo, sí podemos decir que, quienes desean un ministerio relevante en el siglo XXI necesitan tocar tanto el Odre, como el Vino. Es decir, necesitarán hacer ajustes en cómo aplicar tanto los Principios, como el Estilo y la Estructura. En Liderazgo Emergente hemos distinguido 15 áreas de trabajo (5 por cada una) para hacer el Diseño de un Ministerio Emergente. Los tres ajustes mayores, son en realidad directrices generales y las 15 áreas de trabajo son los indicadores que marcarán su avance. (8)

Una Iglesia (o ministerio) promedio en América Latina tiene 3 grandes enemigos para moverse hacia un ministerio emergente:

- Su inclinación a dirigirse por Programas. Un problema de Estrategia

- Su tendencia al Mantenimiento. Un problema de Estructura

- Su Cultura generacional. Un problema de Estilo.

Uno de los problemas que hemos visto en México y América Latina es que son muy pocos los ministerios y recursos disponibles para ayudar a congregaciones en proceso de cambio. Por si fuera poco, los que existen han mostrado dos carencias: En primer lugar, no ayudan a distinguir entre las 3 partes que vengo mencionando, lo cual hace más difícil que el líder pueda distinguir entre lo que puede y no puede cambiar y lo que es prioritario en su proceso de cambio. El segundo problema es que no se ha hecho el énfasis suficiente en el tema del Estilo. Es decir, las congregaciones aun no comprenden el tema de la relevancia cultural basada en las diferencias generacionales. En Liderazgo Emergente, estamos ocupados en suplir estas dos carencias.

Dedicaré lo siguientes párrafos a darle algunas ideas sobre los tres bloques de Transición.


Modificar la Estrategia: De dirigirse por Programas a dirigirse por Principios

Dije ya que la Estrategia se refiere a formar un ministerio doctrinalmente sano y para eso, debemos atarnos al corazón de Dios. Esta es la parte del ministerio que nunca cambia, porque los Principios divinos que nos dan fundamento, son eternos. Mientras que las Iglesias promedio se dirigen por Programas, los ministerios Emergentes se mueven basados en Principios eternos. Las primeras basan su desarrollo en el conjunto de actividades que han realizado a través del tiempo (actividades y programas) y las segundas en el cumplimiento sistemático de los propósitos de Dios.

Lograr que una Iglesia ó Ministerio se mueva por Principios de base implica hacer de ellos la base de su trabajo, convertirlos en su Estrategia de avance; es decir, que sean la base misma de su Proceso para hacer discípulos. Esto es lo que han hecho ministerios como Iglesia con Propósito de Warren ó G12 de Castellanos. Llevan a cada creyente a través de compromisos graduales que le permiten madurar sistemáticamente en su fe, y dichos pasos son en realidad niveles de crecimiento ligados a los Propósitos eternos de Dios.

Es esta parte de la Transición la que ha sido más enseñada en América Latina. No obstante, aunque es la central no es la única. En Liderazgo Emergente estamos convencidos de que los próximos años debemos hablar más de la Estructura y todavía más del Estilo de los ministerios.

Modificar la Estructura: De mantenimiento a crecimiento.

Para que un Ministerio sea eclesiásticamente fuerte necesita hacer cambios en su Estructura y estos cambios deberán estar en función de su particular contexto. La Estructura permite a un ministerio organizarse para alcanzar sus objetivos y para suplir las necesidades de los que se ha propuesto alcanzar.

La Iglesia promedio en América Latina tiene una fuerte tendencia al mantenimiento, enfocándose en dar continuidad a su historia y tradición. Ambas cosas aportan un sentido de identidad y seguridad al ministerio; sin embargo, tienden a provocar estatismo y llevarlo a una línea de mantenimiento, que a la larga se transforma en Estructuras. En otras palabras, la iglesia se organiza para dar continuidad y el mantenimiento se convierte en el objetivo central.

Un Ministerio que pretende tener un impacto significativo en su mundo, necesita pasar de una Estructura de mantenimiento, a una de crecimiento. Debe ir de, organizarse para subsistir, a organizarse para extenderse. Su visión, líneas de autoridad, la forma de entrenar a sus líderes, su lugar y tiempos de reunión y en general su disposición al cambio, deben perfilar un ministerio para el crecimiento.

Las estructuras son como el esqueleto de un cuerpo. Uno puede ver solo el esqueleto y adivinar qué tipo ser vivo era. Si observa el esqueleto de un elefante, sabe que no estaba diseñado para ser el animal más rápido del mundo, y si observa el de un guepardo, sabe que no estaba diseñado para ser el animal más pesado. Las iglesias deben poseer estructuras adecuadas a los objetivos que quieren cumplir y a las necesidades que quieren suplir. Una estructura de mantenimiento es un esqueleto muy diferente a uno que tiene como meta la multiplicación constante de discípulos.


Modificar el Estilo: De una cultura silente/boomer a una cultura buster/mosaico

Esta es la Transición de la que menos se ha hablado en América Latina, y por ello, es en la que más nos concentramos en Liderazgo Emergente. Hay tres razones por las que sabemos que ha llegado el tiempo de tocar este tema e insistir en los ajustes pertinentes:

- El tiempo. Dios ya ha estado insistiendo en el cambio de Estrategia y de Estructura los años anteriores, sentimos que es el tiempo de empujar el tema del Estilo.

- Los Silentes. La generación silente (mayores de 65 años) están dejando el ministerio. Su salida facilita el cambio en las tres áreas de las que venimos hablando

- El cambio cultural. La posmodernidad ha provocado un mega ajuste cultural y los menores de 25 años, son la primera generación 100% posmoderna

Un Ministerio Emergente al enfocarse en alcanzar a las nuevas generaciones, debe ser culturalmente relevante y eso implica trabajar en el Estilo de ministerio. La identidad y apariencia que tenemos debería estar en función del grupo al que queremos alcanzar.

Ya entrados en el siglo XXI, las iglesias con cultura generacional Silente ó Baby Boomer, siguen siendo la mayoría; en México, son nueve de cada diez. Como digo en nuestros seminarios: Mientras que el 70 por ciento de la población tiene menos de cuarenta años, el 90 por ciento de las Iglesias, tienen una identidad para alcanzar a quienes ahora tienen más de 60. Nuestras congregaciones fueron edificadas para personas con otras necesidades. . . ¡de hecho con otra cultura! Es por esto que uno de los desafíos más grandes de la Iglesia para la siguiente década, es crear modelos de ministerio que sean “culturalmente relevantes” a las nuevas generaciones. Esta reestructuración del odre, representa un reto que para algunos será casi imposible; sin embargo, en Liderazgo Emergente estamos trabajando para hacerlo y vemos señales de bendición en el horizonte.

Lo que más me ha sorprendido estos años trabajando al trabajar en estos temas, es el profundo interés que Dios tiene en que el cambio de estafeta entre generaciones y la transición entre modelos de trabajo, se haga con respeto y sabiduría. Nos lo ha demostrado de diferentes maneras. Es como si Dios nos estuviera insistiendo en su anhelo de que edifiquemos sobre la bendición del pasado, no que rompamos con ella. En que tomemos el manto de los líderes que nos antecedieron y que no menospreciemos su experiencia. Es por esto, que hemos dedicada mucho tiempo en nuestras conferencias y seminarios, hablando sobre la honra a líderes viejos y la buena delegación a líderes nuevos. (9)

Recuerde

Hemos visto tres tipos de “Ministerio Emergente” en los que usted puede enfocarse para alcanzar a los menores de 40 años de la era posmoderna. Usted puede: Construir un Ministerio Juvenil Emergente, Iniciar una Iglesia Emergente Nueva ó Tener una Iglesia Emergente en Transición. En cualquier caso, usted necesitará trabajar en los Principios, el Estilo y la Estructura de ese ministerio.

En Liderazgo Emergente, nuestro propósito es proveer recursos para alcanzar más eficazmente a las nuevas generaciones. Ahora mismo, estamos creando una red internacional de Ministerios Emergentes. Nuestra meta es enlazar a 1,000 ministerios emergentes en América Latina. Usted puede registrar su ministerio en cualquiera de las 3 opciones que le he mencionado y ayudarnos a incrementar esta ola de bendición que alcanzará a las nuevas generaciones. (10)

(1) Para más información sobre las diferencias generacionales y sobre los modelos eclesiásticos que representan, puede escuchar nuestra conferencia “Iglesias para la Generación Emergente” o leer el capítulo dos de nuestro libro “Liderazgo para la Iglesia Emergente

(2) Cita. El tema del Odre y del Vino es repetitivo en nuestro ministerio pues con esta parábola explicamos la diferencia entre lo que puede y lo que no puede cambiar cuando diseñamos un ministerio emergente. Sugerimos leer el tema: Diseño de un Ministerio Emergente que incluye un diagrama sobre este tema.

(3) Punto de Ebullición. George Barna. Editorial Vida

(4) Cita

(5) Cita

(6) Cita

(7) Cita

(8) Para una descripción sobre cómo usar las 15 áreas de trabajo para el Diseño de un Ministerio Emergente, lea nuestro artículo sobre el tema.

(9) En Liderazgo Emergente contamos con el libro “La Simiente de Caín”, que habla específicamente sobre este tema.

(10) Efectúe su registro en: www.liderazgoemergente.org

jueves, enero 17, 2008


CAMBIA DE DIMENSIÓN
Redescubre el ministerio. . .
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El cambio en la Iglesia
Cambiar de ver una Iglesia, a ver múltiples iglesias

Intro
Las ovejas tienden a mirar su redil y solo su redil. Es decir, como miembros de la Iglesia solemos estar más interesados en la atención que se nos ofrece que en extender el Reino. Tenemos la tendencia a olvidar que no se trata de “mi iglesia” sino de “la Iglesia de Cristo” y la responsabilidad que tenemos de llevar el evangelio a toda criatura. Esto impulsa un ambiente de mantenimiento, más que de crecimiento. Debemos retomar la pasión evangelizadora que caracterizó a la Iglesia hace 50 años y apuntar a una multiplicación de Iglesias más efectiva y con modelos culturalmente relevantes. Esto no será fácil a menos que cambiemos la mentalidad de los miembros sobre la naturaleza y la misión de la Iglesia.
Las estadísticas marcan el promedio de asistencia a una Iglesia mexicana en setenta personas. Con el paso del tiempo, los miembros de dichas congregaciones no solo se acostumbran a este tamaño, sino incluso llegan a creer que es el ideal. ¿Y porqué no? En realidad, una iglesia así es bastante agradable. Uno puede conocer a todos y ser como una pequeña gran familia. Con el tiempo, se forma un ambiente controlado y seguro en donde todos sabemos lo que pasa, cuándo pasa y porqué pasa. Es cómodo. Cuando las cosas se tornan difíciles, uno conoce los resortes que harán que todo vuelva a la “normalidad”. Esto es lo que llamamos iglesia de “célula única”. Este tipo de relación controlada explica en parte porqué muchas congregaciones no alcanzan a implementar un ministerio celular y porqué no pasan de cien personas.

El otro asunto que influye es nuestra idea sobre cómo debe controlase el ministerio y cómo deben relacionarse los líderes. En la generación Silente, la costumbre era “si no se puede controlar es mejor no tenerlo”. Sin embargo, ¿cuántos miembros pueden pastorearse bajo una estructura de Pastor único o Pastor y un Co-pastor? Ya tenemos la respuesta: setenta en promedio y cien cuando mucho. Cuando la mentalidad de control prevalece en la mente del ministro, es difícil aspirar a un modelo celular que permita ir más allá de las cien personas. Entonces, cuando el modelo se inclina a concentrar la autoridad (puntos 1 al 3 de este estudio) y limitar las relaciones, el resultado será: alcance limitado. Estas, son dos de las razones más poderosas del tamaño pequeño de la Iglesia.

¿Cómo nos multiplicamos ahora?
Encuentro algunos problemas en la forma en que la Iglesia se multiplica actualmente. Observe conmigo. Digamos que una congregación, por alguna razón que suele ser más circunstancial que intencional, decide predicar el evangelio y plantar una Iglesia en cierto lugar. ¿Cómo lo hace? Lo voy a resumir en seis puntos que pueden cambiar de orden:
* Escogen a un obrero (o a un equipo) para que vaya(n) a predicar la Palabra al lugar escogido
* Al encontrar cierta respuesta, buscan un lugar de reunión en alguna casa y celebran cultos semanalmente
* Cuando el grupo crece, buscan un terreno, lo compran y comienzan la construcción de un templo
* Implementan algunos programas más
* Ordenan formalmente al pastor
La meta es una Iglesia establecida, con templo, pastor ordenado, programas funcionando y setenta miembros. ¿Sabe cuánto tiempo se lleva este proceso? Pues bien, los estudios dicen que usted invertirá un promedio de ¡20 años para alcanzarlo! Digamos que tomamos como ejemplo la ciudad de México que es una de las ciudades más grandes del mundo con 24 millones de personas. En ella tenemos optimistamente 5,000 congregaciones aproximadamente, y si cada una de ellas tiene 70 personas en promedio, apenas tenemos unos 350 mil cristianos. Seré más optimista y diré que el promedio sube a 80 personas, con lo cual alcanzaríamos algo así como 400 mil. Eso nos da como resultado menos del 2% de cristianos.
Sigamos soñando y hagamos un gran programa de plantación de iglesias con el modelo tradicional que ya describí. Imaginemos que este programa resulta tan bueno, que logramos que cada una de las 4,000 congregaciones de esta ciudad se comprometa a iniciar una nueva. Según lo que hemos vivido hasta ahora, podríamos contar con 8,000 iglesias que contabilizarán unos 800,000 cristianos. ¡Para dentro de 20 años! En contraste con el crecimiento demográfico, esta optimista visión es más bien desastrosa. Tengo una conclusión para este asunto: ¡Nuestros modelos de plantación de iglesias deben cambiar de inmediato!
El problema en el fondo, es nuestra concepción de lo que significa una iglesia. Medite en lo siguiente. Comúnmente una iglesia se identifica con:
* Un templo
* Un pastor formalmente ordenado
* Un grupo considerable de personas que se reúnen par adorar en un culto
* Un conjunto de programas para dar atención a estas personas
Esta concepción del “ser iglesia” pone de facto cuatro anclajes al crecimiento. Nos concentra en una Iglesia templocéntrica, pastorcéntrica, cultocéntrica y programacéntrica. Si usted quiere una iglesia de mantenimiento, aquí la tiene. Veamos estos cuatro candados.

Templocéntrica: Me refiero a grupo de creyentes que se reúnen en un solo lugar llamado templo. Su mentalidad es, “si no se puede hacer en el templo entonces es mejor que no se haga”. Para ellos, el lugar “santifica” las actividades. Casi no tienen ministerios en casas, salones, parques, etcétera, y las que hacen se asume que no tienen la misma espiritualidad, o se ven como un recurso para acercar a los inconversos al templo tarde o temprano. La Iglesia y el Templo se convierten en sinónimos. Las congregaciones que nacen con esta mentalidad, se concentran desde el inicio en la compra de un terreno y en la construcción de un edificio. ¿Lo ha visto antes?

Pastorcéntrica: Esto no regresa al punto uno de esta conferencia. Es un grupo de creyentes que se concentran alrededor de un profesional llamado “pastor”, el cual les atenderá pues para eso ha sido contratado. Este especialista consagrado se dedica a llevar adelante “la obra del ministerio” él mismo, apoyándose ocasionalmente en algunos voluntarios que quieran trabajar a su lado. Como el ministerio es centralista, la participación de los miembros en el servicio es ocasional y voluntaria y se olvidan los 3 puntos a los que ya me referí, sobre el ministerio Colectivo, Colegial y Compartido.

Cultocéntrica: El tercer candado se refiere al momento cumbre de la obra de la Iglesia: El Culto. Un grupo de creyentes se reúne para celebrar este culto como la actividad primordial de su experiencia cristiana comunitaria. Esta experiencia es en muchos casos no solo la más importante, sino de hecho la única. Otras actividades diferentes y en otros sitios que no sea el templo, no tendrán la misma importancia. A la larga, el culto define la identidad de la Iglesia (de los miembros). El estilo de predicación, alabanza, relaciones e incluso el mobiliario y el decorado, forman a la Iglesia.

Programacéntrica: A estas alturas, una congregación así, ya tiene una identidad de mantenimiento más que de crecimiento, por lo que el grupo de creyentes que asisten, es en sí la meta del “ser iglesia”. La atención es obligada y se realiza por medio de programas que a la larga, se convierten en la razón de ser del ministerio. En otras palabras, se concibe que la iglesia exista para atender las necesidades de los miembros antes que para extender el reino de Dios. Y que esta atención se debe hacer a través de programas eficaces.

Siendo este el modelo tradicional de plantación de iglesias, las congregaciones nuevas nacen con este ADN implantado; es decir, la semilla de iglesia pequeña y de mantenimiento, está impuesta desde su nacimiento. ¿Y esto es tan grave? Si su visión es precisamente alcanzar a unas 80 personas en 20 años con un templo funcional pero pequeño y programas que atiendan a los miembros, usted está en la ruta correcta. Si su visión en cambio es alcanzar a los cientos de miles de personas que están cerca de usted y tocar con el evangelio a la Generación Emergente, entonces tiene que cambiar la estrategia.
El pastor Warren tiene una frase que refleja bien el sentir de una iglesia que va contra esta tendencia. Él dice: “Debemos crecer grandes y pequeños al mismo tiempo”. Se refiere por un lado, a que no debemos poner límites al tamaño de la Iglesia dado que hay miles que todavía necesitan de Cristo; y por otro lado, el crecimiento numérico no debe menguar nuestra capacidad para profundizar relaciones, y esto tiene que ver con el desarrollo de grupos pequeños. Así que, mientras avanzamos en nuestras relaciones personales en un ambiente celular, hacemos que el Reino llegue a todos los que sea posible. Otra reflexión es el mito de que las iglesias grandes son frías e impersonales. La verdad es que el calor y la fraternidad de una congregación, no tiene que ver con su tamaño. Existen tanto congregaciones pequeñas como grandes, con serios problemas de relación. El factor clave no es el tamaño, sino la manera en que los miembros aprenden a amarse.

¿Cómo podemos multiplicarnos en el futuro?
Imaginemos nuevas rutas. De entrada piense en un modelo que de al traste con los cuatro anclajes mencionados. Otro concepto del “ser iglesia”, con cuatro características que contrasten con las anteriores. Imagine una iglesia que. . .
* Se reúnen donde sea más benéfico para el avance de la obra
* Donde se comparte el ministerio
* Tienen variadas actividades para cumplir los propósitos de Dios en sus vidas
* Tienen como prioridad alcanzar a otros

Esta iglesia cambia los cuatro paradigmas que ataban su crecimiento, por cuatro paradigmas que la liberan:
Son descentralizadas. No son cultocéntricas, se reúnen en todo sitio y logran así mayor poder de infiltración. No creen que el lugar santifique a las personas o a la actividad, sino que son las personas quienes santifican el lugar y la actividad. Así evitan desgaste inmediato en la compra de un terreno y en la construcción de un templo, lo cual en las zonas urbanas actuales representa un gasto exorbitante especialmente cuando el grupo es reducido. Entienden que es más necesario concentrarse en la edificación de vidas, que en la edificación con ladrillos. Bajo este modelo, las Iglesias celulares y las Iglesias Casa han traído un crecimiento exponencial en Asia, algunas partes de África y ciertas congregaciones en América.

Son laicocéntricos. No son pastorcéntricas. El servicio se reparte entre los miembros y esto les da poder para multiplicarse. Dado que evitan que el ministerio se concentre y se limite a una o pocas personas, se pueden atender más necesidades y ahí la clave de la multiplicación. La preparación y movilización de cada miembro es indispensable, por lo que el entrenamiento clásico en institutos bíblicos y la ordenación de solo unos cuantos, se ve superada. No significa que desaparezcan, sino que se deben adaptar a un modelo menos clerical y más descentralizado. En este punto, los miembros se convierten en la clave del crecimiento de la Iglesia. Se pueden delegar muchas funciones típicas pastorales a miembros laicos que guían y ministran a otros.

Son integrales. No son cultocéntricos porque su prioridad es tener balance en el cumplimiento de los 5 propósitos y esto les da el poder de la salud. Mientras que el culto pone el énfasis en la adoración, este tipo de Iglesias tendrá variedad de actividades para cumplir todos los propósitos de Dios. Así evitamos que las actividades y los programas se conviertan en la base del trabajo y nos concentramos en formar vidas equilibradas. La meta no es tener cultos, sino formar vidas con diversidad de actividades.

Son enfocados. No son programacéntricos. Su meta no es mantener programas internos que satisfagan a los miembros, sino guiar a la gente inconversa a Cristo. Su enfoque está claro en Hacer Discípulos, por lo que su pasión por alcanzar a los perdidos les da el poder de la Gran Comisión. Así evitamos la cultura egocéntrica de los asistentes en la que muchos asumen de manera egoísta que la iglesia existe solo para atender sus necesidades. El templo u otro lugar de reunión se convierten en lugares de entrenamiento y la gente sabe que al salir, van a hacer discípulos.

Estos son solo los fundamentos, pero la forma que tome cada congregación puede ser tan variada dentro de estos márgenes, que podríamos sorprendernos de que todas ellas sen “la Iglesia”. Aquí caben todavía congregaciones con templo clásico, iglesias celulares, iglesias casa, iglesias con base web, etcétera.

En resumen
La Iglesia Emergente responderá ante el desafío de la posmodernidad con un modelo de plantación. . .
- Que va del concepto de mantenimiento eclesiástico, al modelo de crecimiento.
- Para ello pasará de ser cultocéntrica, pastorcéntrica, templocéntrica y programacéntrica, ha descentralizada, laicocéntrica, integral y enfocada.
- De una visión localista, a una visión de Reino
- De un estilo de Iglesia a una diversidad (pluralidad) en el hacer Iglesias
- La Iglesia responde, se contextualiza y se multiplica según su entorno

miércoles, noviembre 28, 2007

Y estuvimos en Costa Rica

La hospitalidad Tica nos sorprendió. No sólo en el Hotel donde no paraban de preguntarnos si necesitábamos algo, sino en general, a donde quiera que íbamos nos trataban bien. Como buenos chilangos, preguntamos cuánto era correcto dar de propina, y con ojos de sorpresa nos respondieron: ¡No, aquí eso no se acostumbra! La gente sirve, sin esperar nada a cambio. Simplemente porque debe hacerlo.

Y así, nos recibieron, nos instalaron, nos transportaron y nos dieron de comer. ¡Y vaya que si comimos! Mínimo 3 kilos extras nos trajimos.

La razón que nos llevó por allá, fue la invitación que el ministerio Libro de Vida nos hizo para hacernos cargo de la investigación que se llevará a cabo en México sobre el estado espiritual de la niñez y la juventud. Fuimos a capacitarnos y ¡vaya que si valió el esfuerzo! Los temas fueron tratados en forma excelente por nuestros maestros Allen y Farid. La coordinación del evento estuvo de primera con el trabajo de Alex y su equipo y el compañerismo fue de lujo con gente de Nicaragua, Costa Rica, Argentina, El Salvador, Colombia, Perú, Estados Unidos y México

Aquí les anexo un resumen fotográfico y desde tierras chilangas un abrazo para todos.

De arriba para abajo y de izquierda a derecha:
1. Alex y Catalina líderes de Libro de Vida Costa Rica en el cierre de trabajo de aquel país
2. Wilson y César de Colombia y Perú respectivamente
3. Ángela mostrando el apetito colombiano
4. Yo en un negocio de artesanías ticas
5. Elmer líder de Perú, junto con Richard el Jefe de América Latina
6. Alex, nuestro anfitrión Tico



Nuestro Libro

Wow, por fin salió!!!!!!!!

Eso de publicar un libro es un verdadero via crucis. Las editoriales reconocidas te mandan a una espera de dos años. . . ¡a ver si te editan! Las librerías te ofrecen consignación y si te aceptan la compra, te piden hasta el 50% de descuento con pagos a dos y hasta tres meses después. Por si fuera poco, si no eres Maxwell, Warren ó Lucado, necesitas meterle durísimo a la promoción por tu cuenta para que los ejemplares se muevan.

Digamos que te animas a publicar por tu cuenta o con una pequeña editorial, ahora tendrás que encontrar un buen diseñador para la portada, un diagramador para los interiores, ¡¡¡una imprenta confiable!!!, en fin. . .

Pero aquí estamos, necios con la idea, seguros de la necesidad y aferrados a impulsar el tema.

Es por eso que no puedo sino agradecerle a Dios su amor y provisión. Provisión de recursos para publicar por nuestra cuenta; de amigos que nos ayudaron, como Edgar con su apoyo incondicional y la portada extraordinaria que me hizo; de mi esposa que se encarga como siempre de la diagramación y de la imprenta; de nuestro equipo en Tamaulipas que nos ayudó con la primera presentación; a los que me aconsejaron para que saliera mejor, a los que oraron y nos dieron ánimo, en fin, a todos.

El caso es que ya lo tenemos y es la base teórica de nuestro ministerio. Está dirigido principalmente a líderes cristianos, sin embargo, ya estoy preparando el siguiente que estará dirigido a creyentes en general.

Pueden pedirlo a nuestro correo: liderazgoemergente@hotmail.com

Liderazgo para la Iglesia Emergente
Daniel Nájar
Yireh Ediciones
298 páginas
México, D.F. 2007

PROPEDÉUTICO PARA NUESTRO 1er. DIPLOMADO

Con el apoyo de nuestros amigos y equipo de trabajo en Cd. Madero, Tamaulipas, se realizó el Propedéutico para nuestro 1er. Diplomado del Instituto de Desarrollo para Líderes Emergentes (INDELE)bajo la dirección del Dr. Alcides Ramos

El Diplomado dará inicio en el mes de enero de 2008 con la participación de personas de Cd. Madero, Tampico y Altamira. Como maestros de las nueve materias de nuestros 3 bloques, tendremos a los pastores: José Manuel Antón Lugo, Homero Job Ramos, Daniel Nájar, Ricardo Pichardo, José Castro y Oscar Hernández. Para inscripciones comunicarse a nuestro correo: liderazgoemergente@hotmail.com

En proceso de preparación tenemos INDELE Acapulco y D.F. Para más informes comuníquese con el Pastor Jesús Martínez al correo


shalomshama@hotmail.com

En la foto: En junta con los líderes locales

miércoles, octubre 24, 2007

Cómo hacer discípulosen un mundo posmoderno



Por Earl Creps


Si lo inquieta pensar en un chico con pelo verde y tatuajes, sentado en el primer banco de su iglesia, usted no está solo. Esa persona representa algo más que la última moda en el agujereo del cuerpo. Es un símbolo de una emergente cultura que exige que la iglesia vuelva a pensar cómo hará discípulos en el siglo 21.


Después de un año de investigación sobre las tendencias culturales y las iglesias que responden a ellas, he llegado a ciertas conclusiones preliminares. Hay razón para inquietarse, pero mucha mayor razón para tener esperanza. Sí es posible alcanzar y discipular a esta nueva clase de persona. De hecho, cuando se les da la oportunidad, se convierten en cristianos maravillosos.
Mi argumento es sencillo: el verdadero discipulado hoy es una empresa misionera, y todo misionero eficaz opera dentro del principio de la contextualización.


Específicamente, somos llamados a hacer discípulos en un mundo que más y más es influenciado por la filosofía del posmodernismo. Si eso suena intimidante, no se preocupe. Todos piensan lo mismo. Leon Sweet describe este desafío: "Todos los líderes son ahora antropólogos. El moribundo paradigma de la era industrial está siendo reemplazado por una nueva cultura que exige de las habilidades para hacer investigación práctica del antropólogo, la dedicación del misionero, la paciencia del santo, la curva didáctica del niño, la astucia del ladrón, el vigor del atleta, y la determinación del guardia marinero de costa."



Lo bueno es que todos nosotros estamos aprendiendo juntos sobre esto, de modo que no hay que avergonzarse por ser nuevos en ello. Tampoco hay expertos, sólo compañeros que aprenden. Lo malo es que el posmodernismo puede ser difícil de definir. Pero el esfuerzo vale la pena.


DEFINICIÓN DEL POSMODERNISMO


La palabra posmoderno se usa de tantas maneras que el teólogo Tyron Inbody lo llama "el Velcro intelectual arrastrado a través de la cultura" que "se puede usar para caracterizar a casi cualquier cosa de la que uno aprueba o desaprueba." Aun algunos de sus más fieles partidarios resisten tratar de definir la filosofía sobre la que se basa su carrera misma.


Sin embargo, el no poder definir un concepto no quiere decir que no tiene ningún efecto en nuestra vida. Los científicos no pueden explicar lo que es la gravedad, pero su fuerza invisible nos mantiene pegados a este planeta. De igual manera, la filosofía posmoderna tiene un efecto invisible en millones de personas que nunca han oído esa palabra.


Muchos en el ministerio intuyen que algo podersoso se está desplazando en nuestra cultura, pero se les hace difícil identificarlo específicamente. Lo que una vez estaba confinado a los cafetines y a las clases de literatura en las universidades ha encontrado el camino a la corriente principal. Si usted intuye esto, quiere decir que ha dado el primer paso para desarrollar discípulos entre la nueva clase de gente a la que servimos.


La persona moderna


El posmodernismo es una reacción contra los valores del mundo moderno según fue formado por el renacimiento, la reforma, y el siglo de las luces. El punto de vista moderno se caracteriza (en el occidente) por varios razgos clave:
- La centralidad del individuo
- La confiabilidad de la percepción humana
- La primacía de la razón
- La objetividad de la verdad
- La inevitabilidad del progreso
- La certidumbre de los absolutos
- La incertidumbre de lo sobrenatural
- La uniformidad de la opinión sobre la vida


Este ordenado sentido del mundo como un mecanismo predecible trajo consigo el método científico, la era industrial y la era de la información, y la ahora controversial idea de que hay verdades absolutas que se pueden saber. De hecho, estas suposiciones han sido tan dominantes en el mundo occidental durante los últimos tres siglos que mayormente no nos damos cuenta de que están operando. Parecen tan naturales y obvias que la mayoría de nosotros hemos tenido muy poca necesidad de examinarlas. Además, muchos de estos conceptos se convirtieron en el fundamento para el cristianismo evangélico con su insistencia en los fuertes valores morales y su sistemático acercamiento para entender la Escritura. Irónicamente, ese mismo tipo de pensamiento también ha fundado el escepticismo secular, científico sobre lo sobrenatural.


Estos fundamentos ahora han sido excavados y están siendo demolidos por varias fuerzas. La crítica literaria ha fomentado el escepticismo hacia lo que motiva cualquier forma de comunicación. La historia ha desinflado nuestra confianza en el progreso sin fin al hacer del siglo 20 el más sangriento de todos. El debate dentro de la comunidad científica ha puesto en tela de juicio la confiabilidad de sus investigaciones. La tecnología nos ha presentado instrumentos de destrucción en masa. La vida de las corporaciones destruye más y más el alma. Los artistas de toda clase han abandonado los modos tradicionales de pensar sobre su arte a favor del trabajo altamente personalizado. El viaje y la inmigración nos han demostrado que hay muchas maneras de ver el mundo y muchas maneras diferentes de considerar la verdad.


Mientras tanto, la iglesia mayormente ha estado parada al lado, ya sea ignorando la transición o condenando a los que participan de ella. Estas respuestas simplemente no son una opción para cualquier ministerio que se propone hacer discípulos hoy. A esta nueva clase de persona se debe involucrar, ganar, y hacer crecer. El mundo moderno no ha desaparecido. Es más correcto decir que el modernismo y el posmodernismo han chocado y ahora luchan por dominar. Hay poca duda de que el modernismo está perdiendo, pero no está claro si el posmodernismo se convertirá en la clase de filosofía que es el capitalismo o la democracia. Es más, puede ser que el posmodernismo no sea mucho más que el nombre que se da al presente tiempo de transición – un nombre para nuestras ansiedades. El verdadero substituto del modernismo puede que sea otra cosa. En cualquier caso, las personas e instituciones modernistas estarán con nosotros al menos durante la duración de nuestra vida, mientras que el posmodernismo probablemente seguirá su campaña de atrición.


La persona posmoderna



La lucha entre las dos fuerzas puede verse claramente en las muchas encuestas de opinión que se hacen sobre los valores de los americanos. Aunque esta investigación encuentra bastantes mayorías que ya no están dedicadas a la verdad absoluta en general, las preguntas más específicas revelan que la mayoría de los americanos creen en Dios, confían en la Biblia, y oran con frecuencia. La reciente investigación de George Barna encuentra que tendemos a formar nuestros valores pragmáticamente – inclinando nuestras elecciones más hacia lo que logra nuestros propósitos antes que adherirnos a un abstracto código religioso. Luego entonces, vivimos en una cultura que lucha por reconciliar una profunda hambre personal de la realidad con un igualmente profundo escepticismo sobre si dicha realidad puede encontrarse. Si la ciencia nos ha dado el ántrax, si los políticos nos han dado el escándalo, y si la religión nos ha dado el fanatismo, ¿adónde nos podemos volver? – a la posmodernidad.

Podemos pensar en la persona posmoderna (posmodernismo es la filosofía, posmodernidad es el paisaje cultural influenciado por ésta) como alguien que tiende a tener una mezcla de características en variadas combinaciones. Aunque esta persona probablemente es norteamericana, la influencia de su modo de pensar se está expandiendo rápidamente por todo el globo, debido a la preparación recibida en las universidades norteamericanas y europeas en las que el posmodernismo es casi un artículo de fe.


La persona común influenciada por el posmodernismo quizás nunca haya oído una disertación ni haya leído un libro sobre ello. Sin embargo, las características que dan cuerpo a la filosofía están todas a nuestro alrededor:
- La centralidad de la comunidad
- La primacía de la experiencia
- La subjetividad de la verdad
- La complejidad de la percepción humana
- La fragilidad del progreso
- La irrealidad de los absolutos
- La enormidad de lo espiritual

- La pluralidad de las opiniones sobre la vida


El mundo soleado, directo, del modernismo que dice que las cosas son lo que parecen ser, está siendo sumergido en una perspectiva más oscura, más compleja que trae una diferente clase de persona por las puertas de nuestras iglesias. Esta persona es bíblicamente indocta, escéptica, no está convencida de que la verdad existe en términos absolutos, y personalmente va a la deriva.
Es de dudar que los métodos didácticos convencionales den forma a esta nueva clase de "material crudo" para que llegue a ser un dedicado seguidor de Jesucristo.



El futurista Tom Sine lo dice contundentemente: "Típicamente, los jóvenes miran por lo menos 20 horas de televisión a la semana, además de pasar una enorme cantidad de tiempo con sus discos compactos, juegos de video, y el Internet. Es un chiste creer que una hora de escuela dominical a la semana tendrá mucha influencia contra este . . . asalto. Será necesario que inventemos abordes mucho más serios para la enseñanza cristiana que envuelvan a familias y comunidades enteras."


Ya no podemos confiar en que una sociedad relativamente conservadora y una experiencia religiosa como la norma para casi todos, puedan hacer mucho por nosotros. Ahora en realidad tenemos que practicar el cristianismo si es que hemos de ver algo de substancia.


CÓMO DISCIPULAR A LOS POSMODERNOS


La formación espiritual de la gente posmoderna exigirá de los esfuerzos de toda la iglesia y no de un solo departamento o programa. Hacer discípulos (en vez de implementar programas) tendrá que convertirse en lo que la iglesia hace, en la razón principal de su existencia. Sólo un compromiso de esta magnitud verá pasar la congregación por la empinada curva y los inevitables fracasos que se negociarán por el camino. En otras palabras, esto se trata de algo más que añadir a la instrucción bíblica videos o diapositivas de Power-Point. Se trata de la razón central de nuestra misión. Para discipular a los posmodernos serán necesarios varios bienes, todos los cuales están a la disposición de todo el que ama a la gente.


Autenticidad: Acérquese. Los posmodernos dudan de las instituciones y sospechan de todo el que parece estar abogando por un punto de vista monolítico o exclusivo sobre la verdad. Este es un dilema para los cristianos que creemos que Jesús es el único camino al Padre. Sin embargo, debido a que los posmodernos son altamente pragmáticos y profundamente espirituales (sin ser religiosos), están dispuestos a oír cualquier mensaje que esté dando resultado en la vida de sus compañeros. Como consecuencia, en el siglo 21 no habrá ningún substituto para una fe practicada. El posmodernismo es una reacción contra los valores del mundo moderno según fue formado por el renacimiento, la reforma, y el siglo de las luces.


Esto es más que un asunto de santidad personal. También tiene que ver con la necesidad de ser sincero y directo. Nosotros no tenemos todas las soluciones. Somos débiles. Fracasamos. Aunque el oyente tradicional, moderno podría espantarse ante estas admisiones (después de todo, ¿no es usted el maestro porque es mejor que nosotros?), los posmodernos considerarán la ausencia de brutal sinceridad como una indicación de que usted no es sincero. Ellos quieren el mismo nivel de sinceridad en el mensaje en sí. Pero si el mensajero no es auténtico, el mensaje tendrá muy poco efecto, sin importar cuán directo sea.


Luego entonces, uno que hace discípulos debe ser auténtico, una persona de carne y hueso que está dispuesta a exponer su vida a la observación. Está claro que aquí existe una enorme oportunidad para ser mentor a un solo individuo o a un grupo pequeño. Especialmente emocionante es el hecho de que forjar estos lazos puede (y con frecuencia debe) comenzar mucho antes de la conversión. Los posmodernos encuentran la fe por medio de la autenticidad y crecen en la fe de la misma manera.


Comunidad: Reúnanse. Mientras que el modernismo exaltaba al individuo como el conocedor de la verdad, es más probable que los posmodernos dependan de los que los rodean para tener un marco de referencia. Este punto de vista "de tribu" tiene importantes implicaciones para la estructura de hacer discípulos. La noción de tener las filas de sillas llenas con atentos oidores mientras un especialista discursa desde el frente se está desvaneciendo rápidamente. Y con razón. Esta visión de la educación cristiana tiende a ser no mucho más que una versión bautizada del sistema de la escuela pública. Aunque la fuerte preparación bíblica debe siempre ser un constante de la vida de la congregación, el contexto para aprender necesitará ser modificado para los oyentes posmodernos.


Los posmodernos descubren la verdad con más eficacia en los ambientes altamente interactivos de grupo en los que existen las verdaderas relaciones. El hacer discípulos tendrá por necesidad que estructurarse de modo que la hermandad sea un aspecto central de la experiencia. Aunque aquí no hay un método que se preste bien para todos, permanece en pie el principio de que, para esta nueva persona, aprender es un acto de descubrimiento compartido, vivido en una íntima red de relaciones. En otras palabras, haremos discípulos entre los posmodernos cuando seamos la iglesia en vez de tratar de hacer iglesia. A menos que estén presentes todas las piezas, ninguna de ellas por sí sola dará resultado. Este sentido de totalidad sobre cómo se hacen discípulos exige de una comunidad entera.


Experiencia: Vaya al grano. En un sentido casi estético, los oyentes modernos con frecuencia encuentran muy satisfactorio un buen bosquejo didáctico – una "gran lección" con frecuencia quiere decir un "gran análisis". La nueva tribu que entra a nuestras iglesias no se impresiona con esto, ya que tiene hambre de algo más. Robert Webber nota el cambio que esto traerá a nuestros esfuerzos para educar: "En el mundo posmoderno, la educación cambiará de pasar información a pasar sabiduría a través de la experiencia de la verdad cristiana, que se consideraba proposicional, intelectual, y racional, y será experimentada como encarnada en la realidad. La fe se comunicará a través de la inmersión en una comunidad de personas que practicarán la fe cristiana."



Estos nuevos oyentes quieren (y necesitan) experimentar a Dios en el descubrimiento de la verdad y en la obra exterior de esa verdad en el mundo. De hecho, los posmodernos serán mucho más reacios a reconocer una distinción entre saber la verdad y vivirla. Si no sucede lo último, lo primero no tiene significado para ellos. Están interesados en conocer a Jesús y en ser conformados a su imagen en vez de ser receptores de ideas acerca de Jesús.



Los posmodernos no podrán captar un concepto como la hospitalidad si no pueden oler las galletitas de chocolate en su cocina. No sabrán lo que es la verdadera adoración si no sienten lo que sintió Isaías en el templo. No captarán lo que es la sanidad sin no se sanan los enfermos. No comprenderán a Pentecostés si ellos mismos no son llenos del Espíritu. Y la Gran Comisión significará muy poco para ellos si no son misioneros en su propia cultura. Los que hacen discípulos ya no pueden pensar en lo que hacen como una entrega de contenido, dejando la aplicación al individuo, o a algún otro departamento de la iglesia. O es todo o nada.


Aceptación: Supere. Los líderes tienden a tener expectaciones no expresadas para el crecimiento espiritual de aquellos a quienes ministran. Cuando estas expectativas no se cumplen, el resultado puede ser la disciplina o el menosprecio. Aunque estas presiones para obtener éxito espiritual pueden haber dado resultado en un tiempo, no son realistas y son hasta contraproductivas para los posmodernos.


Estos recién llegados tienen puntos de partida espirituales mucho más distantes de los que tenían las generaciones anteriores. La mayoría sin ninguna memoria cristiana. Los horarios para el crecimiento espiritual deben abandonarse o extenderse. Recuerde, usted ahora es un misionero en una cultura extranjera, y esta es una clase de persona totalmente nueva.
Irónicamente, hay maneras en las que también podemos esperar más de esta persona. Los posmodernos que encuentran a Cristo nunca estarán satisfechos con un cristianismo que se componga de asistir a la iglesia, diezmar, y evitar el pecado a nivel de delito mayor. Ellos quieren un compromiso radical con un evangelio radical. Pero para lograr esto se toma tiempo y paciencia.


La aceptación que promueve el crecimiento no quiere decir concesión. Quiere decir lo contrario. Las normas deben ser altas – pero para las debidas cosas. Debe prevalecer un ambiente de sinceridad, aun cuando provoque preguntas difíciles y asuntos todavía más difíciles. Los posmodernos responderán más al hecho de que tienen la libertad de hablar antes que a la autoridad de alguien que dice tener todas las respuestas. Por lo tanto, la manera en que los posmodernos pueden crecer hasta llegar a ser lo que pueden ser es ser aceptados tal donde se encuentran.


LA CURVA DIDÁCTICA

Lo que he dicho hasta aquí quizá parezca intrigante. Pero si usted sirve en un ministerio basado en suposiciones modernistas (como lo hacemos la mayoría de nosotros), saber cómo responder puede ser un desafío. He aquí algunas cosas que usted comenzar a hacer tan pronto como ponga a un lado este artículo.


Examínelo
Esto está sucediendo de verdad – de verdad. No va a desaparecer. El momento de comenzar a leer es ahora. Este esfuerzo lo preparará a usted mismo para comprender y para preparar a los demás. Es probable que algunos de sus líderes ya intuyan que las cosas están cambiando, pero que les falte el vocabulario para ventilar las ideas. El hacerse el intérprete principal de estas tendencias para su ministerio lo hace a usted el líder, preparándolo para el día en que esa credibilidad pueda ser necesaria para dirigir a su grupo en la transición.


Hable de ello
Recuerde, no hay expertos. Busque a otros con intereses similares y comience a dialogar con ellos, quizás reuniéndose una vez al mes para hablar sobre un libro. Existen muchas oportunidades en el Internet para este tipo de discusión. La discusión en grupo catalizará su pensamiento, haciendo posible examinar las cosas difíciles mucho más rápidamente de lo que podría por sí mismo.


RESUÉLVALO


No hay substituto para la experiencia. Visite una congregación que esté discipulando a los posmodernos. Si no le es posible viajar, una entrevista por teléfono es un excelente substituto. En mi investigación he encontrado que los líderes de estos grupos son muy cooperadores y amables. Usted pronto descubrirá que no hay fórmulas con aplicación universal.


Alcanzar a los posmodernos exige de una curva didáctica – lo que implica que subir tiene que ver con el esfuerzo y el riesgo. Con el debido nivel de concenso interno entre sus líderes, no tema probar nuevas ideas. Lea el próximo párafo tres veces: No hay respuestas fijas garantizadas a dar resultado en toda situación. El Espíritu que forma a los discípulos le dará una manera para tocar a los posmodernos que sea apropiada a su situación. Generalmente, esto se logra mejor al añadir a su ministerio, antes que alterar un formato presente que tenga valor espiritual y emocional entre sus modernistas.


Algunos comentaristas creen que el posmodernismo es un puñal dirigido al corazón de la iglesia. Se equivocan. El choque con la modernidad está creando una de las oportunidades misioneras más grandes de la historia. Esta época exige de un cristianismo de todo o nada, una fe práctica llena del poder de Dios y del amor del puebo de Dios. Si no podemos ofrecer esto, no tenemos derecho a ser llamados "la Iglesia". Por el poder del Espíritu de Dios podemos hacer esto. Debemos hacerlo.


RECURSOS
Libros
Si yo sólo pudiera leer tres libros sobre el posmodernismo, estos serían:
Grenz, Stanley. Un Primer on Postmodernism. Grand Rapids: Eerdmans, 1996. Este corto libro todavía es el patrón de oro. Es un agudo y misericordiosamente corto repaso del posmodernismo con ciertas implicaciones para el ministerio.


McLaren, Brian. The Church on the Other Side. Grand Rapids: Zondervan, 2000. Brian transicionó a su iglesia para el mundo posmoderno. Una cuidadosa obra con un par de claros capítulos sobre el posmodernismo y la importancia de la descontinuidad radical. Usted quizás no esté de acuerdo con algunos de sus comentarios sobre el cristianismo de avivamiento.


Hunter, George. The Celtic Way of Evangelism. Nashville: Abingdon, 2000. Este libro está en la lista de mis 10 favoritos de todos los tiempos. Es una maravillosa combinación de historia de la iglesia, teología misionera, y aplicación práctica; una poderosa síntesis que aclara muchas de la cuestiones.


Cultura emergente/Iglesia emergente
Cultura emergente/Iglesia emergente es mi lista selecta de casi 1.000 recursos sobre este tema. Incluye libros, revistas y una gran selección de websites anotados. La lista se puede usar en línea, o trasvasarse gratis como un archivo PDF. La encontrará en:http://agts.edu/faculty_publications/bibliographies/creps_bibliography/index.html



Iglesia
Para un sobresaliente ejemplo de una iglesia de las Asambleas de Dios que está alcanzando con éxito a los posmodernos, vea nuestra Capital Christian Center en Salt Lake City, Utah. Con sólo 4 años de existencia, esta iglesia ha crecido a más de 400 en asistencia los domingos. Los encontrará en la Web en: http://www.setfree.com/.



Earl Creps, Ph.D., es director del programa de doctorado en el ministerio del Seminario Teológico de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri.

martes, octubre 23, 2007

Fundamentos con Propósito

Todavía muchas personas me ubican en el ministerio de Conducidos con Propósito, porque tuve la oportunidad de trabajar allí y estar en sus oficinas desde el año 2003 y hasta finales del año pasado. Viajé bastante, pude conocer a buenos amigos y tener buenos tiempos de capacitación en casi todo el país.

Estar en Conducidos fue una buena experiencia por varias razones, pero la más importante fue por la gente con la que trabajé. Personas como la hermana Lydia Espinoza muy conocida en el país por CONEMEX, que me dio buenos tiempos de plática y bendición. Nuevas relaciones y amistades como Ricardo Pichardo, Dora Alonso, Didi, Arni y Wendy. Pero tengo un agradecimiento especial a quien fuera mi jefe, el doctor David Tamez. No solo por invitarme a trabajar a su lado, sino por impulsarme y darme libertad de operación en los proyectos que inicié. Siempre tuve su puerta abierta, una plática franca y un empujón para seguir adelante. Lo mejor es que seguimos teniendo una buena relación de amistad y trabajo.

Hace unos días recibí un correo de David en el que habla de mi y del ministerio. Quiero compartirlo con ustedes, porque me alegró el día y me recordó que cuando todo este relajo termine, lo único que realmente permanece son las relaciones.


"Liderazgo Emergente no solo es un tema o el nombre de una nueva organizacion, sino la clave que puede determinar el futuro ministerial de miles de iglesias en Mexico y América Latina. Daniel Najar es un líder joven que a través de su propia experiencia y trayectoria, ha logrado captar la necesidad que existe de adoptar un nuevo paradigma, más acorde a la generación que queremos alcanzar, y con un efecto que transforme vidas y también comunidades. Por otra parte, Daniel continua siendo un miembro fiel y activo del equipo de maestros y conferencistas del ministerio de Conducidos con Proposito para México y América Latina".

Atte. David Tamez
Conducidos con Proposito
América Latina

Desde aquí un saludo. Gracias por tus palabras y un abrazo jefe.

Reitero que en Liderazgo Emergente estamos ligados a Vida, Iglesia y Jóvenes con Propósito. No solo los recomendamos, sino que seguimos impartiendo los temas y dando asesorías para formar Iglesias y generaciones Conducidas con Propósito.

Daniel



miércoles, octubre 17, 2007

La fuerza de la Paternidad

Por Daniel

Yo tuve dos padres espirituales. Ambos de generación Silente y ambos murieron hace menos de cinco años. Eran como las dos caras de una moneda, tan diferentes y al mismo tiempo tan complementarios. Uno de ellos marcó mi vida respecto a la importancia y relación con la Iglesia local. El otro, marcó mi vida respecto al trabajo interdenominacional. Estas facetas crecieron en mí como dos grandes ríos que corren paralelos y que desembocan en ese mar precioso que es el Reino de Dios. Sin embargo, no se puede navegar toda la vida por ambos.

De aquel viejo pastor que me formó en el orden de la Iglesia local, recibí además de buenas lecciones y el ordenamiento al pastorado, algunas malas experiencias en su paternidad espiritual. En algún momento le ganó la simiento de Caín, se puso desconfiado y tuve que tomar distancia. Antes de que me ungiera, cuando las cosas todavía no se habían complicado, me dijo que él creía que estaríamos en ese ministerio unos 10 años y luego Dios nos llevaría a otra cosa. La verdad es que mi esposa y yo nos olvidamos de sus palabras, pues ya habíamos decidido continuar el resto de nuestras vidas al frente de la congregación.

Por la otra parte, la cobertura, entrenamiento y compañía que recibí de mi guía interdenomicional, no tuvo término. Fue un gran padre espiritual hasta el último día de su vida y no solo puso su manto sobre mí, sino que lo extendió sin límite. Creo que él me imaginó haciendo este trabajo hasta el final.

Durante 15 años he trabajado en el ministerio fuera de la Iglesia local y de esos, unos 10 años lo combiné con el pastorado. Sin embargo, conforme el tiempo pasó y las exigencias del ministerio se incrementaron, nos vimos en la necesidad de tomar un derrotero. ¿Cuál sería? ¿Trabajaríamos el resto de nuestras vidas al frente de una Iglesia local, o nos dedicaríamos al trabajo externo con toda denominación?

Ahora me doy cuenta que antes de que yo lo entendiera, eso ya estaba decidido. Creo que Dios ha tenidoun plan específico para nuestro trabajo interdenominacional; pero también creo que mis padres espirituales dieron cada uno a su forma, palabra profética al respecto y determinaron en parte, nuestro futuro. Mientras que uno limitó el alcance de su bendición, el otro la extendió sin reservas. Si hubiera sido a la inversa, quizá seguiríamos en el pastorado.

Sé que los próximos años ayudaremos en la formación de ministerios e iglesias emergentes. Impulsaremos a plantadores de Iglesias para las nuevas generaciones, seguramente ordenaré a algunos al pastorado, e incluso podremos dar cobertura a otros. Sin embargo, veo poco probable que regresemos al frente de una Iglesia local. Al menos en unos años.


Predicando en el culto de despedida.

El manto del buen padre se extendió para bendecirnos y yo al igual que Eliseo, pedí mi doble porción y me tocó. Para el futuro, anhelo encontrar en el camino a mis propios hijos espirituales y entregarles lo que tengo. Quiero algunos que reproduzcan iglesias emergentes y otros que aprendan a trabajar ministerios emergentes en el medio interdenominacional. ¿Dónde están esos hijos?

martes, octubre 16, 2007

El cambio en el estilo de la Dirección

Cambiar de, el pastor como director inalcanzable, a el pastor como amigo visionario

Introducción:

El ministerio eficaz nos exige un sano equilibrio entre la tarea y las personas, entre ser un director y un amigo. Por naturaleza usted se inclina hacia alguna de las dos. Si usted es un líder comunicador de gracia es de los que usan el cayado y se preocupan más por el bienestar de la gente incluso en detrimento de la tarea. Tiende a querer ser amigo. Los líderes comunicadores de verdad son aquellos que usan más la vara y se preocupan más por cumplir con la tarea incluso descuidando a las personas. Tienden a ser directores.

Si usted es un líder enfocado a las personas, evitará hacer cosas que lastimen a otros y en ocasiones, esto le impedirá avanzar. Es muy difícil continuar con la visión y los ajustes, si solo nos preocupamos por no herir a nadie. No se engañe, habrá heridos, le guste o no, porque irremediablemente el cambio duele. Cuando Dios le llama a dirigir en medio del cambio debe estar consciente que usted hará cosas que molestarán a algunos y herirán a otros. Si su única meta es evitar la confrontación a toda costa, no podrá dirigir los cambios con facilidad. De hecho, es muy probable que eso lo destruya a usted mismo. Un ánimo conciliador no siempre es la mejor herramienta cuando las cosas se ponen difíciles. A veces, simplemente hay que mantenerse firme y no ceder terreno aunque esto incomode a otros. Si dirige el cambio recuerde lo que Southerland dice: “Espere apatía. . . espere enojo. . .espere burlas. . . espere críticas. . . espere una pelea. . . La clave entonces, es mantener el rumbo. Si se desvía, la visión se desvía. Si el enemigo logra desviar al que tiene la visión y a su equipo, alcanza el éxito total de dejar toda la visión a la deriva”.

Por otra parte, usted también necesita ser sensible. Si no se preocupa por las personas que tiene hará la dirección más difícil de lo que es de por sí. Si se apresura con tal de llegar a la meta más rápido, en el camino dejará heridos y muertos. Doug Murren dijo: “Noventa y nueve de cada cien iglesias fallan porque intentan hacer transiciones grandes muy de prisa”. Practique el amor con firmeza, el amor que trae balance.

De Director a Amigo

En las estructuras relaciones la sinceridad es vital. Junior Zapata nos muestra los resultados de su análisis en los jóvenes latinoamericanos y dice: “En la encuesta que realicé, encontré que a los adolescentes cristianos la cosa que más les desagrada de sus pastores y líderes es la falta de autenticidad”. En sus palabras `No son reales´”. La iglesia para el mundo posmoderno deberá ser muy sincera, porque las nuevas generaciones tienen un olfato especial para estos hedores. Huelen la hipocresía a kilómetros. Los líderes autocráticos, intocables, intachables y fríos, perderán credibilidad e influencia. Sus oyentes no disculparán su falta de sinceridad. Earl Creps dice que “uno que hace discípulos en el mundo posmoderno debe ser auténtico, una persona de carne y hueso que está dispuesta a exponer su vida a la observación”.

Autoridad versus confianza. Una característica de la generación Silente es su apego a los esquemas y su respeto por la autoridad. No obstante, esta autoridad degeneró muchas veces en autoritarismo con serias consecuencias. En la familia, se sobrevaloró al hombre, se devaluó a la mujer y el machismo prevaleció. En la política, crecieron gobiernos autocráticos y esto ocasionó movimientos sociales en la década de los sesentas. ¿La Iglesia quedó inmune a esta tendencia? Aunque muchos líderes cristianos de la generación Silente hicieron un extraordinario papel en la dirección de sus congregaciones y en denominaciones enteras, debemos aceptar también que muchos se caracterizaron por una línea de autoridad dura. Poca flexibilidad, reducidas opciones, limitada participación de otros líderes y de la iglesia en general y mínimo liderazgo femenino. La autoridad tendía a ser piramidal, porque obedecía a modelos institucionales de la cultura en la que vivieron. El punto es que este estilo de relación choca con la cultura actual. Como dice Peter Lyne: “¡Cuánto más burocrática e institucional se vuelve la sociedad, menos probable es que la nueva generación se relacione con ella!”

Parecer autoridad. Tener y mantener el mando es para muchos Silentes la evidencia del aval divino; por lo tanto, no solo ser cabeza sino parecerlo, es muy importante. En gran parte de las denominaciones de primera línea es fundamental que los pastores vistan “de la forma correcta”. Recientemente estuve en una Convención de una de las denominaciones más grandes de México en la que había más de mil pastores y casi todos vistieron traje y corbata los tres días. Era evidente que era “lo adecuado” para la actividad. No creo que fuera una regla escrita, y creo que a nadie se le hubiera disciplinado por no vestir así, sin embargo, los códigos de relación eran muy evidentes. La autoridad debería parecerlo.

Esta necesidad de “parecer autoridad” ocasiona alejamiento de las personas, en particular de los más jóvenes. Muchos miembros no se sienten con libertad de acercarse y comunicarse. Miles de adultos Boomers y Busters, sufrieron distanciamiento de sus líderes porque la autoridad espiritual era más jefe que padre. Hasta hoy, escuchamos a muchos pastores decir cosas como “el siervo de Dios no tiene amigos” ó “un líder debe saber mantener su distancia”. La comunicación del pastor hacia sus ovejas tenía que ver con enseñar, aconsejar y exhortar y muy poco con compartir, disfrutar o convivir. He platicado con personas que viven con heridas porque no lograron la conexión que necesitaban con sus líderes, en el momento del dolor y la necesidad.

Una grave repercusión de este tipo de relación es que se reproduce entre los miembros. Los cristianos que se criaron en iglesias con tendencias silentes, se comunican poco y se relacionan menos. Se han acostumbrado a verse los domingos, saludarse y retirarse sin más. Sus convivencias suelen estar bien programadas y la libre interacción está limitada. Dado que aprendieron que la ministración fluye verticalmente, esperan que el Pastor u otros líderes sean quienes atiendan las necesidades personales y se practican poco los más de treinta mandamientos recíprocos que hay en la Biblia, como el animarse mutuamente, exhortarse, perdonarse, etcétera.

De Director a Visionario

El Liderazgo Emergente necesita una visión clara en el siglo XXI. Nuestro trabajo es soñar los sueños de Dios. “Al hablar de sueños, me refiero a la esperanza y visión distintivas que Dios da, las que incitan la imaginación y nos llaman a un futuro fantástico”. Sin esta visión, estaremos condenados a vivir bajo los esquemas heredados aunque no suplan las necesidades actuales. Por el contrario, un líder con una visión para alcanzar a su generación será un agente de cambio y de bendición. Recuerde que si usted no tiene un blanco, entonces no tiene a que darle. Dale Galloway dice que “el líder sin visión es como un pulpo en patines: va por todos rumbos y nunca llega a ningún lugar”. A pesar de la importancia de tener una visión específica para nuestra iglesia, miles de pastores no saben a donde van. Barna dice que uno de sus hallazgos más significativos es que “menos de 1 de cada 20 pastores principales puede identificar la visión singular que Dios les confiará a sus líderes a favor de las iglesias que pastorean”. Y el problema es que mientras que las iglesias con visión apuntan al crecimiento, las iglesias sin visión se conforman con el mantenimiento. Compruébelo, ¿Conoce a alguna congregación que presuma de una visión poderosa cuyo objetivo sea mantener el status quo? En su libro Transiciones, Dan Southerland dice: “Estoy convencido de que la causa principal por lo que no descubrimos la visión de Dios para nuestras iglesias es que estamos conformes con la situación habitual. La visión debe alimentarse con el descontento santo por el status quo”. Esta visión debe tener cinco características:

Visión de cuadro completo. ¿Sabe cómo hacían la cartografía en el pasado? Cuando no había ningún mapa, hombres intrépidos recorrían grandes territorios para describir la forma del mundo y dibujarla con medidas sobre el papel. Lo que hacían era tomar un punto de referencia y medir hacia otro lado hasta encontrar otro punto de referencia. Tomaban por ejemplo una montaña y con brújula en mano caminaban hasta encontrar un río, luego seguían la dirección del río y de allí marcaban otros puntos de referencia. Imagínese que su primer punto de referencia era una vaca y esta se movía.

Así son los principios bíblicos que nos permiten establecer la visión. Son los puntos de referencia que nos permiten hacer todo el mapa de la vida. Si los movemos, todo el orden se viene abajo. Tomemos en cuenta que para hacer un buen mapa, uno debe distinguir entre aquellas cosas que permanecen inmóviles y las que pueden cambiar de lugar. En el mundo y en la Iglesia, ¡esta es la clave de una buena cartografía! Lamentablemente, muchos cristianos confunden los principios inamovibles del evangelio con sus métodos y tradiciones, que (nos guste o no), terminarán moviéndose. Cuando hacen esto, todo el mapa de su Iglesia sale movido. Usted no tendrá una dirección clara para el viaje de su iglesia si permite que las cosas que pueden cambiar de una generación a otra, dirijan su trayecto.

El Liderazgo Emergente necesita afinar su discernimiento para separar el principio del método, lo que puede moverse y lo que no, la montaña de la vaca. Al tener en claro cuáles son los fundamentos inamovibles su fe, podrá ajustar el resto. A esto se refiere con ironía Junior Zapata al decir: “La clave para lograr el cambio adecuado es primeramente entender qué es lo que no hay que cambiar y luego tomarse la libertad de cambiar todo lo demás. Yo propongo: ¡Cambiemos todo lo demás!”. Los líderes deben entender bien el cuadro general para saber qué deben conservar y qué podrán dejar de lado. La Gran Comisión, nos enseñará que la Misión descansa en varios aspectos que la hacen integral y cuya meta es hacer discípulos. Estos discípulos solo se forman al cumplir con ciertos compromisos concretos.

Visión de propósitos eternos. La iglesia que guarda los principios sigue la visión de Dios. No es producto de su imaginación, capacidad o anhelos personales, sino que responde al sueño divino. Warren lo define como el cumplimiento de los cinco propósitos básicos de Dios que aparecen en toda la Biblia: La adoración, el compañerismo, el discipulado, el ministerio y el evangelismo. Al plantarnos en estos cimientos no habrá cultura, ni generación que nos detenga, porque son eternos. Antes y después de nosotros Dios ya estaba cumpliéndolos. Incluso después de la era en esta tierra, se seguirán cumpliendo por la eternidad. Si usted basa su iglesia en ellos, nunca se perderá.

El asunto, es poder distinguir la diferencia entre principios y métodos, doctrina y cultura. Recuerde que muchos métodos los volvemos tradiciones con el tiempo y luego las convertimos en leyes (principios). ¿Cómo podríamos entonces, entender la diferencia? Le sugiero algunas ideas:

a) Lea los credos escritos a través de la historia cristiana, son excelentes resúmenes de principios.

b) Vuelva a lo más básico de su doctrina denominacional, se dará cuenta de que aquello que le une a otros cristianos, es mucho más profundo de aquello que lo separa.

b) Declare su unidad al pacto de Lausana el cual fue firmado inicialmente por representantes evangélicos de más de 150 naciones y ha servido como instrumento de unidad mundial por más de treinta años.

c) Facilite su aprendizaje de otros grupos. Asista a actividades en otras denominaciones, haga amigos de otras iglesias, únase a la alianza de pastores de su zona o tenga predicadores invitados.

d) Concéntrese en el Gran Mandamiento y en La Gran Comisión.

e) Permita que las nuevas generaciones debatan, pregunten y disientan, (de todas formas lo harán). Usted, prepárese para defender los fundamentos con la Biblia

Visión que se perfecciona. Los propósitos en los que basamos la visión no cambian, pero su aplicación particular será todo un descubrimiento en cada congregación. Lamento decir que muchos pastores no quieren hacer este sencillo ejercicio de definir o perfeccionar su visión. Asumen que, o no es necesario o ya está hecho. ¡No de por sentado que su visión está clara y terminada! Deténgase en lo que hoy está haciendo y pregunte al Señor cómo puede hacerlo mejor. Yo estoy convencido del valor de adoptar y adaptar. Creo que cada iglesia debe guardar su identidad conservando valores denominacionales, recordando su historia y manteniendo ciertos énfasis que le aportan rasgos específicos.

Visión incluyente. Entre más clara sea la visión mejor podrá transmitirla y por lo tanto, tendrá más personas involucradas en la tarea. La gente se une a causas específicas y relevantes. La razón porque muchas de nuestras iglesias no cuentan con el apoyo suficiente para hacer la obra del ministerio es porque quienes asisten, no ven el sentido o la relevancia del trabajo. No hay claridad e importancia en la visión. El teorema de Strachan dice: “La expansión de cualquier movimiento se encuentra en proporción directa a su éxito en cuanto a movilizar a todos sus miembros en la propagación continua de sus creencias”. Si usted quiere que esta visión incluyente crezca, entonces no se convierta en un líder controlador y asfixiante. Tenga en cuenta que las nuevas generaciones son participativas, por lo que necesita tener una actitud incluyente no solo en el proceso de trabajo, sino también en la planeación. De cualquier forma, una visión para el siglo XXI, tendrá espacio para las nuevas generaciones, no como piezas que uno puede mover a voluntad, sino como verdaderos artífices del futuro.

Visión que se transmite. Si incubar una visión grande para el futuro de su ministerio es su labor número uno, el comunicarla con sabiduría es su tarea número dos. Primero a los líderes y luego al resto de la iglesia. Por otro lado, dado que la visión se capta y se enseña, hay que contarla de varias maneras”. Esto es la redundancia creativa, en la que decimos lo mismo de tantas maneras como sea posible, con tal de comunicar de la mejor manera y no cansar a la iglesia. Usemos La predicación, los estudios sobre la visión para grupos pequeños, la Declaración de Propósito, las frases sobre la visión, los versículos de la visión, las historias de fe, las conferencias, libros y grabaciones y la comunicación uno a uno. Persiga dos objetivos: Tener una visión y que la visión se convierta en la cultura de la Iglesia.

¿Sabe cómo puede lograr un crecimiento significativo? Haga que los principios se conviertan en su estrategia de avance. Institucionalícelos. Es decir, hágalos parte de su cultura. Jason Jennings, consultor de empresas seculares dice: “En las compañías productivas, la cultura es la estrategia”. Las iglesias que están creciendo entienden esto: Hacer Discípulos no es lo que hacemos, es lo que somos. Y la forma en que hacemos estos discípulos no es solo nuestra estrategia, sino que es nuestra cultura. Son nuestros principios hechos método.

En resumen

Los líderes cristianos que quieren responder al siglo XXI deben llevar su estilo de trabajo en la siguiente dirección

- Para la generación Silente era tan importante ser autoridad como parecerlo. La imagen de “siervo de Dios” - implicaba cierta forma de ser, hablar y vestirse. Las personas hoy son más sensibles a las apariencias y se sienten alejadas de esta figura.

- Porque hoy se valora la transparencia en los líderes, debemos esforzarnos por ser genuinos, accesibles y enfocados en relaciones.

- Por otra parte, en lugar de juntas, comités ó gobiernos eclesiásticos marcando la visión, el liderazgo marca la visión

- El líder va de “hacer el ministerio”, a “coordinar el ministerio” y luego a “dar visión al ministerio”

- La visión que viene del corazón de Dios es: integral, basada en principios, perfectible, incluyente y reproductible.

sábado, octubre 13, 2007


TRISTE PERO LINDA DESPEDIDA

En Liderazgo Emergente enseño que los cambios duelen. Crecer implica cambio y el cambio como en un adolescente, te mete en un umbral de dolor. En mi vida he pasado por varios ajustes importantes y sin duda este ha sido uno de ellos y además uno de los más tristes. Después de ministrar durante 12 años como Pastor de la Iglesia El Buen Jesús en la ciudad de México, Dios nos mueve como familia a continuar el ministerio desde la trinchera interdenominacional.

No es nuevo, porque durante 15 años he trabajado sirviendo a Iglesias de toda denominación en México por medio de varios ministerios; sin embargo, nunca me había dedicado solo a esto. Siempre tuvimos qué combinarlo con el pastorado y otras actividades.

Pero Liderazgo Emergente se nos ha metido en los huesos. Estoy convencido de que el llamado a iniciar ministerios e iglesias para la generación emergente, es vital para el avance del evangelio, y esto nos pide dedicación total.

Desde aquí, las gracias a quienesnos ofrecieron su cariño y apoyo en todos estos años. Gracias por sus lágrimas al despedirnos y por su amor mientras caminábamos en los propósitos de Dios. Gracias por su paciencia al dejarnos aprender a su lado y por los que se dejaron enseñar para avanzar en la extensión del Reino.

El culto de despedida que nos hicieron, fue un buen tiempo. En las fotos estoy orando por los 5 ancianos que ya estaban al frente conmigo desde antes. Oramos para que de este equipo se levante el próximo pastor. Con lindas palabras, muchos abrazos, una predicación de mi amigo Ismael Arias y un tiempo de oración mutua, partimos hacia nuevos horizontes.

En otras entradas, les compartiré la carta que recibí de la Iglesia y la carta que yo entregué al despedirnos.

Bueno, de cualquier forma mi lema es: "No me gustan los puentes levadizos" y por lo tanto, la relación continúa, en otra dimensión y con otras funciones, pero sé que cuento con el apoyo y bendición de la que fue nuestra Iglesia estos años y ustedes en El Buen Jesús, recuerden que siguen contando conmigo.

miércoles, octubre 03, 2007


El cambio en el Control
Cambiar de los miembros teniendo el control, a líderes teniendo el control

Introducción
La clave es: Tener Miembros que sirven y Líderes que dirigen. Según Efesios 4 mientras que los miembros se encargan del trabajo del ministerio, los líderes se encargan de la dirección. Los pastores no hacen el ministerio de los laicos por el contrario, les impulsan a que trabajen, lo hagan bien y se responsabilicen por sus ideas y funciones. Por su parte, los líderes hacen lo suyo y entienden que son pieza clave para el avance, lo cual requiere un liderazgo eficaz. Barna dice en su estudio más reciente: “Hemos hallado que la presencia o ausencia de liderazgo fuerte es uno de los rasgos que hace una distinción entre las iglesias altamente eficaces y las que solo están haciendo actividad religiosa bien intencionada”. Aunque esta declaración suena lógica, las estadísticas dicen que no lo estamos entendiendo bien. Sorpréndase con algunas otras conclusiones que Barna Group nos comparte en el libro Punto de Ebullición:
“Las iglesias altamente eficaces muestran alta prioridad en el desarrollo del liderazgo. Han identificado con éxito a los líderes laicos que Dios trae a la congregación y los han equipado para que usen sus talentos y habilidades para el ministerio. De hecho han duplicado el número de líderes laicos con respecto al resto de congregaciones. No obstante, las congregaciones que dan prioridad al desarrollo de líderes son solo el 2% de la población protestante. Solo ese 2% de los pastores dijeron que el cultivo del liderazgo, el formar y comunicar una visión para la iglesia o el desarrollo estratégico del ministerio eran prioridades principales en su trabajo. En la actualidad menos pastores identifican el liderazgo como un reto más serio comparado con la necesidad de hace 10 años. (97) En pocas palabras, estas conclusiones nos dicen que el liderazgo es un tema viejo que no hemos terminado de aprender. Sabemos que debemos entrenarnos en liderazgo y dirección ejecutiva, pero un alto 98% sigue sin hacerlo”. Sabía usted por ejemplo, que entre los pastores “menos de 1 de cada 8 afirma tener el don de liderazgo espiritual”. (98) ¡Esto es grave! Dios dice que: “Si el hacha pierde su filo, y no se vuelve a afilar, hay que golpear con más fuerza. El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada”. (99) A diferencia de lo que Dios enseña aquí, muchos pastores están trabajando con más buenas intenciones que capacidad. Su entrenamiento se ha limitado a la pastoral tradicional y en algunos casos al estudio sistemático de la Palabra. No obstante al valor de estas cosas, cada vez se hacen más evidentes los vacíos en otras esferas del liderazgo. Son líderes que trabajan mucho y cosechan poco. Hace tiempo que su hacha perdió su filo, por lo que “están sudando la gota gorda”, pegando más y más fuerte, sin que el árbol caiga.

El líder cristiano necesita realizar su tarea directiva en forma adecuada a la era posmoderna y para ello recomiendo que su coordinación tenga dos sellos:

Coordinación relacional
En las nuevas generaciones la búsqueda de vínculos afectivos sanos y la desconfianza que se tiene de las instituciones, son las dos razones que justifican el liderazgo relacional. En nuestra cultura posmoderna el individualismo y el hedonismo son tan fuertes, que la gente está acostumbrada a ser el centro de atención, lo cual produce un egoísmo creciente que termina en anarquía. Se debe a que muchos de ellos tuvieron contactos emocionales y afectivos débiles. Están hambrientos de relaciones significativas porque no las recibieron mientras crecían. Los líderes cristianos que quieren conquistar el corazón de esta generación, necesitan dar valor a las relaciones y favorecer vínculos de corazón a corazón en ambientes nuevos.
Los Busters dan prioridad a las relaciones sobre los resultados mientras que los Mosaico tienen una profunda desconfianza ante las instituciones. Esta combinación hace que las estructuras de la iglesia en el futuro serán más relaciones, menos piramidales y más horizontales. Dado que miles de líderes Busters están tomando la dirección de la iglesia, sabemos que hay una creciente disposición a cambiar las estructuras con tal de favorecer nuevos esquemas de ministerio y convivencia. Las estructuras que favorecen el control y la concentración de ministerio y poder, no solo serán menos efectivas, sino que encontrarán fuerte resistencia de las nuevas generaciones.
Este sistema de liderazgo permite que las decisiones se tomen más cerca del nivel en el que se suscitan las necesidades o los problemas. Las personas son liberadas para tomar acciones según el momento, de acuerdo a su nivel de autoridad y sin necesidad de pedir la intervención de superiores, a menos que sea necesario. Se les da poder y se les faculta para intervenir con sabiduría. Esto deberá hacerse evidente en su estructura, sin importar la que usted adopte. Asegúrese de que las relaciones sean fundamentales, la autoridad se delegue con liberalidad y las decisiones se tomen en la forma más inmediata y práctica posible.

En el gobierno local. A primera vista, uno podría pensar que las estructuras episcopales serán más inoperantes bajo este esquema, dado que tienden a la concentración de autoridad; sin embargo, según William Easum, los líderes controladores que son más renuentes al cambio pueden disfrazar esta tendencia con el voto democrático de un gobierno de tipo congregacional. Los líderes que por años han manejado las votaciones, “saben que el consenso no puede ser alcanzado en la mayoría de los ministerios innovadores”. En otras palabras, sustituyen el ministerio creativo y de vanguardia, por una estructura de mantenimiento que pueden controlar a través del voto.
No piense entonces que un gobierno congregacional será necesariamente más relacional y por lo tanto más efectivo con las generaciones Buster y Mosaico. Si bien es cierto que ellos gustan de la participación y de que se les tome en cuenta, también debe considerar el valor de una estructura que le permita dirigir el barco con seguridad. Conjunte buenas relaciones con sabia dirección. Las relaciones se pueden dar con otros miembros del equipo de liderazgo al incubar o al implementar la visión y pueden ser más personales que en una asamblea general. Si espera que el grueso de los miembros participe en la toma de decisiones, sugiero que deje espacios para sus opiniones en el nivel de ministerio que a cada uno le corresponda.
En la denominación. Por otra parte, recuerde que el peso de una estructura asfixiante puede ir más allá de la iglesia local. Se puede extender a una denominación con cientos de congregaciones. A pesar de que los estudios confirman que, entre más centralista sea una denominación tendrá menos posibilidades de crecimiento los próximos años, algunas siguen apuntado a un liderazgo que concentra las decisiones en una sola persona. Chuck Smith dice que “los líderes de las denominaciones a veces protegen y consolidan su posición creando reglas que despojan de su independencia a las iglesias subordinadas”. (125) Esta concentración de poder en el líder va más allá del perfil denominacional. Un pastor puede ser tan centralista en un movimiento de primera línea, como un apóstol de la nueva reforma apostólica. Lo contrario es válido también. He conocido líderes abiertos e incluyentes tanto en iglesias de primera línea, como en movimientos muy recientes.

Coordinación sensible al cambio
La rapidez del cambio en nuestro tiempo y sus ajustes vertiginosos nos imponen un nuevo estilo en la dirección. Recuerde que hace unas décadas para que una moda se hiciera parte permanente de la cultura pasaban alrededor de 30 años, en la actualidad el ciclo es ¡de 3 a 5 años! Imagínese, usted todavía no acaba de adaptarse a cierta idea o corriente y ya tiene encima una que la sustituye. Ante esta cultura del cambio, será difícil que las iglesias hagan planeación a largo plazo, como era la costumbre hasta hace poco, más bien ha sido descrita como un ambiente para el “plan hacer”. El desafío, que exige flexibilidad y rápida respuesta, no es por ningún medio confinado a la Iglesia, pero es experimentado en muchas áreas de la vida. . . las grandes corporaciones multinacionales. . . han aplastado sus estructuras jerárquicas eliminando niveles de gerentes medios y han separado sus operaciones en divisiones semi autónomas, con el fin de ser más sensibles al mercado y ser capaces de responder a las oportunidades y desafíos en el momento oportuno.
Este ritmo hace que la planeación a corto, mediano y largo plazo, sea redefinida. Las grandes empresas internacionales verifican las condiciones del mercado diariamente y se obligan a medir los riesgos y los éxitos en forma inmediata. De la misma forma, los Líderes Emergentes saben que no pueden dejar la planeación de hace un año sobre la mesa y esperar que vuelva a funcionar. Los grandes líderes se reúnen con sus directores ejecutivos en juntas express casi todos los días, y hacen una planeación y revisión constante. Esto es lo que llaman el “plan-hacer”. Es una planeación rápida que exige ejecución inmediata y acepta ajustes al momento. Este modelo de dirección requiere que los líderes tengan claridad absoluta sobre su objetivo central, para que no los absorba la necesidad del momento. Ellos ajustan sus métodos, sus procesos y algunos énfasis, pero ¡no modifican su propósito! Saben para qué están aquí y están listos para adaptarse a las necesidades del día sin perder la brújula. Muchas decisiones que tomará la Iglesia los próximos años, serán resultado de medir las circunstancias del entorno y del momento; es decir, una planeación que responde al constante análisis de lo que sucede y a la que le sigue una acción rápida, pero no deberán perder de vista su meta final.
Es parecido a un partido de baloncesto. En este deporte la velocidad es fundamental y los segundos parecen ir más rápido. A cada paso, el entrenador necesita observar la condición del equipo, debe poner el termómetro en el ánimo y la fortaleza de los jugadores y estar listo para hacer cambios instantáneos. Aunque hay mucha planeación durante los entrenamientos, ya en el partido experimentan juntos un “plan-hacer”; es decir, van tejiendo las estrategias y haciendo los ajustes al momento, según se presentan las circunstancias.
Como iglesia, no podemos asumir que el entrenamiento que recibimos hace 30 años o más, será suficiente para este partido. El líder ó pastor (entrenador) necesita tomar el pulso al momento y hacer ajustes. Para ello, debe verificar a su equipo, el tiempo que le queda y el marcador hasta el momento. Como dice Maxwell: “No importa de qué se trate el juego, siempre hay un marcador. Y si un equipo ha de lograr sus metas, debe saber dónde está parado. Se debe evaluar a la luz del marcador. ¿Por qué eso es tan importante? Porque los equipos que triunfan hacen ajustes para constantemente mejorarse tanto ellos mismos como sus situaciones”. Durante el partido usted ve la cambiante realidad. Hay cosas que están sucediendo que no planeo, ¡ni siquiera se las imaginaba! “Como puede ver, el plan de juego le dice lo que usted quiere que suceda, pero el marcador le dice lo que está sucediendo y. . . ningún equipo puede ganar si pasa por alto la realidad de su situación”. Aunque todavía hay tanto por hacer en la generación emergente, haga suyas las palabras de Lou Holtz: “No estamos donde queremos estar; tampoco estamos donde debemos estar; pero gracias a Dios que no estamos donde solíamos estar”.
Los Líderes Emergentes de la iglesia, necesitan aprender este tipo de dirección estratégica porque el ritmo de los cambios es tan drástico que difícilmente podremos tener una iglesia eficaz si no aprendemos a hacer ajustes más rápidamente. ¿Se dan cuenta que aún estamos muy lejos de este modelo? ¡Muchas de nuestras congregaciones ni siquiera planean! Aunque le cueste mucho trabajar con este “plan-hacer” debe prepararse para ello. Aunque los cambios son indispensables para tener un mejor desempeño ante la cultura emergente, no obstante, me preocupa que algunos sigan pensando que son un mal necesario. Es más, quizá algunos están dispuestos a realizar ajustes importantes si se tiene en mente llegar a una meta concreta. Es decir, “cambiaré, si me garantizas que tendremos un modelo terminado en algún tiempo”. Pero, seré honesto e iré más allá: La Iglesia Emergente no cambia por alcanzar un modelo, cambia porque es parte de su cultura. Esto significa que no ve los cambios como un mal necesario, ni siquiera como un recurso para llegar a algún lado. ¡Los usa por que son su apellido! Su iglesia se está adaptando todo el tiempo a su entorno, porque a diferencia de hace unos 30 años, el entorno ya no permanece estable.
El nuevo liderazgo será experto en tomarle el pulso a su cultura y en cómo ésta afecta las tendencias en la iglesia. ¿Cuáles tendencias hay en mi cultura y cómo nos afectan? ¿Qué estoy haciendo para responder mejor a las nuevas tendencias, con la meta de que el evangelio no pierda relevancia? No bastará con que el pastor general aprenda el liderazgo de Plan-Hacer, también lo tendrá que filtrar a su equipo de liderazgo. Juntos necesitarán afianzarse en lo básico de la Biblia mientras ajustan la máquina diariamente. Como dice Gibbs: “Para guiar a una iglesia a través del cambio, los desafíos deben ser abordados en el espíritu humilde de los aventureros peregrinos, preparados para someterse a Dios en su Palabra”.

En resumen
El desarrollo de un liderazgo adecuado a la era posmoderna es clave para que la Iglesia alcance sus metas los próximos años y esto implica que:
- Las nuevas generaciones requieren un liderazgo más relacional, menos institucional y piramidal
- El liderazgo deberá impulsar la autoridad en el nivel que se suscitan los problemas
- Una buena coordinación exige sanas relaciones en el marco del gobierno local y denominacional
- Los líderes deberán mejorar su reacción ante el cambio
- Los líderes necesitarán estar más pendientes que nunca de su relación con la cultura a la que pretenden alcanzar

Legal: Este artículo es un segmento del libro "Liderazgo para la Iglesia Emergente", cuyos derechos están reservados por Yireh Ediciones.

martes, octubre 02, 2007

12 TENDENCIAS

Presentada en Librería de la ciudad de México


La librería Maranatha de Bolívar en la ciudad de México, fue el marco para el lanzamiento de la nueva conferencia de Liderazgo Emergente, 12 Tendencias para el futuro de la Iglesia. Ahora será compartida los días 26 y 27 de octubre en la ciudad de Chihuahua junto con nuestra conferencia base de Iglesias para la Generación Emergente.



Mantente pendiente de nuevas citas, solicítala en kit, o pídela para que uno de nuestros maestros la comparta en tu región. Para ello, escríbenos a: contacto@liderazgoemergente.org


En la foto: Algunos miembros del equipo y amigos

miércoles, septiembre 26, 2007

Liderazgo Emergente en Cartagena


Gracias a nuestro amigo Richard Luna, presidente de la Confraternidad Evangélica de Latinoamerica (CONELA) tuve la oportunidad de estar presente en la 16va. reunión de Comunicadores Cristianos, (COICOM) en la ciudad de Cartagena en Colombia. ¡Gracias Richard!


Allí pudimos participar en la visión que líderes cristianos de todo el continente tenemos para el siglo XXI, a través del Proyecto Continental 15-30. Así, Liderazgo Emergente se sigue proyectando hacia el entrenamiento de líderes, ministerios e iglesias que sueñen con el futuro. Estamos más seguros que nunca, de que el llamado de Dios es claro y su cobertura completa para seguir con el trabajo.


El tiempo en Cartagena fue excelente. Un abrazo y agradecimiento desde aquí, al equipo que nos recibió y atendió de lo lindo. Especialmente a nuestros amigos Ángela y Francisco. ¡Son lo máximo! Ya extraño ese pinto al pie del balcón, a medianoche en la plaza.


Sigan orando para que podamos concretar los sueños de Dios en México y América Latina y que Liderazgo Emergente juegue un buen papel en este llamado de Dios.


En las fotos: Una hermosa calle de la vieja Cartagena. Yo acompañado de amigos de Perú, Monterrey y Estados Unidos.

lunes, septiembre 24, 2007

El cambio en el Ministerio
Cambiar de un grupo que hace el ministerio, a miembros haciendo el ministerio

En una ocasión el Emperador Francés Napoleón Bonaparte se reunió con sus generales para planear el avance de su ejército. Observó los mapas y señaló un gran territorio diciendo: He ahí un gigante dormido. Era la tierra del Imperio Chino y ante la expectación de sus hombres concluyó: Déjenlo que duerma. Dado que las iglesias realizan el ministerio con apenas el 20 por ciento de sus miembros; es decir, el 80 por ciento de nuestros convertidos no tienen un ministerio formalmente ordenado en sus congregaciones, me imagino que Satanás dice a sus demonios, las mismas palabras que pronunció Napoleón. He ahí el gigante dormido, déjenlo que duerma.
¿Cómo se sentiría si tres cuartas partes de su cuerpo no le funcionaran? El cuerpo de Cristo ha sobrevivido por varios siglos con una mínima participación de sus miembros. La concentración del ministerio entonces, ha sido uno de los estorbos más grandes al crecimiento de la Iglesia. Si queremos llevar a nuestra congregación a un desarrollo dinámico y a un crecimiento saludable en el siglo XXI, es necesario hacer la transición de un individuo o grupo haciendo la obra del ministerio, a los miembros de la iglesia realizándolo.
La tendencia de la generación Silente en el ministerio es hacia el control. El concepto del pastor “todólogo” fue, y en muchos grupos sigue siendo predominante. Es la vieja tendencia donde el pastor predica, toca el piano, enseña, abre el templo, lo cierra, casa, entierra, aconseja, visita, etc. El ministerio laico es limitado y con poca preparación. Afortunadamente, los últimos veinte años se han levantado más y más voces para regresar el ministerio a las bases y hacer de cada miembro un ministro y de cada congregación un ejército. Lo que está en proceso de descomposición en el siglo XXI respecto al servicio, es el ministerio centralizado con tendencias clericales y el concentrar la capacitación en unos cuantos. Nuestro objetivo debe ser la movilización de cada miembro al ministerio, así como su capacitación y ordenamiento según su llamado.

Veamos las 3 claves para realizar este cambio de paradigma.

Ministerio Colectivo
En lugar de, el pastor haciendo el ministerio, los miembros deben realizar la obra. Pasamos del modelo de pastor todólogo, al pastor realizando las funciones directivas. Llevamos a los miembros a ser guerreros activos y no solo ovejas pasivas y cada una asume su responsabilidad en lo que debe hacer según el llamado de Dios a sus vidas. En la Iglesia institucional, el pastor-orquesta no se para al frente y dirige, sino que toma el sitio de cada músico e interpreta cada instrumento. Se ve a sí mismo como un especialista entrenado para cumplir con muchas funciones y asume que para eso le pagan. Esta forma de entender el ministerio, concentra el servicio en él y unos cuántos más de su confianza. Las estadísticas a nivel mundial dicen que este grupo que acapara el ministerio no pasa del veinte por ciento de la membresía. Es decir, el trabajo se concentra en dos de cada diez personas. ¿Quién y cuántos hacen la obra del ministerio en su congregación?
En la Iglesia Emergente, el papel del pastor es movilizar a los laicos para que ellos hagan “la obra del ministerio”. Él aporta visión, dirección, entrenamiento y cuidado a líderes clave, que a su vez colaboran en la atención de otros. Su papel es dirigir y al hacerlo, acepta que cada músico es un experto en su instrumento. Él lo ayuda a que saque su mejor interpretación y a que su música suene en armonía con el resto de la orquesta.
En el mundo, miles de causas encuentran voluntarios cada año, y sin ánimo de ser criticón, algunas de ellas dan risa. Observe este dato: “En la actualidad, el voluntariado está rompiendo todos los records en USA. El número de organizaciones sin fines de lucro ha aumentado en un 74% en solo 10 años. Principalmente dedicadas a la salud, la educación y la investigación científica. Estas organizaciones representan casi la mitad del sector independiente. Es decir, 734,000 de las 1, 600,000 organizaciones sin fines de lucro registradas en el país. El sector completo representa el 6.1% del producto bruto nacional”. ¿Qué le parece? ¡Y la iglesia no encuentra obreros para cumplir su visión!
Por muchos años el ministerio se ha concentrado alrededor de algunas personas. Hemos idealizado el llamado y la unción de ciertos líderes de la Iglesia y esto ha hecho que identifiquemos al servicio alrededor “del miembro” y no alrededor del “cuerpo”. La Biblia por el contrario en Efesios 4, nos muestra que el servicio no es personal sino colectivo. No es “mío” sino “nuestro”. Es un ministerio colectivo
Las iglesias y denominaciones eficaces en este siglo tienen una aguda capacidad para soltar y multiplicarse. “Su iglesia nunca será más fuerte de lo que sean los ministros laicos que desempeñan los diferentes ministerios de la misma. Cada iglesia necesita un sistema intencional y bien planeado para descubrir, movilizar y apoyar los talentos de sus miembros”. Su estructura debe enfocarse a entrenar y enviar. ¿Cómo hacer esto? Enfatice a la persona antes que a la función. Tradicionalmente las congregaciones observan una necesidad y tratan de colocar allí al que esté dispuesto a hacerlo. Muchas veces el trabajo recae en los mismos miembros que siempre hacen el trabajo. No importa si sus cualidades se ajustan o no a la obra en cuestión, lo que importa es que es una persona que se supone responsable y a la que le gusta servir. Lo diré claramente: ¡No siga en esta línea! Usted necesita que el ministerio venga según la función del ministro y no al revés. Cada persona fue dotada y llamada a cierta actividad, entonces no deje que la función preceda al miembro. La iglesia fracasa cuando asigna a sus miembros al trabajo y gobierna por comités, sin formarlos ni capacitarlos para el discipulado en esta era postmoderna. Pero, la iglesia que los asigna a ministerios para los cuales están capacitados, realiza con éxito su misión.

Ministerio Colegial
A diferencia de la profesionalización que se ha dado en el ministerio en los últimos 100 años, la Biblia nos muestra un servicio colegial, es decir, una actividad no profesional (o de profesionistas). Cada miembro tiene una función en el Cuerpo, de tal forma que debe cumplir ese llamado según la habilitación que Dios le ha dado por diseño. Aunque es importante que los miembros maduren en la fe, el llamado responde más a este diseño personal que tiene que ver con cinco áreas: Las cosas que nos atraen, los dones espirituales que hemos recibido, las capacidades naturales con las que nacimos, la personalidad de cada uno y las experiencias que hemos recibido a lo largo del tiempo. El entrenamiento y la graduación teológica quedan en segundo plano.
Esto tiene fuertes implicaciones en la forma en que estamos preparando a nuestros futuros líderes. Mientras que el modelo institucional se concentra en mandar al seminario a unos cuantos especialmente seleccionados para que se conviertan en profesionales bajo salario; en la Iglesia Emergente se busca la movilización total y con ello, el entrenamiento de todos los miembros para que sirvan de acuerdo a su llamado personal. Es entonces un ministerio colegial, no profesional.
En el primer caso, la presión de pagar una cara educación teológica y luego de sostener a este tipo de profesionales, se está volviendo una carga difícil de llevar. Eddie Gibbs comenta al respecto que “según cálculos recientes, más de cien mil iglesias luchan para mantener sus puertas abiertas frente a la elevación de los costos. . . para asegurar los servicios de un egresado de la facultad teológica”. Las iglesias sabias en cambio, están creando modelos de entrenamiento discipular y ministerial para habilitar a sus miembros para la “obra del ministerio”. Este cambio de paradigma implica llevar el ministerio de ser personal, profesional y centralizado a colectivo, colegial y compartido.

Ministerio Compartido
El tercer elemento en este cambio de paradigma, tiene que ver con la necesidad de que los creyentes interactúen en el ministerio. No permitiéndose trabajar como unidades independientes, sino como miembros los unos de los otros, donde la actividad de cada uno pierde sentido si no se desarrolla en el marco del cuerpo. Pablo habla de la “edificación del Cuerpo de Cristo” que recibe por la actividad de los miembros trabajando en unidad, y también menciona “las coyunturas” y los “ligamentos” que obligan al cuerpo a trabajar en unidad.
Esta analogía nos muestra que la unidad en la Biblia no es uniformidad, sino diversidad, lo cual va de acuerdo con la tendencia del siglo XXI. En el pensamiento de la iglesia tradicional la uniformidad dentro de la Iglesia y entre las iglesias de una misma denominación, era condición para la unidad. En el mundo posmoderno por el contrario, donde existen miles de opciones y las posibilidades de elección son ilimitadas, se celebra la diversidad, la participación colectiva y el trabajo en equipo. Las Iglesias que sean incluyentes en el ministerio impulsando la participación de sus congregantes, respetando la diversidad y las ideas creativas, tendrán mejores posibilidades no solo de retener a más personas, sino de crecer por medio del trabajo conjunto. Debemos aprovechar que la generación Buster gusta de trabajar en equipo y de ser creativa en sus labores.

El reto será, tener un ministerio Colectivo, Colegial y Compartido, bajo un liderazgo seguro de sí mismo y listo para una delegación eficaz. Líderes que dan permiso de hacer, que facilitan la creatividad, la improvisación y la libertad para el error. Que dan espacio a improvisar y experimentar, según el estilo de trabajo y la iniciativa personal, y están dispuestos a apoyar en caso de que las cosas no salgan como se esperaba.

En resumen
De acuerdo a lo que el Espíritu está realizando en el ministerio y poyados en Efesios 4:11-17 podemos concluir que la Iglesia Emergente en el futuro cercano:
- Tendrá en lugar de un pastor haciendo el ministerio, miembros realizando la obra
- En lugar de tener todólogos, desarrollará especialistas
- En lugar de contratar gente externa, desarrollar y reclutar personas de adentro
- En lugar de cerrarse en un grupo de profesionales, usará todo tipo de miembros creativos con capacidades diferentes.

martes, septiembre 11, 2007

12 NUEVAS ENTRADAS

A partir de ahora publicaré 12 entradas que resumen el tema de nuestra nueva conferencia, por lo que son a su vez 12 artículos sobre el futuro de la Iglesia.

Espero las disfruten y comenten por aquí. Si alguien quiere toda la conferencia en Audio y Manuales del Maestro y Alumno, pídanla a dnajar@liderazgoemergente.org con el título:
12 Tendencias para el Futuro de la Iglesia
También pueden estar pendientes de nuestro calendario de actividades o solicitar una conferencia en su región.

El Cambio en la Preparación Teológica


Cambiar de formación teológica institucional a entrenamiento ministerial descentralizado

Cuando estudié en el Seminario Teológico entrábamos cuarenta por generación, ahora el promedio es de Diez. Conozco unas preciosas instalaciones de un seminario cerca de la ciudad de México, que operaba para entrenar a los pastores de cierta denominación para todo Centroamérica. Hoy están cerradas y se usan solo para retiros y campamentos. Otro caso similar tiene una fuerte crisis por el tamaño de sus instalaciones que se han convertido en un elefante blanco, dado que no las pueden sostener con los menos e diez alumnos que reciben al año. Los institutos principales de dos de las denominaciones históricas más importantes en México, están funcionando a menos de una cuarta parte de su capacidad. . . ¿Qué sucede?

He escuchado cosas como: “Los jóvenes de ahora no tienen interés en las cosas de Dios”, “Hoy los muchachos no dan importancia al llamado del Señor”, “A las nuevas generaciones les falta compromiso con el ministerio”, “A estos jóvenes no les gusta estudiar la Palabra”, etcétera. Déjeme decirle de una vez: ¡Yo no estoy de acuerdo con nada de esto! Predicando en congresos juveniles por todo el país, he visto a cientos de jóvenes haciendo compromisos fuertes con Cristo y comprometiéndose a llevar vidas radicales para seguirle y servirle. ¿Entonces qué es lo que sucede en el campo de la preparación teológica? Tengo una teoría: Muchos de estos jóvenes simplemente no están a gusto con el tipo de cultura eclesiástica que tienen. Ellos entienden mucho mejor que nosotros que este tipo de Iglesia, no alcanzará a este tipo de mundo. Y además están conscientes de que el entrenamiento que recibirán en muchos de estos seminarios, ¡está enfocado a perpetuarlo!
Los menores de 20 años con su pensamiento mosaico y su alto desarrollo tecnológico, han empujado a los sistemas de enseñanza seculares a una experiencia mucho menos escolástica, más pragmática, más descentralizada, mucho más participativa y cada vez más tecnológica. En otras palabras, otra vez, el mundo se nos adelanta, y mientras la mayor parte de universidades cuenta ya con conexión inalámbrica a Internet y los salones de primaria con enciclomedia, nuestros institutos todavía usan pizarrón verde y nuestros salones de Iglesia, franelógrafo.
Nuestros actuales sistemas de preparación teológica en la mayoría de los Seminarios Bíblicos y las aulas de las Iglesias, están obsoletos en su metodología de enseñanza y rebasados en su enfoque. Es urgente revisarlos y proponer nuevos caminos para responder con eficacia al desafío del entrenamiento de líderes en y para esta generación. Propongo cuatro ideas.

Entrenamiento diversificado
Por décadas nuestra formación teológica ha estado fuertemente influida por el modelo helénico. El sistema de salón de clases con la cátedra que otorga algún erudito ha sido la premisa central para capacitar a nuestros ministros. ¡Qué diferente del modelo hebreo ejemplificado por Jesús mejor que por nadie! Ese sistema de enseñanza, práctico, relacional y de campo logró convertir a 12 hombres comunes, en héroes de la fe en solo tres años. La clave en el fondo es que a diferencia del modelo griego, el objetivo central de Jesús no era la transmisión de información, sino la transformación de la vida. Hasta la fecha, la mayoría de nuestros sistemas de enseñanza giran alrededor de transmitir conocimientos que se asume crearán paradigmas que afectarán la conducta. Aunque esto sea parcialmente cierto, la experiencia enseñanza-aprendizaje encierra mucho más que la acumulación de datos.
Sin embargo, con este enfoque en mente, es obvio que la necesidad se limita a un profesor y un salón de clases. Necesitamos avanzar rápido hacia una experiencia de entrenamiento ministerial más diversificada que impulse la práctica y la participación constantes. En este sentido, el salón de clases se ve rebasado. Es fundamental el aprendizaje de campo en las experiencias prácticas del ministerio, el uso activo y constante de Internet, los talleres con foros de debate presenciales o en línea y las discusiones en grupo pequeño en todo tipo de ambientes.
La Meta es la transformación de la vida por medio del balance entre la teoría, la práctica y el taller. Ninguna experiencia educativa estará completa si privilegiamos alguno de estos elementos en detrimento de los otros. Mientras que la teoría puede expresarse en un salón de clases (aunque no solo en él), la práctica requiere entrar al “mundo real” y el taller, que se realiza mejor en un ambiente familiar y seguro permite la retroalimentación de las anteriores.

Entrenamiento global
La formación bíblica ha tenido la tendencia de poner a la teoría por encima de la práctica, la teología por encima de la ética y la institución por encima de la relación. Los alumnos tienden a ser evaluados en función de los conocimientos que retienen y no tanto por la forma en que responden a la vida diaria. Esto ha creado un currículum de estudio que privilegia la formación teológica antes que el estudio de la Iglesia y la Cultura. En Liderazgo Emergente, estamos convencidos de que un estudio eficaz equivale a poner en balance los tres elementos: Evangelio-Cultura e Iglesia.
Veamos las siguientes fórmulas:
Evangelio+ Iglesia-Cultura= Legalismo
Es una tendencia común en muchas Iglesias y que predomina en bastantes Seminarios Bíblicos tradicionales. Se enfatiza el conocimiento teológico, con una dosis baja de estudios sobre el ser y hacer Iglesia, y se deja casi por completo la cultura. El resultado es legalismo. Aparecen los fariseos del siglo XXI, diezmando la menta y la ruda.
Cultura+Iglesia-Evangelio= Liberalismo
El otro extremo es cuando sacamos al evangelio de la fórmula. Podemos tener organizaciones religiosas integradas y preocupadas por la cultura, pero que al soltar los fundamentos del evangelio terminan infiltradas por las corrientes del mundo.
Evangelio+Cultura-Iglesia= Paraeclesiástica
Otro tipo de organizaciones cristianas como la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, los Gedeones ó las Sociedades Bíblicas, son ejemplo de la combinación de Evangelio que responde a la Cultura, sin ser en sí mismos una Iglesia.
Evangelio+Cultura+ Iglesia=Ministerio Emergente
Cuando hacemos la correcta combinación de las tres cosas formamos un Ministerio Bíblico ó Ministerio Emergente como nosotros le llamamos. Esto es lo que esperamos del entrenamiento ministerial actual y del currículum de nuestros modelos educativos.

Entrenamiento con tecnología
El uso de la tecnología ya no es una opción para el entrenamiento ministerial. Debe quedar claro que usted puede aprender la Biblia sin el uso de la tecnología, pero no la podrá enseñar sin ella a las nuevas generaciones. Recuerde que los menores de 20 años son parte de la generación “mosaico” y reciben ese nombre por la forma en que reciben y procesan la información. Tienen capacidades multisensoriales, que les permiten recibir los estímulos por diversos sentidos y los procesan en forma simultánea. Los estímulos visuales, táctiles y el que verbalicen el conocimiento, son tan importantes como antes lo fue solamente la información auditiva.
La tecnología es esencial en los nuevos modelos de entrenamiento porque nos proveen herramientas para una enseñanza multisensorial. Videoproyector, foros de discusión en línea, investigación rápida por Internet, audio y video, así como diferentes formas de participación en clase, todo esto es ahora parte normal de la experiencia educativa. Es importante notar que este uso tecnológico no se limita al salón de clases, es parte ya de la vida cotidiana y debería serlo por lo tanto, también del púlpito. Las predicaciones como el medio principal de enseñanza en la Iglesia deberían ser la mayor palestra para el uso tecnológico, pero sabemos que no es así. De hecho, algunos consideran “poco espiritual” el uso de otros apoyos que no sean la palabra hablada.
Es natural que la generación Silente (mayores hoy de 65 años) no se identifique con el uso de la tecnología en la enseñanza educativa, sin embargo es obvio también que la tendencia se modifica rápidamente en la medida que las nueva generaciones tienen la oportunidad de enseñar a otros o que ejercen presión para que se les enseñe a ellos de acuerdo a sus necesidades. Estamos entonces en un punto de cambio estratégico en lo que se refiere a cómo enseñaremos la Biblia los próximos años y más vale que entendamos cómo hacer los ajustes pertinentes en la forma más rápida posible.

Entrenamiento laico
La primera tendencia que comenté en esta conferencia fue acerca del cambio en el ministerio. Expliqué que el servicio camina hacia tres características: Colectivo, Colegial y Compartido y los tres tienen relevancia profunda en cómo entrenamos a los miembros al ministerio. Estas tres características, bíblicas por su puesto, se contraponen al modelo Clerical que ha predominado por varios siglos tanto en el ministerio, como en la preparación teológica.
El modelo clerical concentra el servicio en unos cuántos líderes, arruinando su carácter colectivo; profesionaliza el entrenamiento y le quita su carácter colegial y limita el ministerio laico, lo cual acaba con su carácter compartido. Es importante que los modelos de entrenamiento que usemos las próximas décadas fortalezcan las tres “C”. Necesitamos formar a todo miembro para el servicio, dándole tanto los fundamentos teológicos necesarios como las herramientas prácticas adecuadas. Necesitamos acercar el entrenamiento al nivel escolar y cultural que las personas posean evitando su profesionalización y por último, necesitamos sistemas educativos que nos preparen para el trabajo en equipo, lo cual significa que cada uno se especializa en el área de ministerio que le corresponde y trabaja en armonía con los demás. No tenemos todólogos, sino especialistas.

Los modelos de entrenamiento pastoral han apoyado esta idea, predominando los seminarios en los que se entrenan pastores, misioneros y evangelistas. Por años, estos especialistas del ministerio no se caracterizaron por entrenar a los miembros para operar en el ministerio, sino por realizarlo ellos mismos. Una vez más, la cultura abierta, participativa, mejor calificada y altamente motivada de las generaciones Buster y Mosaico, está chocando con estas ideas centralistas. Cada vez son más los jóvenes que prefieren salir de la Iglesia, antes que ser simples oyentes dominicales. A esto se refiere Eddie Gibbs al decir que “Los líderes emergen de sus bases, mientras que otros se han desprendido de las denominaciones más antiguas por la frustración debida a la burocracia o por el dominio de una generación de líderes más antiguos”

En resumen
Los modelos de preparación bíblica necesitan acelerar su transformación para responder a las nuevas generaciones:
- Los institutos tradicionales están viviendo una de las peores crisis de su historia.
- La formación bíblico-teológica se ha vuelto institucional y escolástica, concentrándose en la formación de pastores y líderes de alto nivel.
- El entrenamiento que se requiere hoy es diversificado, balanceando los conocimientos de Evangelio, Cultura e Iglesia
- El entrenamiento debe ser práctico, enfocado en áreas específicas y con uso adecuado de la tecnología.
- El entrenamiento ministerial actual debe enfocarse al desarrollo de los miembros para que respondan a un ministerio Colectivo, Colegial y Compartido

miércoles, agosto 22, 2007

NUEVA CONFERENCIA DE LIDERAZGO EMERGENTE

12 Tendencias para el futuro de la Iglesia

Es el nuevo tema que estaré presentando el día 14 de septiembre en la ciudad de México. Allí veremos, los cambios de paradigmas que la Iglesia necesitará para crecer en el siglo XXI según los desafíos que el mundo posmoderno ha traído a la Iglesia. Veremos:
1. El cambio en el Ministerio
Cambiar de un grupo que hace el ministerio, a miembros haciendo el ministerio
2. El cambio en el Control
Cambiar de los miembros teniendo el control, a líderes teniendo el control
3. El cambio en la Dirección
Cambiar de, el pastor como director, a el pastor como visionario
4. El cambio en la Iglesia
Cambiar de ver una Iglesia, a ver múltiples iglesias
5. El cambio en las Prioridades
Cambiar de culto de adoración como lo principal, a grupos pequeños como lo principal
6. El cambio en el Pastoreo
Cambiar de un equipo pastoral pastoreando a la Iglesia, a pastores laicos pastoreando la iglesia
7. El cambio Estructural
Cambiar de jerarquías burocráticas a redes ministeriales
8. El cambio en la Preparación Teológica
Cambiar de formación teológica institucional a entrenamiento ministerial descentralizado
9. El cambio en el Evangelismo
Cambiar de una estrategia de atracción-confrontación a una estrategia de infiltración
10. El cambio en el Estilo de liderazgo
Cambiar de líderes de imagen a líderes genuinos
11. El cambio en el Estilo de las Relaciones
Cambiar de creer y llegar a pertenecer a pertenecer y llegar a creer
12. El cambio en General
Cambiar de colorear por dentro de las líneas, a colorear por fuera de las líneas

El costo será de: $ 150.00 e incluye material, conferencia de tres horas y Coffe Breake.
La cita es el 14 de septiembre de 2:00 a 6:00 p.m. en el salón Grace de Librería Maranatha de la ciudad de México.

Solo tenemos 30 lugares disponibles. Para reservar uno, escríbeme a liderazgoemergente@hotmail.com ó deja tus datos en la sección de comentarios que sigue a continuación.